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Iraq

Esta es la represa más peligrosa del mundo que pone en riesgo a 1,5 millones de personas

Por Hamdi Alkhshali

(CNN) — Sólo una de las dos puertas de abajo está funcionando, la cual furiosamente escupe agua con una agitación de espuma blanca mientras que las aves vuelan sobre el rocío.

Esta es la Represa de Mosul, considerada por algunos expertos como una de las más peligrosas de su tipo en el mundo.

Terminada a mediados de la década de 1980, la represa fue considerada una necesidad en ese entonces: Turquía estaba construyendo su propia represa corriente arriba y el gobierno del entonces presidente Saddam Hussein temía que pudiera causar escasez de agua.

Con casi 2 millas (3,2 kilómetros) de largo y 371 pies (113 metros) de alto, esta es la represa hidroeléctrica más grande de Iraq, produciendo energía para miles de hogares.

Sólo existe un problema: está construida con roca de yeso suave, la cual constantemente se erosiona.

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Constantemente se realizan reparaciones subterráneas para mitigar el daño y conservar intacto el cimiento.

Un empleado trabaja en el fortalecimiento de la presa de Mosul en el río Tigris de Iraq.

Un empleado trabaja en el fortalecimiento de la represa de Mosul en el río Tigris de Iraq.

Se requieren reparaciones diarias

Un largo y fresco pasaje lleva a la base de la represa, el cual se encuentra con otro túnel más amplio y oscuro; el ruido de la maquinaria retumba contra las paredes y el aire está repleto de vapores de gasolina.

Las máquinas están perforando pozos que serán rellenados con concreto —un proceso llamado «lechada»— que debe hacerse a diario.

En promedio, alrededor de 2 toneladas de concreto son bombeadas a los pozos que se alinean en todo este tramo de 1,4 millas (2,2 kilómetros) de la represa todos los días para solidificar sus bases.

Dos toneladas de concreto son bombeadas hacia los pozos de los cimientos de la presa de Mosul todos los días.

Dos toneladas de concreto son bombeadas hacia los pozos de los cimientos de la represa de Mosul todos los días.

Pero los años de abandono provocados por la falta de fondos, la corrupción y la burocracia han plagado los esfuerzos para restaurar la represa, y los problemas de seguridad de Iraq han hecho que las empresas internacionales que tanto necesitan —y su tecnología avanzada y experiencia— se alejen.

En un mensaje de seguridad reciente, el gobierno de Estados Unidos dijo que si la represa colapsa, «algunos modelos estiman que Mosul podría quedar inundada hasta por 70 pies (21 metros) de agua en cuestión de horas del colapso. Las ciudades que se encuentran río abajo como Tikrit, Samarra y Bagdad podrían ser inundadas por niveles de inundación menores, pero significativas, en un lapso de 24 a 72 horas del colapso».

Las vidas de por lo menos 1,5 millones de personas podrían estar en riesgo, de acuerdo con los cálculos de Estados Unidos.

Bajo control de ISIS

Un soldado kurdo peshmerga iraquí hace guardia cerca de la presa de Mosul en el río Tigris.

Un soldado kurdo peshmerga iraquí hace guardia cerca de la represa de Mosul en el río Tigris.

En agosto de 2014, ISIS tomó el control de la represa, reteniéndola durante aproximadamente 10 días. Más de 1.500 empleados y sus familias huyeron a medida que se intensificaron los combates.

Cuando el primer equipo volvió a evaluar los daños, el conductor murió cuando entró a un baño con trampas explosivas. El equipo se retiró de la instalación hasta que los equipos de explosivos de los peshmerga se presentaron para despejar el sitio.

En fin, la ocupación de ISIS, el saqueo, la maquinaria dañada y la falta de personal dieron lugar a que el proceso de inyección se detuviera durante 45 días.

Riyad al-Naemi, gerente de la represa, reconoció que las cosas están lejos de ser ideales, pero dijo que confía en que su equipo ha reparado las debilidades en los cimientos de la barrera.

Sin embargo, Estados Unidos tiene sus dudas sobre la calidad actual y la cantidad de la lechada, y existe temor de que los abismos que se abran por debajo de la represa podrían conducir a su colapso. Los expertos también advierten que las muy necesarias reparaciones están poniendo presión adicional en el tejido de la represa.

En el 2015, Estados Unidos instaló sensores —un sistema de alerta temprana— para monitorear la estabilidad de la estructura.

Naemi dijo que se han tomado medidas y dijo que el daño que el posible colapso de la represa causaría no es tan grave como se ha informado.

«El nivel del lago se redujo de 330 metros sobre el nivel del mar hasta 319 metros», dijo. «Se considera que este es un nivel seguro».

«Si la represa se derrumbara cuando el nivel del agua está a 330 metros sobre el nivel del mar, sí, la ciudad de Mosul quedaría inundada por completo, pero con los niveles actuales que tenemos habrá un impacto mínimo en Mosul».

Sin embargo, dijo que «los pueblos que se encuentran justo a lo largo de la orilla del Tigris, sí, se verían afectados».

Trabajadores que se ahogaron

Es un equilibrio delicado, especialmente cuando la nieve de este invierno se derrite, haciendo que los niveles del lago se eleven.

Y dado que solo una de las puertas de abajo de la represa funciona, eso representa más problemas. Está generando una presión desigual sobre los cimientos, y mientras más corrientes río abajo se formen eso conducirá a una erosión a lo largo de las orillas del Tigris.

Un equipo iraquí trató de reparar la salida atascada después de que se rompió en el 2013, pero más problemas llevaron a inundaciones en la sala de control, y dos empleados que estaban atrapados allí se ahogaron.

Solo una de las dos puertas de salida de la presa de Mosul está funcionando; la otra está a la espera de reparación.

Sólo una de las dos puertas de salida de la represa de Mosul está funcionando; la otra está a la espera de reparación.

Por último, al detectar la urgencia de la situación, el gobierno iraquí puso a trabajar a los equipos burocráticos de su país y emitió un contrato por un valor de alrededor de 273 millones de euros con una empresa italiana.

Los italianos llevarán nuevos equipos y también estarán a cargo de llevar a cabo las reparaciones y capacitar al personal. Pero todo esto aún no ha comenzado.

Mientras tanto —en una nación en la que nada es totalmente predecible— siempre es mejor prepararse para lo peor.