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5 conclusiones del ‘civilizado’ debate republicano en Miami

Por Eric Bradner

(CNN) — Este fue el momento zen de Donald Trump.

Un aleccionado senador por Florida, Marco Rubio, tuvo que volver a lo básico. El senador por Texas, Ted Cruz, se enfocó sus argumentos en convertirse en la única alternativa frente a Trump. Y el gobernador de Ohio John Kasich siguió con su rutina de mantenerse por encima de la confrontación.

Todo esto le permitió a Trump hacer a un lado sus usuales insultos y probarse un nuevo sombrero: el del unificador del partido.

Este fue el último debate antes de las elecciones en Florida y Ohio, donde el ganador se lo lleva todo, y antes de las contiendas en Illinois, Carolina del Norte y Missouri, donde hay muchos delegados en juego.

Estas son cinco conclusiones del debate:

1. El debate «civilizado»

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No hubo insultos. No hubo insultos personales sobre el tamaño de la «mano». No hubo ataques contra los moderadores.

¿Qué pasó con estos candidatos?

«Hasta ahora no puedo creer lo civilizado que ha estado aquí arriba», dijo Trump al inicio, cuando notó que nadie se estaba volviendo en su contra.

Que quede claro: Trump fue el que más se benefició de la relativa amabilidad en el escenario. Nada de lo que ocurrió la noche del jueves afectará su estatus como el favorito del Partido Republicano… particularmente mientras el conteo de delegados se vuelve cada vez más desalentador para sus rivales.

El hecho de que los candidatos se estuvieran esforzando por mantener las cosas en calma se dejó ver especialmente cuando a Trump y a sus rivales les preguntaron por la violencia en los mítines del candidato.

Trump dijo que no la aprobaba. Y mientras sus oponentes se expresaron en contra de la violencia en general, ellos no culparon a Trump por crear una cultura que la fomenta; en cambio, ellos mismos trataron de aprovechar el enojo y la frustración que existe dentro del Partido Republicano.

«¿Cuántos de ustedes se sienten ofendidos por Washington?», dijo Cruz, dirigiéndose a la audiencia para ayudar a explicar el enojo que muchos republicanos —entre ellos los partidarios de Trump— sienten. «Washington no está escuchando a las personas».

2. Hubo sustancia, pero ¿fue sustancial?

Sí, al dejar de lado sus ataques personales, los candidatos pasaron más tiempo abordando asuntos de política como la deuda, el comercio, la inmigración y la educación.

Sin embargo, aunque los moderadores de CNN los presionaron para obtener respuestas específicas, muchas de las respuestas de los candidatos solo ofrecían una mención breve y general de cómo intentarían resolver los problemas que enfrentaran.

Cuando le preguntaron sobre las técnicas de tortura como el submarino, Trump dijo lo siguiente: «Tenemos que obedecer las leyes, pero tenemos que ampliar esas leyes», sin explicar cómo le gustaría que se ampliaran.

Cuando habló de cómo reforzaría la Seguridad Social, Trump pareció sugerir que él retiraría el apoyo militar de Estados Unidos en Alemania, Japón y Corea del Sur para pagar el programa.

Cruz prometió ponerle fin a las normas conocidas como Common Core Standards, aunque estas son implementadas por los estados individuales y no por el gobierno federal.

«Si soy electo presidente, en mis primeros días en el cargo dirigiré al Departamento de Educación para que las normas Common Core terminen ese día», dijo.

Cruz, sin embargo, fue el más efectivo en presionar a Trump para obtener más detalles, particularmente al abordar el déficit.

El senador por Texas dijo que él eliminaría cinco agencias importantes que representan 25 programas, y reduciría 500 millones de dólares en total.

«Tienes que estar dispuesto a enfrentar a los miembros de los grupos de presión, lo que significa no solo hablar de un extravagante desperdicio, fraude y abuso, sino especificar ‘Estos son los programas que yo eliminaría'», dijo Cruz.

3. Trump mantiene su línea sobre el Islam

El ataque de Rubio contra el comentario de Trump respecto a que el Islam odia a los estadounidenses fue un aspecto destacado: fue perfecto para una elección general.

Al ser presionado por el comentario que hizo el miércoles en la noche en una entrevista con Anderson Cooper de CNN, en el debate, Trump condenó la corrección política y preparó a Rubio para una de las frases más memorables de la noche.

«No me interesa ser políticamente correcto… me interesa ser correcto», dijo y continuó diciendo que Estados Unidos depende del apoyo de musulmanes para luchar contra ISIS y que había soldados estadounidenses leales que practican el Islam.

Sin embargo, muchos votantes republicanos en las primarias se están decidiendo por Trump mientras el apoyo de Rubio baja.

Trump podría haberse mostrado poco firme respecto a Israel, aparentemente hizo un llamado a un despliegue enorme de tropas en Siria y desestimó la plaza Tiananmen como un disturbio.

Sin embargo, Trump está seguro de que se ha aprovechado de algo, y no ve razón política alguna en este punto para bajar el tono de sus comentarios provocadores sobre los musulmanes.

Eso quedó claro cuando a Trump le preguntaron si mantenía su afirmación de que todo el Islam odia a Estados Unidos. «Todos lo odian», dijo.

4. La noche fuerte de Rubio

Rubio pareció volver a lo básico el jueves por la noche.

En lugar de acosar a Trump con ataques trepidantes que tenían el efecto de aplacarlo, como lo hizo en el debate anterior, Rubio trasladó el mensaje optimista que emocionaba a los donantes y partidarios en primer lugar.

Él hizo uso de su pericia sobre la política exterior —una ventaja que tiene sobre el resto de los candidatos republicanos— para trasladar un argumento firme en contra de Trump.

«Los presidentes no pueden simplemente decir cualquier cosa que quieran. Esto tiene consecuencias alrededor del mundo», dijo en un intenso intercambio sobre los comentarios de Trump en relación con el Islam.

Rubio también se ganó a la audiencia de su ciudad natal con su ataque en contra de la decisión del presidente Barack Obama de abrir las relaciones diplomáticas y económicas con Cuba.

«Este es un buen acuerdo: Cuba tiene elecciones libres, Cuba deja de encarcelar a personas por expresarse, Cuba tiene libertad de prensa… ¿Y sabes qué? Entonces podemos tener una relación con Cuba. Ese es un buen acuerdo», dijo Rubio.

¿Será suficiente para cambiar la ventaja de 2 a 1 que Trump tiene en las encuestas de Florida antes de las elecciones del martes? Quizá no. Sin embargo, Rubio solo tiene 44 años de edad, y reemplazar la impresión negativa que podría haber dejado últimamente es importante tanto ahora como para su futuro a largo plazo.

Después del debate, Rubio dijo que ya no lanzará más ataques personales contra Trump y que «nunca volverá a andar por ese camino» porque eso discrepa con sus creencias y con las expectativas que su familia tiene de él.

«Lamento mucho haberlo hecho», le dijo a Wolf Blitzer de CNN, «y nunca lo volveré a hacer».

5. Los republicanos parecen demócratas cuando hablan del comercio

El proteccionismo es muy popular en el Partido Republicano, y no solo es el ritmo del vapuleo de Trump contra China.

El mejor indicador de cómo Trump ha cambiado el panorama de 2016 fue que toda la lista de candidatos presidenciales del partido de Estados Unidos que tradicionalmente está a favor del comercio respondió una pregunta sobre el tema al referirse al libre comercio con el tipo de plática populista que normalmente surge en los sindicatos y en los grupos liberales de interés.

Seguro, dijeron que les gusta el comercio en teoría. Pero todos arremetieron contra él en la práctica.

Rubio criticó el Acuerdo de Libre Comercio de Norteamérica y dijo que Estados Unidos ha entrado en un mal acuerdo con México.

Cruz desestimó las negociaciones internacionales sobre un acuerdo que eliminaría las barreras del comercio en la industria del servicio como «otro tratado que permite que los servicios vengan y también le quiten empleos a los estadounidenses».

Kasich criticó a la Organización Mundial del Comercio y desestimó al árbitro del comercio como «un burócrata internacional», y sugirió que Estados Unidos necesita nuevas maneras para imponer impuestos sobre los productos extranjeros.

Sin embargo, este era el territorio de Trump, y él se presentó como el único capaz de lograr hacer mejores acuerdos comerciales.

«Yo soy el que sabe cómo cambiarlo. Nadie más en este estrado sabe cambiarlo como yo. Créanme», dijo Trump.