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CNN Estilo

Catherine Opie: la artista del ‘Pervert’ que fotografió la casa de Elizabeth Taylor

Por Fiona Sinclair Scott

(CNN)– El autorretrato ‘Pervert’ fue la pieza más enojada de Catherine Opie. En la fotografía, Opie se sienta, con el torso desnudo, frente a la cámara con la palabra pervertida grabada en la parte superior de su cuerpo. Sus brazos están perforados con clavos (46 de ellos) y su rostro está oculto con una capucha de cuero negro ceñido.

Ella tomó la foto en 1994, cuando estaba “sumamente preocupada con la primera marcha gay y lesbiana en Washington, en la que había una división entre la comunidad del cuero y la comunidad gay y lesbiana que decía: ‘somos normales’. Ellos habían creado este sistema binario de ‘anormal’.

“Y eso fue duro para mí y eso es lo que me impulsó a hacer esa pieza. Era como: ‘Bien, estoy usando en mi cuerpo el lenguaje con el que ustedes se están refiriendo a mí, y yo solo me voy a sentar aquí como en las pinturas de Enrique VIII y de Hans Holbein y eso es con lo que ustedes tendrán que lidiar. Piensa en Holbein y vas a tener que pensar en esta imagen‘”.

La imagen era una espada de doble filo. No solamente porque provocó que las conversaciones con su familia se tornaran desafiantes (en un punto, su cuñada no la dejó ver a su sobrina), sino porque perpetuamente hacen referencia a ella.

No hay nada gay respecto a ‘Freeways’

Aun cuando se hace mucho énfasis en los retratos “gay” de Opie, ella es una fotógrafa con una variedad impresionante. Sus paisajes abstractos, perfiles de los jugadores estadounidenses de fútbol americano, cabañas en hielo nevadas, autopistas de concreto y las fotos de la primera toma de posesión del presidente Obama son una prueba de ello.

Si bien su trabajo “gay” es difícil de ignorar, esto no la debe definir como artista: “Recuerdo que alguien se refirió a ‘Freeways’ (autopistas) como una obra ‘gay’ y yo me quedé pensando: ‘no existe nada gay acerca de las autopistas'”.

Elizabeth Taylor

El proyecto más reciente de Opie, 700 Nimes Road, una serie de 50 impresiones de gran tamaño (en un portafolio de seda color lavanda dentro de una caja) o un libro de unas 130 tablillas, se siente muy lejos de su obra “Pervert”. Este es un retrato íntimo de Elizabeth Taylor. ¿El giro? Taylor no figura en una sola foto.

Por medio de su mutuo contador, a Opie se le ofreció el acceso exclusivo a la casa de Taylor en Los Ángeles, ubicada en 700 Nimes Road, meses antes de su muerte. Por supuesto, en ese tiempo, ella no esperaba que Taylor muriera durante el proyecto, pero cuando sucedió, Opie continuó con su trabajo, fotografiando su casa, mientras fue lentamente desmantelada.

¿Qué vincula a la serie de Elizabeth Taylor con el trabajo anterior de Opie? Para empezar, el tema de la visibilidad. Opie quería dar a conocerse personalmente y a su comunidad: “Nunca me retracté, incluso en términos de mi propio temor y mi propia homofobia interna. Así que hubo mucha lucha por nombre… estar en esa lucha por la visibilidad, pero fue crucial luego de ver a mi comunidad diezmada en términos del SIDA”.

Taylor fue la primera persona en hacer que Ronald Reagan hablara sobre el SIDA. “Elizabeth Taylor fue importantísima en términos del apoyo que ofreció al principio de la investigación en busca de una cura o cualquier tipo de tratamiento”.

“Así que eso me gustó. Fue como una continuación de ese hilo de pensamiento y de estar consciente de lo que significaba ser visible en ese momento. Y, por supuesto, Elizabeth Taylor es completamente visible”.

La provocadora con una conciencia

En tanto que Opie admite que “le gusta ser provocadora”, ella también está igual de dispuesta a confesar que para ella no ha sido fácil crear sus obras más desafiantes. Su actitud es de menos espíritu punk que lo que podrías llegar a creer por algunos de sus materiales más subidos de tono.

“Yo estaba aterrorizada hasta la muerte con la idea de conocer a la familia de Julie (su esposa). Yo estaba como: ‘por favor Dios, no dejes que me busquen en Google‘ –ya sabes– ¿cómo les explico a ellos quién soy?”

Así que, sí, existe esa incomodidad, de que perpetuamente tienes que dar a conocer tu orientación sexual”.

Cuando sus obras fueron expuestas en la Bienal Whitney 1995, Opie recuerda que tuvo que preparar a sus padres con anticipación: “Recuerdo que fui a casa y se los mostré antes, me senté con ellos y les expliqué cómo era en realidad mi vida y lo que estaba haciendo.

“Yo no quería que se presentaran en el Museo Whitney de Arte Estadounidense y de repente no supieran quién era su hija”.

El trabajo no te ve a ti, tú lo ves fijamente a él

La próxima serie de retratos de Opie estará en exhibición en enero en el Hammer y se enfoca predominantemente en sus amigos artistas, entre ellos Glenn Ligon, John Baldessari y el autor Jonathan Franzen. Ella está tratando de incluir a Joan Didion, porque ella es “una de mis grandes heroínas”.

La obra es familiar, pero también se siente diferente. Menos sobre proyección sino más bien sobre la reflexión. “Están saliendo de lo negro”, dice Opie, “es como una figura que emerge de tu subconsciente. Tiene mucho que ver con la influencia de las redes sociales en la fotografía. Es como: ‘vamos a usar la memoria, el deseo’. Dejemos que esto sea un poco más alegórico en contra de lo documental”.

“Así que tienen el propósito de que los vean fijamente. Este cuerpo de trabajo no te mira fijamente a ti, tú lo ves fijamente a él, y eso es también un poco diferente para mí”.