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Historias Humanas

Amor prohibido: Romeo y Julieta de Afganistán desafían a la religión y la cultura

Por Mick Krever

(CNN) — Zakia y Ali sabían que el suyo era un amor prohibido.

Ella era sunita de etnia Tajik; el era chiíta y de etnia hazara… los Montescos y los Capuleto.

“De las sombrías entrañas de estos dos enemigos, nacen dos desdichados amantes, cuyos desventurados y conmovedores infortunios enterrarán con su muerte la discordia de sus padres”

Así, con una sombría profecía, comienza uno de los relatos más famosos de la literatura inglesa. Romeo y Julieta de Shakespeare se quitarían sus propias vidas a causa de la desesperación.

Rod Nordland, un periodista que encontró a Romeo y Julieta de Afganistán, dice que en ese país, la desesperación con demasiada frecuencia lleva hasta el fin, en el que llaman un crimen de honor.

“Yo esperaba que el siguiente y último artículo fuera sobre cómo la familia de la chica llegó una noche y la sacó a rastras de su refugio”, escribió en su nuevo libro, “The Lovers” (Los amantes).

“Todos estaríamos indignados y luego le daríamos la vuelta a la página. Así es como normalmente terminan estas historias, pero yo estaba equivocado y la suya era solo el comienzo”.

Al huir de su hogar sin nada excepto la fe de uno en el otro, ellos sobrevivieron.

“Son analfabetos”, le dijo Nordland a Christiane Amanpour de CNN. “No han ido a la escuela; se llevan uno o dos años entre ellos”.

“Lo más sorprendente fue el gran papel que jugó la poesía en sus vidas. No sabían leer, pero pudieron sacarlo de la música popular”.

En el libro, Nordland escribe sobre la melodía de las llamadas en el teléfono de Ali… una canción de amor contemporánea en idioma pastún.

“¡Ven aquí, mi pequeña flor, ven!”

“Deja que me rasgue el pecho”

“Y te muestre mi propio corazón, ¡desnudo!”

“Ali cortejó a Zakia con poesía que él le recitaba, con las palabras de canciones que él recitaba, y con relatos, antiguas historias de amor persas que se remontan a la Biblia e incluso antes de la Biblia”.

“Es una parte muy grande de su vida sentimental. Y ver eso era algo esperanzador, incluso en estas personas iletradas de un rincón muy remoto de Afganistán”.

Zakia fue cautelosa en un primer momento al pensar en aceptar la propuesta de Ali… ella sabía del tabú y el peligro que implicaban un matrimonio como ese.

Ella estaría ofendiendo el “honor” de su familia, como ellos lo considerarían, si huía con un hombre shiíta hazara.

“Era cien por ciento seguro que ellos me matarían”, le dijo Zakia a Nordland.

“Existe incluso una ley en Afganistán”, le dijo Nordland a Amanpour, “que si tu eres hombre y matas a una mujer en tu familia porque ofende tu honor, la pena máxima es de dos años”.

“En Afganistán, hay casos de familias que han esperado seis y ocho años antes de matar a la chica. Y a veces aparentarán que se reconcilian y luego, cuando todo el mundo se olvida del caso, se dan la vuelta y matan a la persona. Sucede una y otra vez”.

El padre de Zakia con sus tres hijos menores.

Ellos dejaron sus casas justo después de que sus padres se enteraran de su relación.

Su padre estaba indignado, escribe Nordland.

“Juro por Dios que, incluso si me cuesta todo, voy a tratar de traer a mi hija de vuelta a casa”, dijo él, según lo citó Nordland. “Ella es una parte de mi cuerpo como si fuera una de mis extremidades… ¿cómo la puedo dejar ir con ese chico?”

La ternura de Ali la conquistó, desafiando la muerte casi segura a la que ella se enfrentaba.

En 2011, una encuesta de la Fundación Thompson Reuters incluye a Afganistán como el país más peligroso del mundo para las mujeres.

Según Amnistía Internacional: “cualquier forma de inmoralidad, ya sea adulterio o violación, se considera una forma de deshonrar a la familia y puede conducir a la violencia relacionada con el ‘honor'”.

Desventurados amantes

Su historia incluso estaba completa con su propia escena del balcón; cuando Romeo corteja a su Julieta.

“Si alguien ama a alguien, ella debe tener la valentía para hacer lo que se tenga que hacer”, le dijo Zakia a Nordland.

“Fue muy difícil”, le dijo Zakia a Nordland. “Todos en mi familia estaban en mi contra”.

Norland escribe que mientras Zakia se tendía en el techo de su casa, Ali le recitaba una canción afgana.

“Tus dos ojos oscuros son los de una afgana”,

“Pero la misericordia del islam no está en tu corazón”.

“Afuera de tus paredes pasé noches que se convirtieron en madrugadas”;

“¿Qué clase de sueño es este del que nunca despiertas?”

“Ese poema me conmovió, aumentó mi valor”, le dijo ella a Nordland. “Esos días eran sumamente fríos y él venía a reunirse conmigo de todos modos, a pesar de que yo le decía que no viniera porque el clima era muy frío, él de todos modos venía, y luego recitaba este poema”.

Al escribir su historia para The New York Times, Nordland hizo famosos a Romeo y Julieta de Afganistán.

“Se han convertido en héroes para su generación, ya que, obviamente, no son las únicas personas que se han enamorado”, dijo. “Los afganos se enamoran y luego dejan eso a un lado y se casan con las personas con las que les dicen que se deben casar”.

“Lo que hace que su caso sea tan peligroso es que si su familia la matara, podrían estar tranquilos con la certeza de que nadie sería procesado. O si alguien fuera procesado, nadie resultaría castigado de manera severa”.

Un ‘parámetro bajo’

Nordland, quien ha informado durante mucho tiempo desde Afganistán, no era ajeno a la historia de los asesinatos de honor.

“El tema de los derechos de la mujer se ha estado mencionando recientemente una y otra vez porque existían grandes expectativas en cuanto al mismo”, le dijo él a Amanpour. “Y es cierto que se han hecho una gran cantidad de mejoras. Pero son parámetros bastante bajos”.

“Es un poco impactante pensar que te pueden matar por algo tan pequeño como el hecho de decidir de quién te quieres enamorar, y que la opinión predominante, al menos entre el patriarcado, entre los mulás y así sucesivamente, es que el amor es incorrecto y que las personas deben casarse con quien sus padres deciden y estar satisfechos con eso”.

Cuando el presidente afgano, Ashraf Ghani, habló con Amanpour en Davos, Suiza, el mes pasado, dijo que el gobierno se mantuvo “a favor de los derechos constitucionales y, en particular, a favor de los derechos de la mujer”.

“Este es uno de los desafíos más fundamentales que enfrenta la sociedad afgana. Esto se debe a que 40 años de violencia han destruido el papel histórico de las mujeres”, dijo.

Nordland dice que Ghani merece algo de crédito a este respecto; su predecesor, Hamid Karzai, mantuvo a su esposa oculta a la vista del público.

“En un sentido simbólico muy importante”, dijo, “él ha mostrado a su esposa en público y le ha dado trabajos para que lleve a cabo”.

“Pero, por otro lado, en las negociaciones que ahora se están llevando a cabo (con los talibanes) –el tipo de la segunda etapa, las negociaciones del nivel dos– no hay mujeres involucradas, y las mujeres están muy molestas por eso”.

Un futuro sombrío

Zakia y Ali han sobrevivido por su propia tenacidad y escondidos de sus familias. Pero en Afganistán, dijo Nordland, su futuro es sombrío.

“Ellos tienen una hija pequeña de un poco más de un año”.

“Ellos no han estado dispuestos a arriesgar su vida cruzando a nado el mar Egeo en el camino hacia Europa y en donde, si hubieran solicitado asilo, serían candidatos seguros. Ellos califican en cuatro de los cinco motivos internacionales para pedir asilo”.

“La ley no les permite que lo hagan desde su país de origen. Primero tendrían que arriesgar sus vidas y llegar a algún lugar en donde puedan hacerlo”.

“Además, ellos en realidad vieron la imagen de Alan Kurdi, el niño que fue llevado por la corriente a la playa de Turquía pues un amigo se las mostró en su teléfono celular; eso realmente los impresionó en el lugar en donde viven y solamente pensaron que no iban a hacerle eso a su propia hija”.

“Y tampoco entienden, si tienen tan buen caso para pedir asilo, por qué no pueden hacer algún tipo de arreglo para ellos, ya sabes, por medio del que ellos simplemente puedan obtener una visa y dejar su propio país de manera civilizada”.