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Religión

Soy musulmana y trabajo en el mundo de la tecnología

Por Sara Ashley O'Brien

NUEVA YORK (CNNMoney) — Cansada de no tener voces musulmanas entre los medios de comunicación establecidos, Amani Al-Khatahtbeh decidió crear una alternativa.

Entra a la página MuslimGirl.net, la cual Al-Khatahtbeh aspira a establecer como la primera red de medios de comunicación establecidos por y para las mujeres musulmanas.

Es dirigida por Al-Khatahbeth, de 23 años de edad, junto con siete editores voluntarios y más de 30 escritores que contribuyen.

El sitio ha tenido algunos éxitos virales a lo largo del último año… como un artículo que abordó las implicaciones políticas de una estrella porno libanesa que usaba un hiyab… y otro que le restó importancia a lo ofensivo que es pedirle a las personas que dibujen caricaturas de Mahoma. El sitio también presenta conversaciones de “Google Hangouts” mensuales para discutir temas de actualidad y temas como los asesinatos de Chapel Hill.

“Las mujeres musulmanas conforman la minoría religiosa que es más visible. Nosotros somos las que usamos bufandas en la cabeza”, dijo Al-Khatahtbeh”. [Pero] nunca tuvimos una aportación o voz en la forma en que fuimos representadas”.

Al-Khatahtbeh, cuyos padres son de Jordania, trabaja en la empresa a tiempo completo.

Ella actualmente está desarrollando un kit de seguridad llamado MuslimGirl Safety Kit: una serie de talleres en línea que capacitarán a las mujeres jóvenes para combatir y reportar el machismo y el racismo.

Ella también está aprendiendo cómo navegar por el proceso de recaudación de fondos.

“Todos los inversionistas que con quienes he hablado hasta ahora son hombres”, dijo, aunque su experiencia ha sido positiva: “Ellos lo entienden… y están viendo signos de dólares”.

Soy musulmán y capitalista de riesgo

Mamoon Hamid es una rareza en Silicon Valley.

Hamid es cofundador y socio general de Capital Social, una firma de capital riesgo en su fase inicial. Además, es musulmán practicante.

Hamid, quien nació en Paquistán pero se crió en Alemania, dice que ayuna durante el Ramadán, no bebe y va a la mezquita los viernes. Pero Hamid dice que nunca se ha sentido excluido a causa de su religión. Lo que lo une a sus colegas y a sus amigos es su amor por la tecnología.

Él y sus socios en Social Capital están conscientes del tema candente de hoy: la diversidad.

En colaboración con el sitio de tecnología The Information, Social Capital reunió datos sobre equipos de inversión de alto nivel en 75 empresas de capital riesgo. Los datos, publicados en octubre, mostraban que menos del 1% de los capitalistas de riesgo de alto rango eran negros y tan solo el 1,3% eran hispanos.

Social Capital tiene como objetivo invertir en diversos fundadores que están abordando los “problemas más grandes del mundo”, dijo Hamid.

“Consideramos la tecnología como un nivelador. ¿Cómo creamos una igualdad de condiciones?”, dijo Hamid, quien ha invertido y ha sido parte de la directiva de compañías, entre ellas, Box (BOX) y Slack. “No creemos que podemos hacerlo bien si hay falta de diversidad de opinión, lo que proviene de las diferencias de la vida”.

Soy musulmana y astronauta

Anousheh Ansari no cree en las etiquetas. Después de todo, ¿cómo puede una mujer en cuyo currículum se lee astronauta, ingeniera y empresaria definirse a sí misma?

“En primer lugar, soy un ser humano. En segundo lugar, me veo a mí misma como una persona capaz de resolver problemas”, dijo Ansari, quien no hablaba nada de Inglés cuando se mudó a Estados Unidos desde Irán, a los 16 años.

Adelantémonos rápidamente 30 años… Ansari, una ingeniera eléctrica, fue la primera mujer musulmana en viajar al espacio como “turista”. Ahora, ella dirige Prodea, una compañía de tecnología que ella cofundó en 2006. Prodea es una plataforma de software que se enfoca en la conectividad del hogar, conocido como el “Internet de las cosas”. Su tecnología también está siendo utilizada en la India para ayudar a conectar en línea a pueblos remotos por primera vez.

“Tengo todas las cosas que me pondrían en desventaja en una solicitud de trabajo”, dijo Ansari, quien ahora reside en Texas. “No se trata solo de ser mujer, sino también de haber nacido en Irán. …’Sí, soy un musulmana’, lo siguiente que escuchas es una larga pausa. Tengo que pasar por el proceso adicional de educar a las personas”.

Ansari está apasionada por hacer que el mundo de los negocios sea más receptivo para las mujeres.

“Esto hará una diferencia en la manera en cómo nuestro mundo se ve en el futuro si más mujeres participan”, dijo.

Soy musulmán y concejal de la ciudad

El empresario Nadeem Mazen fue reelegido recientemente para un segundo período como concejal de la ciudad de Cambridge, Massachusetts.

Mazen, quien creció en Boston y asistió al MIT, dijo que a menudo le preguntan si su identidad como musulmán puede mezclarse con su papel en la política estadounidense. Mazen, de 32 años de edad, dice que su identidad cultural es en realidad lo que lo llevó a involucrarse.

“Hay un principio [islámico] llamado ‘fard kefayah’… si no se está cumpliendo alguna necesidad humana básica, es responsabilidad de cada persona dejar lo que está haciendo para cumplir con esa obligación”, dijo Mazen, cuyo padre es egipcio.

Mazen pone este principio en práctica en el ayuntamiento. Él está presionando para un alza del salario mínimo a 15 dólares la hora y dona un tercio de su salario como concejal a los miembros de la comunidad que están restituyendo.

Pero Mazen pasa la mayor parte de su tiempo al frente de “Danger!” Awesome, un emprendimiento de fabricación y diseño.

“Se trata en realidad de llevar la creatividad a las masas”, dijo Mazen, quien también tuvo un estudio creativo llamado Nimblebot. “Ninguna persona en particular debe ser favorecida, todo el mundo puede tener acceso”.

Danger! Awesome ofrece servicios como impresiones 3D, cortes de láser y también clases y talleres. “Se trata de sacar el equipo del fabricante de las grandes bodegas para que cualquiera pueda tener acceso a él”, dijo. Además, su ubicación es muy conveniente, aproximadamente a una cuadra del ayuntamiento.