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Sociedad

Es hora de hablar sobre el ‘privilegio’ de ser de raza negra

Por John Blake

(CNN) — Esta es una buena noticia para todos los negros que se quejan de racismo en Estados Unidos: no saben lo bien que están.

Al menos ese es el mensaje que escuché durante una de las conversaciones más extrañas que jamás he tenido sobre raza. Estaba hablando del concepto del privilegio blanco, la creencia de que ser blanco conlleva inmerecidas ventajas y beneficios diarios que sus destinatarios a menudo desconocen. Le pregunté a un jubilado de raza blanca si creía en la existencia del privilegio blanco. Dijo que no, pero había otro tipo de privilegio sobre el que quería hablar:

El “privilegio negro”.

Confundido por su respuesta , le pedí que me diera un ejemplo de un beneficio que yo disfrutara como hombre negro que él no tenía. Su respuesta fue “El mes de la historia afroamericana”.

“En Estados Unidos, no puedes hablar sobre el ser de raza blanca”, dijo Drew Domalick, quien vive en Green Bay, Wisconsin. “Si tratas de presumir del hecho de ser blanco, te tildan de racista. Si tuviéramos un ‘Mes de la historia blanca’, lo considerarían un día festivo racista”.

Domalick no es el único que cree en el privilegio negro. El término lo utilizan en los círculos conservadores como un contraataque retórico al creciente uso del término “privilegio blanco”. Esto es parte de una transformación mayor: el blanco se está convirtiendo en el nuevo negro.

Si haces una búsqueda en Google de la frase “privilegio negro”, entras a un universo donde los blancos luchan todos los días en contra de las humillaciones a las que son sujetos debido al color de su piel. En libros y artículos como “Black Skin Privilege and the American Dream” e “It’s Past Time to Acknowledge Black Privilege”, los comentaristas blancos describen cómo el ser negro se ha convertido en un “enorme activo” a tal punto que algunos blancos ahora están tratando de “pasar” por negros.

Si no te lo crees, incluso hay una “Lista de verificación de los privilegios de los negros” que menciona algunos de los beneficios que los negros disfrutan y los blancos no.

Un ejemplo:

Los negros pueden pertenecer a clubes y organizaciones que atienden específicamente a su raza, pero no hay una Asociación Nacional para el Progreso de las Personas Blancas, ya que tal grupo se consideraría racista. Los negros pueden llamar “honky” y “cracker” a los blancos, pero los blancos no pueden usar la palabra N.

Sin embargo, el concepto del privilegio blanco  es tan nuevo que algunos de los eruditos más famosos sobre el tema de la raza ni siquiera sabían que existía. Una de ellas se rió cuando escuchó la frase porque pensó que era una broma. Otros se mostraron desconcertados; algunos se enojaron.

Peggy McIntosh es una de las personas que se enojaron. Podría decirse que ella es más responsable de popularizar el concepto del privilegio blanco que nadie más. Ella es una activista y profesora jubilada de Wellesley College; su ensayo de 1989 “White Privilege: Unpacking the Invisible Knapsack” ha sido reimpreso muchas veces y ahora se enseña en varias universidades. Su ensayo brinda ejemplos de lo que McIntosh califica como privilegio blanco (“Puedo ir de compras sola la mayor parte del tiempo, bastante segura de que no me seguirán o me acosarán; si me detiene un policía de tránsito… puedo estar segura de que no me darán un trato distinto por mi raza”).

McIntosh se mofó de la idea del privilegio negro.

“Cuando has tenido tanta libertad para hacer lo que quieras, pensar lo que quieras, decir lo que quieras y comportarte como quieras, entonces te sientes herido de manera irracional cuando tienes que frenar tu vida y tus pensamientos de cualquier manera”, dice McIntosh, quien también fundó el proyecto National SEED, el cual ayuda a los maestros a crear cursos que son más sensibles al género y más multiculturales.

Ella dijo que la lista de verificación del privilegio negro suena como una “queja prolongada” de las personas que se resienten al ser desafiadas acerca de su privilegio blanco.

Por qué es bueno ser negro

El privilegio negro puede ser nuevo, pero parte de la retórica que lo defiende tiene al menos dos siglos de antigüedad. En el siglo XIX, los blancos decían que los negros no eran tanto víctimas del racismo, como víctimas de un trato especial.

La Corte Suprema de EE.UU. del siglo XIX hizo eco de ese pensamiento en una de sus decisiones más infames. El Congreso había aprobado una ley radical de derechos civiles en 1875 que prohibía la discriminación contra los exesclavos en lugares públicos. Sin embargo, la Corte Suprema declaró que esa ley era inconstitucional en 1883, una decisión que sancionó el aumento de la segregación de Jim Crow y los acosos violentos contra los negros que durarían un siglo.

En la decisión de la Corte Suprema de 1883, el juez Joseph Bradley escribió en la opinión de la mayoría que debe llegar un momento en el que los negros dejen de “ser los favoritos especiales de la leyes.”

En el transcurso de los años, ese sentimiento salió a la superficie en distintos momentos a medida que surgían debates sobre el “racismo inverso” y una acción afirmativa. Sin embargo, algo nuevo está sucediendo ahora. Más blancos han comenzado a hablar de sí mismos como una mayoría racialmente oprimida. En una encuesta ampliamente publicitada en 2011, los estadounidenses blancos dijeron que sufrían más de discriminación racial que los negros.

Peggy McIntosh, una activista que ayudó a popularizar el término “privilegio blanco”, dice que aquellos que creen en el privilegio negro son llorones.

¿De dónde viene esta creencia? Los números no parecen apoyarla. Numerosos estudios y encuestas muestran que los negros están detrás de los blancos y otros grupos raciales en muchas categorías socioeconómicas.

La riqueza de los hogares blancos es 13 veces la riqueza media de los hogares negros. Los niños negros representan el 18% de la matrícula preescolar de la nación, pero constituyen casi la mitad de todos los niños con múltiples suspensiones. Los solicitantes de empleo con nombres que parecen ser de personas blancas tienen un 50% más probabilidades de ser llamados para una entrevista que los solicitantes con calificaciones similares con nombres que parecen ser de personas negras. Y las sentencias de prisión para los hombres negros son casi un 20% más largas que las de los hombres blancos condenados por delitos similares.

Algunos dicen que ni siquiera necesitas de los números para desestimar el privilegio negro. Usa tus ojos. Si ser negro es tal activo, entonces ¿por qué muchos bancos se mudan de comunidades —barrios, iglesias— cuando demasiados negros se mudan ahí? Este es un fenómeno que los sociólogos han documentado desde hace mucho tiempo, y al que algunos se refieren como “inclinación racial”.

Sin embargo, quienes argumentan que existe el privilegio negro no niegan estas cifras desalentadoras. Simplemente no culpan al racismo por esas disparidades raciales.

David Horowitz, autor del libro “Black Skin Privilege and the American Dream”, dice que los negros aún son más privilegiados, aunque quedan rezagados detrás de otros grupos raciales en varias categorías. No es el privilegio blanco el que les impide que les vaya mejor, dice; es su comportamiento, como su incapacidad por construir familias más intactas.

“El hecho de que las personas estén mejor no es un privilegio, sino que se gana”, dice Horowitz, fundador del David Horowitz Freedom Center, una organización de investigación en Los Ángeles creada para “combatir los esfuerzos de la izquierda radical y sus aliados islamistas a fin de destruir los valores estadounidenses”.

No todas las disparidades raciales son inherentemente racistas, dice.

“Si las disparidades raciales demuestran que hay discriminación, entonces la Asociación Nacional de Baloncesto es racista”, dice Horowitz. “Probablemente, el 90 por ciento de sus jugadores son negros”.

El privilegio negro está tan presente que es difícil pasarlo por alto, dice. Los profesores universitarios que practican la “calificación afirmativa”, en la que establecen estándares menores para los estudiantes negros, en comparación con otros. Las corporaciones ofrecen programas y pasantías para los trabajadores negros, pero no para los blancos.

El privilegio negro incluso se extiende hasta la Casa Blanca, dice. Barack Obama era un candidato presidencial sin experiencia que fue elegido porque los estadounidenses querían experimentar un efecto estimulante post-racial, dice. “Él no hubiese sigo siquiera electo para encargado de perros si no fuera porque es negro”, dice Horowitz respecto a Obama.

Algunos de los que invocan el “privilegio negro” también presentan otro argumento: ¿quién dice que todas las ventajas inmerecidas están mal?

De hecho, algunas son inevitables, dice Benjamin Shapiro, comentarista político y autor de un ensayo titulado “Por qué las personas blancas buscan el privilegio negro”.

“Nacer en una familia integrada es una ventaja inmerecida. Nacer en un hogar rico es una ventaja inmerecida. Nacer con inteligencia o ser alto y atlético es una ventaja inmerecida”, dice Shapiro. “Pero nacer de raza blanca en un sitio rural en Virginia Occidental no es una ventaja en comparación con tener como padre a Colin Powell”.

Sin embargo, el hecho de ser de raza negra se ha convertido en un “activo enorme” en Estados Unidos hoy en día, escribe en su columna. A pesar del “terrible y maligno historial de racismo en contra de los negros”, ser negro hoy en día le da a las personas privilegios que van desde obtener codiciadas becas universitarias hasta convertirse en activistas que pueden desarrollar sus carreras a partir de problemas raciales, dice.

Incluso hay blancos que ahora tratan de hacerse pasar por activistas negros porque esto les dará un impulso en su carrera, dice Shapiro. Él menciona a Rachel Dolezal, la exdirectora de una división de la NAACP, quien dijo “Yo me identifico como negra” pero sus familiares se referían a ella como una persona de raza blanca.

“Ser blanco otorga la ventaja de la victimización retórica”, dice Shapiri, presentador del programa de radio “The Morning Answer” en Los Ángeles. “Acusar a otros de racismo es una forma conveniente de evitar discutir temas incómodos que van desde las tasas de asesinatos hasta las tasas de pobreza y de madres solteras”.

‘Nadamos en supremacía blanca’

Los argumentos en relación con la existencia del privilegio negro pueden enfrentar una audiencia hostil a medida que crece la idea del privilegio blanco.

El rapero blanco Macklemore recientemente lanzó una canción titulada “White Privilege”. El término “revisar tu privilegio”, una referencia al privilegio blanco, se ha vuelto generalizado.

El comediante Louis C.K. incluso construyó una de sus rutinas más populares alrededor del concepto de privilegio blanco.

“Así describo lo genial que es ser blanco”, dice. “Puedo entrar a una máquina del tiempo para ir a cualquier lugar, y sería maravilloso una vez esté ahí. Un hombre negro en una máquina del tiempo dice ‘oye, cualquier época antes de 1980… no gracias'”. Nadie parece haberle preguntado a C.K. por el privilegio negro, pero otras personas que han explorado el privilegio negro en libros y ensayos rechazan la existencia de tal privilegio.

Algunas personas sugieren que quienes creen en el privilegio negro aún no entienden de qué se trata el privilegio blanco.

Considera un argumento popular en contra del privilegio blanco: crecí siendo pobre, y nadie me dio nada. ¿Cómo puedes decir que soy privilegiado?

Ese argumento es la razón por la que Deborah Foster escribió un ensayo titulado “Una guía sobre el privilegio blanco para las personas de raza blanca que creían que no lo tenían”.

Foster dice que ella creció en una familia blanca pobre en Iowa, donde sus padres eran tan pobres que la pusieron en el programa de crianza temporal porque no podían pagar su alimentación.

Aun así, Foster dice que experimentó el privilegio blanco. Ella dice que supo eso solo porque resultó que vivía alrededor de personas pobres de raza negra. Ella aun así tenía ventajas que los demás no tenían, dice.

A sus amigos negros los acusaban de robar artículos de las tiendas; a ella no, aunque iba con ellos. A ellos los suspendían por faltar a demasiadas clases o por llegar tarde; a ella la ponían en un programa para estudiantes dotados, aunque también tenía problemas de asistencia. Los llamaban negros holgazanes si faltaban al trabajo en un restaurante de comida rápida; su comportamiento nunca fue visto como un reflejo de su raza.

“Nadamos en una supremacía blanca, lo que hace que sea difícil identificarla a menos que empieces a buscarla”, dice.

Luego está la acción afirmativa. ¿Acaso los negros no reciben suficientes beneficios a partir de los programas de acción afirmativa? Ese es un privilegio que los blancos no disfrutan.

Solo si ignoras gran parte de la historia de Estados Unidos, dicen algunos. Los blancos han sido los mayores beneficiarios de la acción afirmativa en la historia de Estados Unidos: ellos rutinariamente han recibido ventajas en los empleos y otras oportunidades económicas que los negros no recibían, dice el reverendo Jim Wallis, uno de los mejores comentaristas del país sobre la raza.

Wallis, quien creció en una familia blanca de clase trabajadora en Detroit, dice que recibieron ayuda especial de parte de un enorme programa del gobierno que en gran medida era denegado para las familias negras. Se trataba del GI Bill, escribe en su nuevo libro “America’s Original Sin: Racism, White Privilege and the Bridge to a New America”.

El GI Bill fue creado para los veteranos de Estados Unidos que regresaban de la Segunda Guerra Mundial. El gobierno pagó por la educación universitaria de los veteranos blancos, y les proporcionó otro tipo de asistencia, pero los veteranos negros no pudieron cosechar las mismas recompensas.

La naturaleza racial exclusivista del GI Bill se repitió a lo largo de la historia de Estados Unidos. La ayuda financiera y las concesiones de tierra que el gobierno de EE.UU. le dio a los colonos del siglo XIX; las políticas del New Deal que sacaron a la nación de la Gran Depresión pero no fueron puestas a disposición de muchos negros… esa ha sido la norma, según historiadores y libros como “When Affirmative Action Was White”, por Ira Katznelson.

“Soy la beneficiaria del mayor programa de acción afirmativa en la historia estadounidense”, dice Wallis. “Una educación gratuita, un préstamo para una casa. Sin embargo, los veteranos negros no lo entendían. El gobierno nos hizo ser parte de la clase media. Eso fue bueno. Es un privilegio”.

Él dice que algunos blancos se resisten al término “privilegio blanco” porque creen que los están culpando por algo malo.

“Todas las personas blancas no son culpables de todo lo malo que le ha ocurrido a cada persona negra”, dice Wallis. “Pero si nos beneficiamos de cooperar con la supremacía blanca, entonces somos responsables de cambiarla. Tolerar el racismo en nuestro sistema social es ser cómplice”.

Entrar a otra máquina del tiempo

Quizá una razón por la que algunas personas blancas invocan el privilegio negro es porque ellos están cansados de estar a la defensiva. Esa es la impresión que tuve después de hablar con Domalick, el jubilado de Wisconsin.

Él es un hombre de voz suave que dice que no juzga a las personas según su raza. Sin embargo, dice que otros a menudo no devuelven el favor cuando lo ven. Él anhela el día en el que los estadounidenses dejen de hablar tanto sobre la raza, lo cual únicamente aumenta la división.

“Si te separas de esta lucha de blanco contra negro, las personas empezarían a unirse”.

Quizá. Pero ampliar la lógica detrás de la creencia en el privilegio negro a otras áreas, podría dar lugar a conversaciones más extrañas sobre la raza. Si alguien entrara a la máquina del tiempo que Louie C.K se imagina y se atrevieran a avanzar hacia adelante en lugar de hacia atrás, ¿qué verían y escucharían en el nuevo mundo café de Estados Unidos en el futuro?

¿Verían un calendario marcado por un “Mes de la historia de la raza blanca”? ¿Encenderían la televisión y verían un White Entertainment Network o a legiones de ciudadanos blancos marchando en Washington y cantando “We Shall Overcome”?

¿Y escucharían a un líder blanco dar un paso al frente en una conferencia de prensa abarrotada para anunciar “Llegó el momento de hablar sobre las reparaciones”?