Rick Santorum enfrentó un muy drástico y diferente paisaje este año a comparación de como lo hizo en 2012. (Crédito: Josh Rubin/CNN)

(CNN) – El exsenador de Pensilvania Rick Santorum terminó el miércoles sus aspiraciones presidenciales y anunció su apoyo al senador por Florida Marco Rubio.

Santorum hizo el anuncio el miércoles por la noche en el programa On The Record de Fox News, durante el cual dijo que habló con Rubio "por más de una hora" antes de tomar su decisión.

Santorum ganó las asambleas partidarias de Iowa en 2012 y terminó la carrera con el segundo mayor número de delegados, solo por detrás de Mitt Romney. Pero este año no pudo ganar impulso a pesar de sus esfuerzos en Iowa.

Santorum empezó la carrera de 2016 en un lugar poco favorecido: entró en el 3% y el 2% en las primeras encuestas de CNN/ORC y Fox News, respectivamente.

En las asambleas partidistas de Iowa este lunes la fortuna tampoco le sonrió, pues reportó el 1% de votos.

Es el tercer candidato republicano a la presidencia en renunciar luego de las primarias en Iowa este lunes. Mike Huckabee terminó su campaña esa misma noche y Rand Paul suspendió su campaña el miércoles en la mañana.

Santorum dijo que él y su familia decidieron que la mejor forma de lograr los objetivos de su campaña era abandonar la carrera por la nominación.

"Decidimos que queríamos encontrar un candidato que realmente representara los valores en los que creemos, alguien que realmente enfoque su campaña en intentar ayudar a los que están luchando en los márgenes", dijo Santorum.

"Es por eso que decidimos apoyar a Marco Rubio", agregó.

Cuando se le preguntó sobre un posible apoyo hacia su campaña antes del anuncio de Santorum, Rubio dijo que no había hablado con él en todo el día, pero consideró al exsenador como alguien "fantástico".

Santorum enfrentó este año un panorama completamente diferente al de 2012. Un enorme grupo de 17 aspirantes y los bajos niveles de aprobación en las encuestas lo mantuvieron alejado de debatir con los principales aspirantes. También tuvo competencia para ganarse el corazón de los votantes evangélicos, particularmente del senador por Texas Ted Cruz.

Santorum enfrentó un muy drástico y diferente paisaje este año a comparación de como lo hizo en 2012. Una apretada carrera republicana de 17 candidatos y una votación temprana mediocre lo mantuvieron fuera del debate principal durante todos los debates de su partido. También enfrentó una dura competencia para ganarse los corazones de los votantes evangélicos frente a Ted Cruz.

Su forma de hacer política uno a uno no fue rival para los otros candidatos en los que se centraron los medios de comunicación y la desafiante campaña de Donald Trump, el multimillonario impetuoso que dejó poco espacio para que otros candidatos aparecieran en la mira.

Sin abandonar sus puntos de vista socialmente conservadores, Santorum dedicó más tiempo a hablar sobre sus planes económicos para revitalizar la industria estadounidense y se apoyó en gran medida en su conocimiento de la política exterior en una época de muchas amenazas globales aumentadas por grupos terroristas como ISIS.