CNNEarrow-downclosecomment-02commentglobeplaylistsearchsocial-facebooksocial-googleplussocial-instagramsocial-linkedinsocial-mailsocial-moresocial-twittersocial-whatsapp-01social-whatsapptimestamptype-audiotype-gallery
Clínica Universidad de Navarra

¿Alergia al pescado? ¡Ya es posible superarla!

Por Clínica Universidad de Navarra

“Nos dimos cuenta de que Maitane era alérgica al pescado cuando tomó el primer puré”, explica Edurne, su madre. Le hicieron muchas pruebas hasta confirmarlo, y aún no sabían cómo le iba a afectar a su calidad de vida.

Normalmente, si una persona es alérgica a un alimento, intenta superarlo dejando de consumirlo. Sin embargo, Maitane era detectora de vapores y, cuando sus padres cocinaban pescado en casa, la pequeña se encontraba muy mal.

Fue entonces cuando se dieron cuenta de la gravedad de la situación: “El problema no se resolvía simplemente con evitar su consumo; no iba a poder tener una vida normal, ir a campamentos, quedar con sus amigas a cenar, comer en el colegio o ir a algún restaurante”, explica su madre, Edurne.

El simple contacto con el vapor de la cocción podía generar reacciones alérgicas muy peligrosas para su salud. Se pusieron en contacto con el Departamento de Alergología de la Clínica Universidad de Navarra, que le ofreció un tratamiento de desensibilización para superar esta alergia.

“Ante este tipo de casos, en los que la salud de las personas se encuentra en verdadero peligro, la mejor solución es la desensibilización para conseguir que la calidad de vida de estas personas mejore y vuelvan a consumir estos alimentos”, explica la doctora María José Goikoetxea, alergóloga de la Clínica Universidad de Navarra.

Esta técnica consiste en ingerir cantidades ínfimas de pescado que se van incrementando muy lentamente. Se trata de un proceso muy complejo que requiere la supervisión estrecha por parte del personal sanitario. “Me planteé que la niña todavía era pequeña y podía controlar que no tuviese contacto con el vapor de pescado, pero era insostenible a largo plazo. Lo hablé con mi marido y comenzamos el proceso de desensibilización”, cuenta.

Empezaron con una dosis muy pequeña de pescado a la semana y, si lo toleraba bien, aumentaban la cantidad, siempre bajo un riguroso control, hasta llegar a la ración completa.

“Ha sido una etapa dura con momentos difíciles, pero realmente ha merecido la pena. Ahora puede comer varios tipos de pescado, estamos introduciendo otros nuevos y los vapores no le afectan absolutamente nada. Su día a día es mucho más normal y su calidad de vida ha mejorado muchísimo”, asegura su madre.