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Surf

¿Es esta la ola más peligrosa que se haya visto alguna vez?

Por Tiffany Ap

(CNN) — El surfista profesional Tom Dosland está acostumbrado a las olas gigantescas que rompen en la orilla, pero ninguna como la ola en la que fue enviado a una caída libre el miércoles en Peahi, Hawai.

El estado hawaiano ha sido golpeado por olas gigantescas gracias a que el fenómeno climático El Niño de este año provocó que incluso los surfistas más experimentados se revolcaran al intentar navegar hacia abajo en las laderas casi verticales.

En lo que se ha convertido en un video de sensación viral –las redes sociales lo han denominado la «caída libre más peligrosa que alguna vez se haya filmado»–, Dosland es enviado directo al aire desde una gigantesca ola de un poco más de 12 metros.

Al narrar la experiencia a la revista Surfer, Dosland comparó la intensa fuerza con «experimentar un accidente en auto». Él dijo que en realidad se quedó ciego durante unos cuantos segundos antes de la caída debido a la fuerza del agua del mar.

«Parecía un monstruo marino elevándose fuera el océano cuando se interpuso en mi camino», dijo Dosland. «Pero yo estaba decidido a ir… sin importar nada… así que la rodeé y empecé a remar para entrar en ella».

«Realmente no se ve en el video, pero había un poco de viento y te soplaba agua en el rostro cuando estaba a punto de caer, lo cual me dejó completamente ciego durante unos segundos. Solo podía ver con un ojo, y parcialmente».

Él luego agregó: «Durante un rato caí en una caída libre. Sentía como si hubiera saltado desde un acantilado. Fue entonces cuando mi correa se extendió por completo y me dio vuelta hasta dejarme de cabeza. Desde ese momento, me golpeé la cabeza y sentí una paliza brutal, como si hubiera estado en un accidente de auto».

Kelly Slater salva a un bebé

Las poderosas olas fueron incluso lo suficientemente fuertes como para forzar al 11 veces campeón mundial, Kelly Slater, a pasar una vergüenza.

Incapaz de remar y pasar más allá de donde las olas rompen, él regresó a la orilla, lo cual afortunadamente lo colocó en el lugar exacto para protagonizar el dramático rescate de una madre y un bebé australianos.

Sarah Whitey iba empujando a su hijo Van en un carruaje sobre una banqueta cuando fueron golpeados por una gran ola y arrastrados en un muro de agua.

Slater saltó, agarró el carruaje, tiró de él hacia arriba y ayudó a Whitey, quien había quedado sumergida, a recuperarse.

El padre del niño, el fotógrafo Chris Whitey, describió los aterradores veinte a treinta segundos en los que no pudo ver a su esposa ni a su hijo, y le agradeció a la leyenda del surf a través de su cuenta de Instagram.

Dijo que su familia estaba «todavía un poco impresionada, pero si consideramos la experiencia, están muy bien», y que él estaría «por siempre agradecido con este grandioso hombre».

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Thanks everyone for all the well wishes, I'm so fortunate to have so many people that care for my families wellbeing. They're a little shaken still, but doing great considering. The North Shore life guards are something else, they were saving lives all day, whilst endangering their own. When the accident happened I was shooting at Waimea and it was pretty wild with close out sets across the Bay. The guy pictured here ended up getting sucked out the back and towards the rocks without his board. The lifeguards got a ski straight to him and rescued him from a potentially life threatening situation. As a visitor to Hawaii I'm in awe of the quality of watermen that are life guarding – surf legends like Tamega, Skippy, Wassel, Booth the list goes on, they are elite watermen and I'm shocked to hear that they're not looked after better by the Mayor or whoever is calling the shots. Anyway my hats off to Kelly and all the lifeguards over here! Thanks for keeping my family safe and I hope someone listens to your requests with more towers, pay rates and longer hours cos you deserve it.

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«Fue como un tsunami», le dijo Sarah a la emisora australiana, Seven News.

«Lo único en que pensaba era: no quiero que mi hijo se ahogue, no quiero que mi hijo se ahogue. Solo quería mantenerlo arriba, así que solo me aferré al cochecito por tanto tiempo como pude», dijo.

«Hubo un momento en el que recibí un golpe y lo solté, y fue cuando pensé: Eso es todo».