El secretario de Estado estadounidense, John Kerry, con el ministro de Exteriores español, José Manuel García-Margallo.

(CNN)– Casi medio siglo después de que un choque de aviones militares estadounidenses en el aire arrojara material nuclear a una población española, los dos gobiernos todavía están tratando de limpiar el desastre radiactivo que el accidente dejó atrás.

Dos aviones militares estadounidenses, un bombardero B-52 y un avión de reabastecimiento KC-135, se estrellaron por encima de Palomares, en el sureste de España, el 17 de enero 1966.

El accidente mató a siete de miembros de la tripulación de los aviones y liberó la carga útil de cuatro armas nucleares.

Tres de las bombas golpearon el suelo, otra cayó en el Mediterráneo. Ninguna de ellas provocó una detonación nuclear, pero dos arrojaron el plutonio en los alrededores.

Nadie en tierra resultó muerto, pero partes de la aldea de Palomares y el campo cercano quedaron contaminadas por los materiales radiactivos.

Legado de la Guerra Fría

El desastre fue clasificado como uno de los peores desastres nucleares de la Guerra Fría y puso de relieve los peligros de la carrera de armamentos entre Washington y Moscú. Y ha demostrado tener un largo legado.

Durante una visita a Madrid el lunes, el secretario de Estado estadounidense, John Kerry, firmó un nuevo documento prometiendo más ayuda en la limpieza de los restos nucleares, incluida la eliminación del material contaminante en Estados Unidos.

Después del accidente, EE.UU. y las fuerzas de seguridad españolas aseguraron la zona afectada y limpiaron el suelo contaminado. Trabajaron para que la zona fuera segura de nuevo para los residentes y acordaron mantener el seguimiento de los niveles de contaminación.

El desastre se fue quedando relegado a los libros de historia –excepto para los residentes Palomares- hasta el cambio de siglo, cuando el centro español de investigación energética, Ciemat, comenzó a mostrar sus preocupaciones acerca de que los elementos radiactivos en algunas zonas pudieran verse afectados por el desarrollo inmobiliario.

El gobierno español tomó el control de las zonas contaminadas, pero las preocupaciones se intensificaron en 2006, cuando Ciemat informó que había encontrado caracoles con niveles elevados de radiación alrededor de Palomares.

Planes para la eliminación de residuos en Estados Unidos

Para hacer frente a los problemas actuales en el lugar, Kerry anunció el lunes que había firmado un memorando "para garantizar el bienestar de los habitantes de Palomares y el potencial de desarrollo económico de la zona".

"Tenemos que construir sobre la firma de hoy nuevas medidas para resolver, de una vez por todas, este tema tan importante", dijo Kerry, hablando junto a Ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel García-Margallo.

La declaración insta a la negociación de un acuerdo vinculante en virtud del cual se dispondrá que el material contaminante se trasladará a “un lugar apropiado en Estados Unidos".

En un resumen de planificación emitida a principios de este año bajo la Ley Nacional de Política Ambiental, el Departamento de Energía de Estados Unidos dijo que estaba considerando la posibilidad de transportar los residuos radiactivos de bajo nivel para el Sitio de Seguridad Nacional en Nevada para su eliminación.