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Noticias de EE.UU.

¿Por qué el voleibol y los Derechos Humanos están íntimamente relacionados en Irán?

Por Minky Worden

Nota de editor: Minky Worden es directora de iniciativas globales en Human Rights Watch. Las opiniones expresadas en este comentario son únicamente las de la autora.

(CNN) – El voleibol de playa está probando la situación de los derechos de las mujeres en Irán.

Sí, el voleibol de playa en Irán. Podrías pensar que los derechos de las mujeres son un asunto secundario, en comparación con los recientes titulares que se enfocan en un acuerdo nuclear, la liberación del corresponsal del Washington Post en Teherán y de otros prisioneros, y en un incidente casi internacional cuando marinos estadounidenses cambiaron de dirección hacia aguas iraníes.

Pero, en realidad, este problema está en el corazón de si Irán mantiene o no sus acuerdos internacionales.

Más adelante este mes, Irán será sede de un prestigioso torneo internacional de voleibol de playa en la isla de Kish, al sur del área continental en el golfo Pérsico. Esta será la primera vez para Irán, el cual fue elegido como el país anfitrión por la Federación Internacional de Voleibol, o FIVB, con sede en Lausana.

El problema es que Irán prohíbe que las mujeres asistan a partidos de voleibol (en realidad, a las mujeres también se les ha prohibido desde 1979 que vean partidos de fútbol en estadios). Esta es una evidente violación del cuarto principio fundamental de la constitución de la Federación de Voleibol, y de la Carta Olímpica, ambos de los cuales prometen la no discriminación.

También representa una oportunidad perdida:

La selección nacional de voleibol de Irán se ha convertido en una de las mejores del mundo, y el deporte ha adquirido más popularidad en el país.

El próximo torneo de voleibol de playa masculino podría ser una ocasión de celebración no solo en las canchas de voleibol, sino también para la igualdad en Irán, si las autoridades revocan la prohibición discriminatoria que impide que las mujeres vean los partidos.

La ironía es que el voleibol una vez fue un espacio público establecido para las mujeres, a quienes se les estuvo permitido asistir a los partidos masculinos en Irán hasta 2012, cuando se tomó la decisión de prohibirles el ingreso, sin una explicación clara. Desde entonces, al reunirse en línea y afuera de estadios durante los partidos de voleibol, las mujeres iraníes han estado tratando de que se revoque esta prohibición. Sus esfuerzos dieron lugar a situaciones de acoso e incluso arresto.

En 2014, las autoridades iraníes arrestaron a Ghonchen Ghavami y a otras 20 personas cuando ellas intentaban asistir a un partido de la Liga Mundial de Voleibol en el complejo del estadio Azadi (“Libertad”) en Teherán. Ellas fueron liberadas poco después, pero Ghavami fue arrestada nuevamente y acusada de hacer “propaganda en contra del estado”. Ella estuvo detenida en la famosa prisión Evin de la ciudad durante casi cinco meses, e incluso estuvo un tiempo en aislamiento.

A lo largo de Irán, las mujeres enfrentan una discriminación significativa en la ley y en la práctica, al igual que restricciones en el ejercicio de sus derechos. Debido al ambiente represivo que los activistas enfrentan todos los días en ese lugar, las mujeres que están detrás de campañas como @OpenStadiums han asumido grandes riesgos al exigir sus derechos por ver encuentros deportivos en público.

En junio del año pasado, Irán fue sede de los partidos de la liga mundial de la Federación de Voleibol. En lo que fue un fraude desmoralizante, a las mujeres primero les prometieron que podrían asistir al torneo internacional, pero luego fueron amenazadas y excluidas de nuevo. Sin embargo, la FIVB no inició un escándalo público, incluso cuando solo se permitió que hombres compraran boletos y cuando había policías alrededor del estadio Azadi para impedir que las mujeres intentaran entrar.

Uno pensaría que el hecho de que los iraníes rompieran las reglas tan descaradamente haría que la FIVB rescindiera o cancelara los privilegios de Irán de ser sede del evento; incluso la FIFA, la organización internacional rectora del fútbol, dice que Irán no puede ser sede de sus torneos hasta que se permita que las mujeres asistan.

En cambio, la Federación de Voleibol le otorgó a Irán otros dos torneos de voleibol: el Kish Island FIVB Beach Volleyball World Tour, del 15 al 19 de febrero, y los partidos de la Liga Mundial de Teherán en junio de 2016.

Así que eso establece el calendario de igualdad de género para el año, y le da a la federación internacional dos oportunidades más para que use su enorme influencia a fin de insistir en que Irán debe cumplir con las reglas.

Con la obsesión nacional del país por el voleibol, el Kish Island Open, los próximos partidos de la Liga Mundial en junio en Teherán y la posible clasificación del equipo iraní de voleibol para los Juegos Olímpicos de Río en agosto, la FIVB y el Comité Olímpico Internacional deben actuar: ellos necesitan crear un límite artificial e insistir en que la antigua prohibición que impedía que las mujeres vean los partidos sea revocada.

Human Rights Watch le ha escrito a Mahmoud Goudarzi, el ministro iraní de deporte y juventud, y se reunió con representantes de la FIVB, quienes dicen que podría haber un avance en cuanto al “objetivo clave” de que “las familias puedan asistir a torneos de voleibol”.

El director general Fabio Azevedo ha dicho que espera que la prohibición sea levantada antes de la competencia en la isla de Kish. Pero ¿dónde deja eso a las mujeres iraníes?

¿Esperanzadas? Eso no es suficiente. Irán prometió en junio del año pasado que las aficionadas podían asistir a los partidos, solo para incumplir y amenazarlas antes del torneo, lo que defraudó las esperanzas de las mujeres que esperaban regresar a los estadios.

Se supone que ver partidos de voleibol debe ser divertido y emocionante. Si existe alguna duda acerca de si podrías o no ser arrestado, eso no es divertido en absoluto, y no es un riesgo que las mujeres iraníes deberían asumir.

Ahora es el momento de que la FIVB le diga a Irán que ver partidos de voleibol no es un crimen para las mujeres, y cuando debe insistir en que la prohibición sea anulada formalmente. No deberían impedir que las mujeres asistan al Abierto de la isla de Kish.

Las opiniones expresadas en este comentario son únicamente las de la autora.