Refugiados tratando de cruzar la frontera croata, el verano pasado. (Crédito: Getty Images).

(CNN) – La crisis de los refugiados en Europa sólo empeoró con los ataques terroristas de París.

Ahora más que nunca, desde que comenzó la guerra en Siria, hace 4 años y medio, la crisis puede resumirse como: 'mala cosa si lo haces, mala cosa si no lo haces'.

Y ¿qué es lo que lo hace peor? La revelación, este domingo, de que al menos uno de los terroristas que mataron en París a más de 120 personas, entró a Europa bajo el rostro masivo de la ola de refugiados, infiltrado entre ellos.

Eso no tarda en encender un debate que no se había apagado, teniendo en mente la seguridad de los países que reciben a los inmigrantes.

Más de 4 millones de refugiados han llegado a Europa desde que las fuerzas del gobierno sirio y los rebeldes comenzaron las hostilidades, y eso fue aprovechado por los extremistas de ISIS para apoderarse de vastas zonas de Siria.

La ola de inmigrantes sigue alcanzando nuevos máximos históricos y no muestra signos de reducción progresiva.

Uno de los hombres que atacaron a París obtuvo un pasaporte de emergencia en Grecia, según un senador francés no identificado, quien fue informado por el Ministerio del Interior francés sobre los avances de la investigación por el baño de sangre.

El legislador le dijo a CNN que el atacante declaró falsamente ser un sirio llamado Ahmad al Muhammad, que había nacido el 10 de septiembre de 1990.

Entró por la isla griega de Leros, el 3 de octubre. A partir de ahí se trasladó a Macedonia, a continuación a Serbia y Croacia, donde se registró en el campo de refugiados Opatovac, según el legislador.

Y así llegó a París, donde fue uno de los tres hombres que se inmolaron en el Estadio de Francia.

¿Acoger a los inmigrantes o proteger la seguridad nacional?

La revelación probablemente intensificará una agria discusión. Un lado cree que es importante dar cobijo a miles de personas indefensas que de haber permanecido en Siria hubiesen muerto.

El otro lado cree que el permitir la entrada de los refugiados sirios pondrá a los países de acogida en un mayor riesgo de ataques terroristas, y revisar a fondo el historial de cada refugiado requeriría enormes recursos.

Y en el otro extremo del espectro, el cierre de fronteras para quienes huyen de la guerra en Siria podría obligar a mucha gente a permanecer en casa – exponiéndose a la lucha a muerte entre los rebeldes contra el gobierno y las fuerzas gubernamentales -, algo que podía violar los acuerdos internacionales.

Para muchos, la única opción, para salvar su vida, es abandonar el infierno en el que les tocó vivir.

 

Holly Yan y Nick Thompson contribuyeron con este informe