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Política

Los ganadores y perdedores del tercer debate presidencial republicano

Por Jeremy Diamond

(CNN) — El tercer debate presidencial republicano ya es parte de la historia luego de que los 10 principales candidatos del Partido Republicano discutieran durante más de dos horas.

Ahora que quedan menos de 100 días para las primeras votaciones, el evento fue una prueba de fundamental importancia para muchos de los candidatos que han llegado a puntos decisivos en sus campañas. Unos cuantos candidatos asumieron el reto con buenos desempeños que podrían impulsar sus posiciones en las encuestas y podrían llenar las arcas de sus campañas. Pero no todos han salido de Colorado con una sonrisa en el rostro.

Esta es nuestra opinión sobre los ganadores y perdedores de la noche:

Ganadores

Marco RUBIO

Es una disputa seria.

El joven senador de Florida hábilmente eclipsó a Jeb Bush, quien una vez fue su mentor, y demostró que él está más que listo para las grandes ligas.

Su buen desempeño de la noche inició después de que Bush lo atacara por su bajo récord de asistencia a las votaciones en el Senado. Rubio no solo desvió la ofensiva, sino que le devolvió un tipo de ataque punzante.

“La única razón por la que lo estás haciendo ahora es porque estamos compitiendo por la misma posición, y alguien te ha convencido de que atacarme va a ayudarte”, dijo Rubio. “No me estoy postulando en contra del gobernador Bush; no me estoy postulando en contra de nadie en este escenario. Me estoy postulando a la presidencia”.

A partir de ahí, hubo mucha emoción por parte de Rubio, al criticar al ‘establishment’ republicano, a los demócratas y a los medios de comunicación.

“Los demócratas tienen los súper comités de acción política: se refieren a ellos como los medios dominantes”, dijo Rubio luego de que Trump criticara la influencia de esos grupos externos en el proceso político, y efectivamente le robó la atención en cuanto a ese asunto. (Rubio se está beneficiando de un grupo externo que impulsa su campaña, el cual no fue mencionado).

Y continuó con fuertes respuestas que se inclinaron hacia la política y su propia historia de éxito como hijo de inmigrantes, mientras respondía preguntas sobre sus finanzas personales, la economía y la inmigración. Este desempeño probablemente tendrá buenos resultados justo en el momento correcto, ya que Rubio ha estado subiendo en las encuestas.

Ted CRUZ

El intenso conservador hizo el miércoles lo que sabe hacer mejor: vio su momento, preparó una respuesta con cuidado mientras esperaba su turno pacientemente, y luego generó un estruendoso aplauso por parte del público con asuntos de alto carácter político: los medios liberales.

Cruz fijó el tema para el debate —y el giro posterior al debate— con su fuerte arremetida contra los moderadores de CNBC y los medios de manera más amplia.

“Las preguntas que han sido hechas en este debate hasta ahora ilustran por qué el pueblo estadounidense no confía en los medios”, dijo el senador por Texas mientras la audiencia le daba un estruendoso aplauso en señal de aprobación.

“Este no es un enfrentamiento cerrado”, dijo Cruz. “Y consideras las preguntas: ‘Donald Trump, ¿eres el villano de una historieta?’ ‘Ben Carson, ¿eres bueno con las matemáticas?’ ‘John Kasich, ¿insultarás a dos personas aquí?’ ‘Jeb Bush, ¿han bajado tus números?’ ¿Qué tal si habláramos de los problemas sustanciales que a las personas les interesan?”

Pero, como le dijo a un moderador que quería retomar el tiempo, no había terminado.

“El contraste con el debate demócrata es que cada pregunta aduladora de los medios era quién de ustedes era mejor parecido y más inteligente”, dijo. “Permítanme dejar las cosas en claro: los hombres y mujeres en este escenario tienen más ideas, más experiencia, más sentido común que todos los que participaron en el debate demócrata”.

Cruz tuvo una doble victoria. Él atacó al enemigo común de la derecha —los medios dominantes— y mantuvo su imagen como un candidato que ha evitado atacar a los demás competidores, y casi parece defenderlos.

Si combinamos el buen desempeño de Cruz del miércoles en la noche con la operación básica de su campaña que ha sido discretamente efectiva en los estados de las primeras votaciones y más allá, el senador por Texas podría haber mejorado su participación en la contienda.

John KASICH

Cuando le hicieron la primera pregunta de la noche —explicar cuál era su mayor debilidad— Kasich ni siquiera se molestó en dar una respuesta.

En cambio, optó por ponerse a la ofensiva, al brindar una fuerte —pero disimulada— vituperación de los candidatos que no son políticos (léase Donald Trump y Ben Carson), quienes han encabezado el conjunto de candidatos del Partido Republicano.

“Mi mayor preocupación es que estemos a punto de quizá elegir a alguien que no puede hacer este trabajo. He visto cómo algunas personas han dicho que deberíamos anular Medicare y Medicaid y dejar a nuestros ciudadanos de edad avanzada sin protección. Los he oído hablar sobre deportar a 10 u 11 millones de personas de este país o del otro, lo que dividiría a las familias. He escuchado sobre planes fiscales que no concuerdan y ponen a nuestros niños en un agujero más profundo que en el que se encuentran hoy en día”, dijo Kasich.

Junto al gobernador de Nueva Jersey, Chris Christie, Bush y Rubio, Kasich es parte de los republicanos moderados que han estado compitiendo por el apoyo del ‘establishment’ republicano —y por el apoyo financiero— y que tratan de presentar argumentos en relación a que son los que están mejor preparados para derrotar a la alternativa conservadora del partido, y que tienen mayores probabilidades de derrotar a Hillary Clinton, la posible nominada del Partido Demócrata, en las elecciones generales.

A lo largo de la noche, Kasich entregó una mezcla de críticas contra lo que consideraba, eran propuestas poco realistas por parte de algunos de sus competidores —”Esta es la fantasía de la que hablé… estos planes nos pondrían en una deuda de billones de dólares”— mientras continuamente mencionaba su historial como gobernador y como miembro del Congreso que trabajó para equilibrar el presupuesto federal.

Donald TRUMP

Trump dio una presentación distinta el miércoles… de hecho, casi no presentó nada en absoluto.

El audaz multimillonario mostró un lado más suave y más reservado, e incluso un lado más presidencial en el debate de CNBC, al abstenerse de los ataques personales contra otros candidatos que han caracterizado sus desempeños previos, y al hacer a un lado su inclinación por la actitud teatral.

El resultado fue una victoria para Trump, quien podría haber aliviado las preocupaciones de algunos votantes escépticos en relación a que Trump tiene el temperamento para ser presidente.

Eso a pesar del hecho de que Trump recibió fuertes ataques desde el inicio por parte del moderador de CNBC, John Harwood, quien preguntó si la candidatura de Trump era “la versión de una historieta de una campaña presidencial”.

Trump simplemente dijo que la pregunta “no había sido hecha de forma agradable” y —en lugar de asumir su modo de ataque automático— destacó los beneficios de sus propuestas, las cuales sigue insistiendo que son factibles.

Y cuando Trump efectivamente optó por el ataque —dos veces en contra de Kasich— lo hizo con sustancia, no con comentarios personales. Él criticó a Kasich por su temporada como ejecutivo en Lehman Brothers y suscitó dudas sobre su papel en los éxitos económicos de Ohio, considerando el papel que las fracturas han jugado en la economía del estado.

El candidato que ha sido propenso a irse por la tangente permaneció firme en su mensaje a lo largo de la noche. Trump promocionó su historial como un negociador y empresario efectivo, mientras siguió enfatizando el hecho de que no cuenta con el apoyo de grupos externos o intereses especiales.

Chris CHRISTIE

El gobernador de Nueva Jersey demostró a lo largo de la noche que él puede manejarse bien en un debate, pero su momento decisivo no se produjo sino hasta tarde en la noche, cuando eficazmente le enseñó a Jeb Bush cómo responder bien a una pregunta sobre las apuestas en el fútbol de fantasía.

Después de que Bush diera una divagante respuesta que sugería que el fútbol de fantasía de alguna manera debería ser regulado por el gobierno, Christie lo interrumpió con una incredulidad jactanciosa:

“¿Realmente estamos hablando de involucrar al gobierno en el fútbol de fantasía?”, dijo Christie mientras la multitud se reía. “Espera un momento: tenemos 18 billones de dólares en deuda, hay personas desempleadas, tenemos los ataques de ISIS y al-Qaeda… ¿Y estamos hablando del fútbol de fantasía? ¿Podemos detenernos?”

Aparte de ese momento, Christie constantemente encontró los momentos adecuados para insertarse en el debate y trasladó sus argumentos viendo de frente a la cámara, como si quisiera trasladarle su mensaje directamente a los votantes… un toque efectivo.

PERDEDORES

Jeb BUSH

Para tratarse de una campaña que inició casi como una victoria segura en cuanto a la nominación republicana, la campaña de Bush por la Casa Blanca no podría haber tenido un desempeño más funesto que el del miércoles.

Pero oigan, al menos Bush está 7-0 en su liga de fútbol de fantasía. Ese es el lado positivo.

Incluso sin los constantes ataques de Trump en relación a que Bush tiene “demasiado baja la energía” como para ser presidente, Bush pareció perderse en el fondo mientras otros candidatos discutían con los moderadores al detectar cualquier oportunidad para insertarse en el debate.

Cuando efectivamente optó por la ofensiva con un comentario dirigido en contra del historial de asistencia a las votaciones de Rubio, no pudo recuperarse luego de que Rubio desviara el ataque; esto le dio a Rubio la victoria sobre lo que podría haber sido un momento fuerte para el gobernador que necesitaba desesperadamente un momento decisivo.

Incluso algunos de sus partidarios más acérrimos, como la comentarista política de CNN, Ana Navarro, no pudieron ocultar su decepción.

“Me siento muy cabizbaja esta noche”, dijo Navarro después del debate. “Bush tiene que tomar los próximos días… para realmente determinar cómo puede dominar en los debates”.

Bush abordó las críticas posteriormente el jueves en la noche en una entrevista con Dana Bash de CNN, al decir lo siguiente: “Me estoy postulando a la presidencia. Si buscan un animador en jefe, probablemente no soy la persona adecuada”.

CNBC

El miércoles, la cadena y sus presentadores recibieron más ataques que todos los que se encontraban en el escenario, ya que los candidatos desde Cruz hasta Carson criticaron a los moderadores por hacer preguntas que consideraban injustas. Incluso la audiencia los apoyó.

Los moderadores repetidamente buscaron acorralar a los candidatos por esqueletos impropios de su pasado, pero ellos no lo aceptaron. Juntos, arremetieron contra las preguntas de los moderadores y de los medios dominantes en general.

Mientras el moderador Carl Quintanilla seguía presionando a Carson por su relación con una controvertida compañía de suplementos nutricionales, preguntándole si eso “habla de su proceso de investigación o de su juicio en cualquier forma”, la audiencia rompió en abucheos.

“¿Ves? Ellos lo saben”, dijo Carson, reivindicado.

El presidente de RNC, Reince Priebus acudió al salón de la prensa tan pronto como terminó el debate para criticar a CNBC y al desempeño de los moderadores, y dijo que la cadena “debería estar avergonzada” de cómo manejó el tercer debate republicano.

“Me decepcionaron mucho los moderadores. Me siento decepcionado de CNBC”, dijo. “Pensé que ellos iban a desarrollar un foro bastante justo esta noche. Pero creo que vimos una serie de preguntas capciosas y un golpe bajo tras otro”.

INDEFINIDO

Ben CARSON

Carson no ha dejado un gran impacto en los debates republicanos.

Tampoco lo hizo durante el debate de CNBC… pero no necesariamente tiene que hacerlo.

El neurocirujano retirado ha estado subiendo en las encuestas en medio de una serie de comentarios controvertidos al permanecer fiel a como es, y al mantenerse discreto.

Y como el favorito en Iowa y el líder de los candidatos republicanos en una encuesta nacional dada a conocer el martes, Carson descansó cómodamente en su nueva posición, y permaneció inmutable mientras los moderadores ponían sus planes bajo un fuerte escrutinio.

Carson no hizo mucho para disipar las críticas de que solo tiene un conocimiento a nivel superficial de los problemas y que sus planes son demasiado amplios, pero se mantuvo fiel a sí mismo… y eso probablemente será bueno para más del 22% al 26% de los votantes republicanos que han dicho que lo apoyan en las recientes encuestas.