Las autoridades hallaron los restos de las personas en Yepaxotla, municipio de San Andrés Calpan, a más de una hora de Puebla, al oriente de México. (Crédito: J.GUADALUPE PEREZ/AFP/Getty Images/ Imagen de archivo)

(CNNExpansión) - Restos humanos mezclados con ácido distribuidos en al menos 10 contenedores fueron encontrados este jueves en el oriente de México en el paraje Yepaxotla, municipio de San Andrés Calpan, a hora y media de Puebla.

Miembros del ejército mexicano, policías estatales y municipales acordonaron la zona. Uno de los agentes que llegó al sitio a realizar las diligencias correspondientes, y pidió el anonimato, se dio cuenta que cinco de los contenedores se encontraban dentro de una choza y los otros en un terreno de cultivo de la misma zona.

En las inmediaciones, también fueron ubicados restos de ropa tipo vaquero, entre pedazos de sombrero, camisas y botas. La Fiscalía General del Estado (FGE) declinó dar detalles sobre este hecho.

Este hallazgo se da a dos días que fueran desalojadas unas 20 personas de un palenque clandestino en el municipio de Cuautlancingo, en la zona metropolitana de Puebla.

Familiares de al menos 20 hombres desaparecidos la madrugada del pasado martes denunciaron ante medios de comunicación que un comando armado irrumpió un palenque en donde se realizaba una pelea de gallos, a una cuadra de la presidencia municipal de Cuautlancingo, y habría asesinado en el lugar a dos personas, además de “levantar” a otras.

Sobre esta denuncia, la Fiscalía no ha reconocido un secuestro masivo, y a través de dos comunicados emitidos la noche del miércoles indicó que en dicho lugar aseguró 13 automóviles.

La versión oficial da cuenta que existen tres denuncias de familiares por personas no localizadas y que se encontraban esa madrugada en el palenque.

Se trata de José Domingo Nava de 23 años de edad, originario de Chilpancingo, Guerrero; Santiago Jorge Medina Guevara de 45 años, oriundo de Chignahuapan, Puebla, y José Marco Antonio Alvarado Alcázar de 45 años, de Michoacán.

La mayoría de los parientes de las víctimas prefirieron reservar sus nombres, facilitando tan sólo sus apodos: el Cholo, el Tijuano, el Beny, el Fierros, el Perros, el Burro y el Chabacano, entre otros.