CNNEarrow-downclosecomment-02commentglobeplaylistsearchsocial-facebooksocial-googleplussocial-instagramsocial-linkedinsocial-mailsocial-moresocial-twittersocial-whatsapp-01social-whatsapptimestamptype-audiotype-gallery

Voto Latino

Voto Latino

Siete cosas para ver en el debate republicano de este martes por CNN

Por Stephen Collinson

(CNN) — Llegó la noche del debate a la “Ciudad del pecado”.

Los candidatos presidenciales republicanos se encuentran en Las Vegas para participar en el último debate del año, justo siete semanas antes de que la contienda por la nominación inicie en las asambleas partidarias de Iowa en 2016.

Y lo que suceda en el escenario en el Venetian Casino tendrá implicaciones significativas para el destino de la nominación del Partido Republicano.

El favorito Donald Trump, siempre polémico, busca mantenerse firme en la primera posición. El senador por Texas, Ted Cruz, quien repentinamente superó a Trump en Iowa, quiere justificar las esperanzas de quienes lo ven como el conservador más genuino de la contienda. Y el ‘establishment’ del Partido Republicano está cada vez más desesperado porque alguien —quizá el senador por Florida, Marco Rubio— demuestre que él o ella puede derrotar a Trump y a Cruz.

En cuanto al resto de los candidatos, solo buscan tener un golpe de suerte.

¿Cruz disparará misiles?

Cruz de pronto se encuentra en las primeras posiciones de la contienda presidencial republicana… y en la mira de sus rivales.

El senador por Texas ascendió a una ventaja de 10 puntos en la encuesta del Des Moines Register y Bloomberg sobre las asambleas partidarias de Iowa, la cual fue publicada en el transcurso del fin de semana, lo que significa que Cruz puede esperar bastantes ataques el martes por la noche. Cruz no se ha visto en problemas con Trump hasta ahora, pero el favorito ha empezado a cuestionar explícitamente el hecho de si el senador está preparado para el Despacho Oval.

ted-cruz

“Yo diría que tengo un mucho mejor juicio que Ted, y creo que realmente tengo un excelente temperamento. Es un temperamento fuerte”, le dijo Trump a Jake Tapper en el programa “State of the Union” de CNN el domingo.

Si Trump sale a la carga, Cruz debe rechazar el ataque sin alejar al ejército de partidarios de Trump. El senador por Texas se ha mostrado extremadamente lleno de interés por el favorito, con la esperanza de comerse a sus electores conformados por votantes en contra de Washington que están furiosos con los políticos tradicionales, si Trump no llegara a ser el nominado.

La fortaleza de Trump por atraer a los votantes evangélicos y a los partidarios del Tea Party no sorprende, pero el tejano enfrenta una fuerte presión por demostrar que puede ampliar su éxito en el partido, y tiene que demostrar que es un verdadero rival para la personalidad dominante de Trump. Así que Cruz también tiene que estar atento frente al otro cubano estadounidense de cuarenta y tantos años que estará en el escenario, Marco Rubio.

El senador por Florida espera tomar parte de la base evangélica y social conservadora de Cruz y construir un puente hacia los partidarios del ‘establishment’ quienes, a medida que quien fuera el favorito, Jeb Bush, se sigue desvaneciendo, buscan apoyar a alguien que no sea Trump o Cruz.

Rubio ya ha cuestionado a Cruz en temas de política exterior, al sugerir que él es culpable de tener un enfoque “aislacionista” y al criticarlo por restringir la cantidad de programas de metadatos utilizados por las agencias de inteligencia; esta es una medida que deja a Cruz más expuesto luego del ataque terrorista ocurrido en San Bernardino.

Un enfrentamiento entre Cruz y Rubio podría ser un aspecto destacado de la temporada de las primarias, ya que ambos son extremadamente talentosos para debatir.

¿Qué faceta de Donald Trump veremos?

Podría estar bajo presión en Iowa, pero Trump, de cualquier forma, está consolidando su liderazgo en otras partes. Una encuesta publicada el lunes por la Universidad de Monmouth lo ubicaba en una sorprendente posición de 27 puntos porcentuales por delante de su rival nacional más cercano, Cruz.

Entonces, eso le representa un dilema a Trump cuando asuma su conocida posición del favorito en el centro del escenario.

Trump habló sobre migración una vez más y ratificó su severa posición sobre este tema.

Donald Trump en el pasado debate republicano.

Existe una escuela de pensamiento que dice que Trump no debería arriesgarse y debería asegurar su estatus de favorito. Después de todo, solo faltan siete semanas para que los votantes intervengan. Un enfoque como este podría tener la virtud de ocultar una de las mayores vulnerabilidades de Trump: la idea de que es demasiado bombástico como para ser comandante en jefe.

En otras ocasiones durante la temporada de debate, él se ha mostrado feliz de permanecer en segundo plano. Y en entrevistas llevadas a cabo en el transcurso del fin de semana —luego de su comentario la semana pasada de querer prohibirle el ingreso a Estados Unidos a los musulmanes— Trump se mostró un poco más suave que lo normal.

Sin embargo, Trump también sabe que millones de espectadores lo sintonizarán para verlo dar un espectáculo. Esta es una dinámica que ha sido la base de su campaña presidencial poco ortodoxa durante meses, ya que ha identificado una rica sección en el electorado del Partido Republicano que se siente decepcionada por sus líderes e indignada por lo que ve como una epidemia de corrección política.

¿Atacará el ‘establishment’ (protagonizado por Marco Rubio)?

Llegó el momento para que Rubio convierta lo posible en cifras concretas.

Muchos republicanos del ‘establishment’ ahora dirigen la mirada al senador por Florida a medida que se tornan cada vez más desesperados por que un candidato consolide la oposición a Cruz y Trump, de quienes muchas élites dudan, pueden ganar una elección general.

“Sea quien sea la persona del ‘establishment’, debe salir a luz”, dijo Matthew Dowd, un exestratega de George W. Bush, en el programa “Reliable Sources” de CNN. “Ahora mismo, esta contienda parece ser Donald Trump, Ted Cruz y una persona más, una persona del ‘establishment'”.

Rubio enfrenta altas expectativas, sobre todo por sus propios medios, luego de brindar una serie de buenos desempeños en los debates. Y las circunstancias podrían favorecerlo, ya que se presenta a sí mismo como el candidato que está mejor preparado para servir como comandante en jefe en medio de una época de agitación global y amenazas terroristas.

Marco Rubio en el debate CNN.

Marco Rubio en el debate CNN.

Pero hasta ahora, Rubio no lidera en ninguno de los cuatro primeros estados cruciales para la nominación, lo cual lo coloca bajo presión por trazar un camino hacia la nominación.

Si Rubio no logra destacarse en el debate, ¿hay alguien más que pueda unir al ‘establishment’? La campaña de Bush, la cual una vez fue vista como un gigante multimillonario, ahora se encuentra inactiva; el exgobernador de Florida necesita una actitud teatral digna de Las Vegas para darle un vuelco a la situación.

Mientras tanto, el gobernador de New Jersey, Chris Christie, está dando señales de vida en Nuevo Hampshire luego de contar con un respaldo local clave y de un ascenso en las cifras de las encuestas que le han permitido que ingrese nuevamente al debate de primer nivel del Partido Republicano. Él se ha aprovechado de las secuelas de los ataques terroristas para presentarse como un posible enemigo implacable para ISIS. Durante el debate, puedes esperar ver una retórica sobre la seguridad nacional más severa y denuncias sobre el historial del presidente Barack Obama contra el terrorismo.

Las predicciones anteriores de que el gobernador de Ohio, John Kasich, pudiera surgir como el defensor del ‘establishment’ han fracasado, pero él podría asumir el papel del atacante en contra de Trump luego de afirmar que el favorito estaba “completamente equivocado” por sus comentarios sobre los musulmanes.

¿Qué tan fuerte será el factor miedo?

Este será el primer debate republicano desde que una pareja musulmana radicalizada en San Bernardino matara a 14 personas, y llevó un temor revitalizado sobre el terrorismo mucho más cerca de casa luego de los ataques que ISIS llevó a cabo en París.

Verás que los candidatos se superarán unos a otros con intensas críticas contra Obama, a quien muchos entre la base conservadora consideran como un líder irresponsable y débil que no entiende la ortodoxia republicana en relación a que Estados Unidos está en guerra con el Islam radical.

“Barack Obama es un mal presidente porque él es un socialista absoluto que no se pone de pie y defiende a Estados Unidos de América”, dijo Cruz el mes pasado, lo que dio el sabor del tipo de retórica que probablemente veremos en el debate del martes en la noche.

Sin embargo, el debate también ofrece una oportunidad para que los rivales de Trump se pronuncien sobre el llamado que hizo la semana pasada para que a los musulmanes se les prohíba temporalmente el ingreso a Estados Unidos.

La propuesta fue vista por más republicanos de la corriente dominante como un ejemplo del tipo de extralimitación que no solo es perjudicial para el partido y que complicará sus esperanzas en noviembre de 2016, sino que también amenaza con manchar la reputación de Estados Unidos en el extranjero.

Sin embargo, cualquier candidato que quiera enfrentarse a Trump sobre el tema estará caminando sobre la cuerda floja. Una nueva encuesta realizada por ABC News y el Washington Post encontró que el 59% de los republicanos en toda la nación apoyaba su plan. La encuesta también demostraba que a la medida se oponían los independientes y los demócratas, lo que condensa la vulnerabilidad más amplia del Partido Republicano sobre la retórica de Trump.

¿Carson detendrá la caída?

Ningún candidato se va visto más afectado por el enfoque de la campaña en la seguridad nacional que Ben Carson. El ex neurocirujano de voz suave brevemente amenazó con superar a Trump por el voto hacia los candidatos externos antes de bajar más de 10 puntos porcentuales en las encuestas nacionales luego de verse en problemas con las preguntas sobre la política exterior luego de los ataques de ISIS.

Carson probablemente buscará una recuperación al hablar acerca de su reciente viaje a Jordania para evaluar la situación de los refugiado sirios, y buscará afirmar su creencia de que permitir que entren a Estados Unidos representa un riesgo en relación a que terroristas podrían entrar a suelo estadounidense.

Carson también podría mencionar sus planes de ampliar su conocimiento sobre la seguridad nacional con un viaje a África en la temporada de Navidad y Año Nuevo. Sin embargo, a no ser que demuestre en el debate que el frenético estudio sobre la seguridad nacional está dando resultados, sus esperanzas por ocupar la Casa Blanca se ahogarán.

¿El debate de diciembre congelará la contienda?

La sabiduría convencional establece que hacer campaña durante Navidad y Año Nuevo rara vez tiene un impacto en las campañas presidenciales. Los votantes tienen diversiones más placenteras que la política para las fiestas y la contienda podría congelarse hasta que todos regresen a trabajar en enero, cuando las asambleas en Iowa y Nuevo Hampshire estén a solo unas semanas de llevarse a cabo. Eso significa que el tiempo se les está acabando a los candidatos que se encuentran rezagados para que de alguna manera se abran camino en la contienda. El debate representará una última oportunidad para figuras como Bush, Kasich y la empresaria Carly Fiorina.

Y eso significa que este debate, más que cualquier otro enfrentamiento de los candidatos que se llevó a cabo anteriormente, tiene el potencial de tener un impacto duradero. De hecho, podría marcar el principio del fin de la contienda republicana por la presidencia, y preparará el escenario para la desenfrenada preparación para las asambleas partidarias de Iowa en febrero.

¿Alguien saldrá del sótano?

El senador por Kentucky, Rand Paul, le dio mucha importancia a haber entrado al debate y lo logró tan solo el domingo, luego de mostrar viabilidad en Iowa en una encuesta de Fox News.

Hasta ahora en esta campaña, Paul apenas ha mejorado su posición política. No ha logrado aprovechar la base libertaria de su padre, Ron Paul, y aún no ha cumplido con las esperanzas del Partido Republicano en relación a que el enfoque a veces extravagante del ex cirujano ocular de cabello crespo podría ampliar el atractivo del partido entre los votantes más jóvenes. El tinte aislacionista de su política exterior, el cual una vez pareció ser un buen elemento para un país como Estados Unidos cansado de la guerra, ahora parece ser más un pasivo, debido al ascenso de ISIS.

Así que, para Paul, el debate puede girar en torno a rescatar su marca política antes de una contienda por una reelección en el senado el próximo año, y también en torno a tramar un ascenso poco probable a las primeras posiciones entre los candidatos.

Antes del gran espectáculo, CNN también organizará un debate con los candidatos de las últimas posiciones a quienes la mayoría del mundo político ha olvidado.

El exgobernador de Nueva York George Pataki, el exsenador por Pensilvania Rick Santorum, el exgobernador de Alaska Mike Huckabee y el senador por Carolina del Sur Lindsey Graham tomarán lo que podría ser una de sus últimas porciones del centro de la atención en la contienda por las elecciones de 2016.

Todos ellos necesitan un milagro para salir del sótano. Pero al menos uno de ellos, Graham, la está pasando muy bien en su campaña a la presidencia. Él es el rey de los debates secundarios, y probablemente brindará un desempeño vivaz.