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Inmigración

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Más allá de la frontera: el miedo de la deportación en las noticias

Por Catherine E. Shoichet

Nota del editor: Este es el cuarto capítulo de una serie sobre Jesús y su familia, inmigrantes guatemaltecos que viven con incertidumbre por el temor de ser separados por la deportación de sus miembros de Estados Unidos. Para leer el capítulo anterior,haz clic aquí.

(CNN) — Jesús baja las escaleras del bus, pasa al lado de su padre y abre la puerta principal.

Deja su mochila en la habitación y se dirige al lugar al que siempre va cuando regresa a casa de la escuela, ahora que tienen servicio de Internet: Facebook. Su foto de perfil es un pequeño árbol al lado de un lago grande en Guatemala.

Facebook es el medio por el cual se mantiene en contacto con sus amigos de Guatemala y el sitio donde sigue las vueltas de su equipo favorito de fútbol.

Sin embargo, este día de enero, mientras navega por la sección de noticias de Facebook en busca de diversión después de la escuela, siente temor.

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«Inmigrantes centroamericanos en peligro de deportación en Estados Unidos, según confirman autoridades», dice un titular.

«Cómo los deportados centroamericanos enfrentan el regreso a sus países».

«Cómo los deportados centroamericanos enfrentan el regreso a sus países», dice otro.

Esas palabras hacen que Jesús entre en pánico.

Un titular tras otro cuenta la misma historia devastadora: el gobierno de Obama lanzó una nueva operación en la que las redadas se enfocan en las familias centroamericanas que llegaron a Estados Unidos en el verano de 2014. Empezaron con 121 personas en tres estados y han dicho que piensan seguir adelante. Jesús siente que sus peores temores se están haciendo realidad.

¿Qué pasa si se lo llevan esposado? ¿Qué pasa si un día regresa de la escuela y sus padres ya no están ahí? ¿Qué pasa si no tiene oportunidad de decirle adiós a sus amigos?

Tan pronto como su padre regresa a casa del trabajo, Jesús le suplica que llame a su abogado para averiguar lo más reciente de su caso.

Pedro pone la llamada en altavoz para que Jesús pueda escucharlo.

«Tu esposa y tu hijo no tienen nada de qué preocuparse, porque han estado acudiendo a los registros. Ellos ya están en las manos de inmigración».

Es poco probable, dice el abogado, que sean el objetivo de una redada.

Jesús le da gracias a Dios por tener un abogado que se preocupa por ellos. Él espera que el papeleo que el abogado está llenando les dé más tiempo.

Jesús se sienta en el piso de la sala y clasifica una pila de grandes tarjetas de papel cubiertas con dibujos de colores brillantes. Cada tarjeta es parte de un juego llamado Lotería.

«Esta es de buena suerte, esta también y esta otra», dice Jesús, colocando las cartas a su lado.

«Esta no lo es», dice, y coloca otra carta en una nueva pila.

Se supone que todas las tarjetas en el set de 20 piezas tienen las mismas probabilidades de ganar el juego que es similar a Bingo. Sin embargo, Jesús ha jugado suficientes veces como para saber que con algunas tarjetas las probabilidades aumentan.

La única opción

Eric Henton dice que es su último recurso.

A veces, dice el abogado de inmigración, eso es lo que se requiere para cambiar el resultado de un caso. Esta vez, es su única esperanza.

«No hay nada más que podamos hacer», dice. «Tenemos que intentarlo».

En su oficina en un nivel superior de un rascacielos en Memphis, Henton tiene un retrato de su esposa que un cliente agradecido pintó. En una repisa cercana, hay una copia de la Biblia en español.

En tribunales, Henton dice que él da su mejor esfuerzo y que lo demás queda en las manos de Dios.

Desde que el número de inmigrantes centroamericanos que cruzan la frontera empezó a aumentar en 2014, Henton calcula que su oficina ha aceptado hasta a 200 clientes nuevos.

La mayoría busca asilo. Pero es muy difícil ganar los casos, dice Henton.

El número de personas de El Salvador, Guatemala y Honduras que buscan asilo se ha disparado a medida que la violencia aumenta en dichos países.

«Las personas tienen miedo de regresar. A ellos y a sus familias les han ocurrido cosas terribles, y aun así, no califican para recibir lo que se define como asilo», dice.

El año en el que Angélica y Jesús cruzaron la frontera hacia Estados Unidos, 2014, solo 4% de los más de 4.000 guatemaltecos que buscaban asilo ganaron sus casos, según la Oficina Ejecutiva para la Revisión de Inmigración del Departamento de Justicia de Estados Unidos. Para los inmigrantes que provenían de países como Irán, Venezuela y Somalia, el índice de aprobación era mucho mayor.

Ahora que un juez ha emitido su fallo en contra de Angélica y Jesús, Henton debe recurrir a su última oportunidad: una solicitud de acción diferida.

En una carta dirigida a funcionarios de Inmigración y Control Fronterizo, él describirá los aspectos positivos del caso de la madre y el hijo, y brindará evidencia sobre por qué merecen ayuda. La solicitud pretende sacarle ventaja a una opción que las autoridades usan para priorizar casos y decidir qué tan estrictos son al implementar las leyes de inmigración.

El enfoque llegó a ser bien conocido luego de la orden ejecutiva del presidente Obama en 2012 que le daba a los hijos que habían sido llevados a Estados Unidos por sus padres una oportunidad de evitar la deportación. También es común ver que aplicaba a casos que involucraban una enfermedad, dice Henton. Sin embargo, el abogado dice que las solicitudes de acción diferida a menudo son rechazadas. E incluso cuando las conceden, no hay garantías.

El año pasado, él ganó la acción diferida para una clienta a la que un juez había ordenado que saliera de Estados Unidos en un creíble procedimiento de temor. Luego, unos cuantos meses después, dice Henton, los funcionarios cambiaron de opinión. Ella fue deportada.

«Así que incluso si ganamos la batalla, no es algo que vaya a protegerlos de aquí en adelante, durante un período determinado de tiempo», dice. «Simplemente no podemos predecir cuánto tiempo eso estará sobre la mesa».

Las políticas parecen cambiar todos los días, dice Henton. Tan pronto como piensas que has resuelto algo, cambia.

«Las personas entran a mi oficina todo el tiempo y dicen ‘Mañana, las cosas podrían ser completamente diferentes'», dice. «Y tienen toda la razón».

Sigue esta historia en las próximas entregas diarias en CNNEspanol.com

Capítulo 1: Más allá de la frontera: la vida en el limbo para una familia inmigrante en EE.UU.

Capítulo 2: «¿Temen por sus vidas?»

Capítulo 3: Conocer y amar a Estados Unidos

Capítulo 4: ¿Qué depara el futuro para los inmigrantes?

Capítulo 5: ¿el miedo es suficiente para obtener asilo?