(Crédito: Andrew Burton/Getty Images)

Nota del editor: Scott M. Stringer es el contralor de la ciudad de Nueva York. Es un político demócrata y fue presidente del distrito de Manhattan. Las opiniones expresadas en esta columna son exclusivas del autor.

En distintos estados de todo el país, el derecho a votar está siendo atacado. En 2000, solo 14 estados tenían requisitos de identificación del votante. Actualmente, 33 estados cuentan con leyes de ese tipo, las cuales han afectado desproporcionadamente a los jóvenes y a las comunidades de color.

Scott Stringer

Los estados también están haciendo que sea más difícil votar al restringir la votación temprana o eliminar sitios de votación. Desde 2010, ocho estados han reducido la votación temprana y apenas el mes pasado, los votantes en el condado de Maricopa, Arizona se vieron obligados a hacer cola durante un máximo de cinco horas para emitir su voto después de que funcionarios redujeron el número de centros de votación de 200 en 2012 a 60... uno por cada 21.000 habitantes. Cada uno de estos cambios ha sido posible debido al Tribunal Supremo, que en 2013 destruyó la supervisión federal bajo la histórica Ley de Derechos de Votación.Estas tácticas son parte de un esfuerzo mayor por reducir la participación, y no tienen lugar en nuestra democracia.

Es por eso que, ahora que se aproxima la primaria presidencial de Nueva York el 19 de abril, hay que recordar que el voto es algo más que un derecho que es fundamental: es la herramienta más importante que tenemos para asegurar la rendición de cuentas en nuestra democracia.

Desafortunadamente, incluso en un estado diverso y progresista como Nueva York, nuestra participación en las elecciones recientes ha estado entre las peores de la nación.

En la elección presidencial de 2012, solo el 58 por ciento de los votantes registrados en Nueva York emitieron su voto.   Y en las elecciones de 2014, solo uno de cada cuatro residentes de la ciudad acudieron a las urnas, lo que llevó a que el estado de Nueva York fuera clasificado en la posición no. 48 de los 50 estados en cuanto al número de votantes ese año.

Hay una razón por la que estos números son tan bajos. Se debe a que a pesar del legado de orgullo del estado Nueva York en cuanto a luchar por los derechos al voto, nuestras leyes electorales hacen que votar sea más difícil, no más fácil, para nuestro electorado que es cada vez más amplio.  Por ejemplo:

  • 10 estados proporcionan registro el mismo día. Nueva York no.
  • 20 estados ofrecen registro de votantes en línea. Nueva York no.
  • 27 estados permiten que las personas obtengan papeletas para votar a distancia sin necesitar una excusa específica. Nueva York no.
  • 33 estados brindan oportunidades para la votación temprana. Nueva York no.

Esta es la razón por la que una coalición amplia y diversa de funcionarios electos, líderes de la comunidad y defensores me acompañaron el pasado fin de semana para publicar un nuevo informe, "Barriers to the Ballot", el cual describe 16 soluciones a fin de ampliar la participación en las elecciones a nivel de ciudad, estatales y federales.

El cambio comienza con el registro de más votantes. Deberíamos hacer que el preregistro sea automático para los jóvenes de 16 y 17 años, de modo que para cuando cumplan 18 ya estén inscritos para votar. También debería ser fácil que cada votante elegible se inscriba, y es por eso que apoyo la legislación a fin de registrar automáticamente a los votantes cuando se involucran con los organismos gubernamentales, ya sea para obtener una licencia de conducir, solicitar un seguro de salud, o inscribir a sus hijos en la escuela.

Pero el registro solo es el primer obstáculo, ya que una vez registrado, no siempre es fácil emitir tu voto. Un horario laboral o una obligación familiar nunca debería impedir que un votante haga que se escuche su voz. Es por eso que necesitamos implementar la votación temprana y el voto a distancia sin excusas.

También tenemos que ampliar cómo y dónde puedes votar. Nuestros sitios de votación y nuestras papeletas tienen que ser accesibles para todos, sin importar la lengua materna o la capacidad física del individuo.  Eso implica usar la tecnología para ampliar el acceso a los idiomas en los centros de votación y asegurar que todos los centros de votación cumplan con los estándares de la ADA (Americans with Disabilities Act: la Ley sobre Estadounidenses con Discapacidades de 1990).

Finalmente, necesitamos hacer que nuestro proceso de votación sea más eficiente. Este año solamente, a los residentes de Nueva York les pedirán que vayan a las urnas cuatro veces:

  • Para las primarias presidenciales el 19 de abril
  • Para las primarias del Congreso el 28 de junio
  • Para las primarias legislativas del estado el 13 de septiembre
  • Para las elecciones generales el 8 de noviembre

Ese es un desperdicio atroz del tiempo de los votantes y del dinero de los contribuyentes, y reduce el número de votantes en los centros de votación. Los estados deberían consolidar las primarias estatales y federales, algo que les ahorraría millones de dólares a los contribuyentes en el proceso.

En este período electoral hemos visto a millones de nuevos votantes involucrados en todo el espectro político.Aquí en Nueva York podemos, y debemos, liderar la lucha por traducir esa emoción en votos en las urnas, sin discriminación e intimidación.

Un horario laboral o una obligación familiar nunca debería impedir que un votante haga que se escuche su voz. Es por eso que necesitamos implementar la votación temprana y el voto a distancia sin excusas.

Scott M. Stringer