(CNN) - La lista de maravillas arquitectónicas continúa creciendo con noticias de Dubái de que Emaar Properties está listo para construir un nuevo rascacielos radical, superando el derecho de Burj Khalifa al título de edificio más alto del mundo.

Pero, ¿qué pasa si el edificio, el cual aún no tiene nombre, no logra salir de la mesa de dibujo?

La historia de la arquitectura está llena de emprendimientos fallidos... hundidos en los escollos de la arrogancia, la mala suerte y las crisis financieras. Si alineas estos proyectos obtendrás una lectura fascinante.

Hay un mundo paralelo por ahí esperando a ser explorado: una historia alternativa donde los rascacielos ya tendrían más de kilómetro y medio de altura, Rusia tendría un rascacielos que superaría al Empire State y en la que Gaudí dejó su marca en el centro de Nueva York.

Es una quimera, sí, pero para los fanáticos de la arquitectura vale la pena darse el gusto.

El Palacio de los Sóviets, Boris Lofan – El diseño colosal de Boris Lofan para el Palacio de los Sóviets se ha convertido en uno de los mejores ejemplos de una nave espacial arquitectónica que cayó a la tierra. El diseño imponente fue el ganador de un concurso internacional en 1931 para una nueva sede administrativa y de la sala del Congreso en Moscú, Rusia. Con una altura de 1.365 pies (416 metros), habría eclipsado al Empire State Building como el más alto del mundo, mientras que los 160 metros de ancho y 100 metros de altura de la sala principal tendría la capacidad para 21.000 asientos.

El diseño fue fuertemente revisado a lo largo del tiempo —en parte bajo la instrucción del mismo Stalin— enfatizando tanto los motivos neoclásicos como la gigantesca estatua de Lenín en la cima. Los cimientos fueron colocados en 1939, pero la invasión nazi en 1941 detuvo la construcción.  Nunca se reanudó, aunque el sitio abandonado aún se convertiría en el hogar de una construcción récord... la piscina de Moscova, en 1958, la piscina al aire libre más grande del mundo.

La milla Illinois, Frank Lloyd Wright – El diseño de Wright (izquierda) era ambicioso: un rascacielos de una milla de altura en 1956 era toda una hazaña. Habría sido cuatro veces más alto que la construcción más alta del mundo en ese momento y un poco menos del doble de la altura del edificio que tiene el récord mundial en la actualidad.

El Illinois comenzó como un concepto cuando se le pidió a Wright que diseñara una torre de televisión de una milla de altura. Sin embargo, al considerarla como una oportunidad desperdiciada, siguió adelante y en cambio construyó un rascacielos. Con base en las propiedades aerodinámicas de una aguja de la iglesia, argumentó que el diseño tipo estoque resistiría la presión del aire y evitaría que se balanceara con el viento. El arquitecto estima que ocuparía 100.000 personas a través de 528 plantas a un costo probable de 60 millones de dólares.

Como un arquitecto no conocido por su afición a las ciudades atestadas, Wright justificó su creación al ubicarlo en un gran parque, con el argumento de que la gran capacidad del edificio permitiría una mayor utilización del espacio ecológico circundante. No se necesitarían autos ya que Wright había previsto que los helicópteros podrían pasar dejando a los trabajadores y factorizó un estacionamiento para 100 de ellos.

A pesar de que un marco de arquitectura sólido respaldaba la concepción, nunca se construyó. Sin embargo, su legado sigue vivo en una sucesión de rascacielos —construidos y propuestos— que se basaron en los estilos de Wright. El actual titular del edificio más alto del mundo, el Burj Khalifa tiene una altura de 830 metros, mientras que la torre de Jeddah, en construcción y la más cercana al diseño de Wright, se convertirá en el primer rascacielos en romper la marca de un kilómetro. La Sky Mile Tower, propuesta por Tokio, tiene como objetivo lograr el sueño de Wright y tiene una milla de altura. Como parte de la visión de una mega ciudad en Tokio para el 2045, aún falta ver si, al igual que la de Illinois, logrará salir de la mesa de dibujo.

Cúpula sobre Manhattan, R. Buckminster Fuller y Shoji Sandao – Una cúpula geodésica de más de tres kilómetros de ancho sobre el centro de Manhattan no suena como la forma más práctica para reducir la contaminación del aire y regular el clima, pero Buckminster Fuller y Sandao alguna vez llegaron a los extremos para trazar un mapa de una en 1960. Atravesando el East River hasta el Hudson y cubriendo de la calle 62 a la 22, tenían programado construirla de vidrio inastillable, chapada con aluminio empañado para reducir el resplandor del sol. Con un peso de 4.000 toneladas, Fuller argumentó que la estructura, construida por una flota de helicópteros que ajustaría cada placa de vidrio, costaría 200 millones de dólares y que sería invisible a simple vista para los que estuvieran dentro. Sin embargo, surgieron problemas potenciales para la cúpula: Fuller estipuló que los autos o motores de cualquier tipo debían ser prohibidos. Ah, y existía la posibilidad de que la cúpula saliera volando. Se ha argumentado que, dado que el peso de la cúpula era comparable a la del aire debajo de la misma, podría flotar en climas cálidos, y tendría que ser anclada en su lugar con cables. Sorprendentemente, la idea nunca despegó.

Cenotafio de Newton, Étienne-Louis Boullée – Las esferas eran parte integral del trabajo del matemático Isaac Newton, en la vida y, al mismo tiempo, en la muerte. El gran científico descubrió ​​la fuerza que nos sostiene a la esfera grande debajo de nuestros pies y el arquitecto francés Étienne-Louis Boullée pensó que sería una forma apropiada para recordarlo.

En 1784, elaboró ​​planes para un inmenso cenotafio de 500 pies (150 metros)... ocho metros más alto que la catedral de Estrasburgo, el edificio más alto en ese entonces. En el interior debía ser vacío, con pequeños agujeros en la estructura del edificio para permitir que la luz del sol pasara a través de la misma, trazando un mapa de las constelaciones de estrellas y planetas y funcionando como un vasto planetario. Aunque nunca se construyó, el grabado del concepto fue muy popular, ya que actualmente se conservan copias en la Biblioteca Nacional de Francia.

Estadio Olímpico de Tokio, Zaha Hadid – El Estadio Olímpico de Tokio de Zaha Hadid fue muchas cosas... ultramoderno, por lo general curvo y, sobre todo, muy costoso. El diseño de los Juegos de 2020 también fue pensado para la Copa Mundial de Rugby de 2019, pero no estuvo exenta de detractores: el arquitecto japonés líder Arata Isozaki lo calificó como una "vergüenza para las generaciones futuras". Sin embargo, los costos de construcción se dispararon cuando aumentó el precio del acero, aumentando el precio del estadio a 250.000 millones de yenes (2.020 millones de dólares).  Finalmente, en julio de 2015 el primer ministro, Shinzo Abe, anunció que se desecharía el diseño por una alternativa más rentable.

The Hotel Attraction, Antoni Gaudí – Ese fue el proyecto del difunto arquitecto catalán, Antoni Gaudí; la Sagrada Familia de Barcelona podría ser terminada en el 2030, pero el Hotel Attraction en Nueva York no se materializó. El edificio futurista diseñado en 1908 habría tenido una altura de 1.246 pies (380 metros), alrededor del mismo tamaño que el Empire State Building, el cual cuenta con una cámara de 400 pies (121 metros) de altura en honor a los expresidentes de Estados Unidos. Los detalles que rodean al edificio propuesto son vagos —se sabía poco sobre el proyecto hasta 1956—, pero se cree que Gaudí presentó los planes en persona en Nueva York.

Informes no confirmados dicen que el sitio que habría ocupado el Hotel Attraction posteriormente fue la ubicación del World Trade Center. Fue un capricho de la historia que le brindó una segunda vida potencial para el diseño del arquitecto. Después de la destrucción de las torres gemelas, el Hotel Attraction de Gaudí fue presentado por el arquitecto Paul Laffoley y un grupo de contemporáneos como parte de un concurso internacional conmemorativo. Michael Arad formó parte de la comisión ganadora, pero los fans de Gaudí aún ganaron, ya que su diseño finalmente fue dado a conocer al público.

La Aguja de Chicago, Santiago Calatrava – Qué tan diferente se habría visto el horizonte de Chicago si el diseño de Calatrava del 2005 se hubiera construido. Con mil cuatrocientos cincuenta y ocho pies (444 metros) de acero trenzado delgado y vidrio, la Aguja de Chicago habría dejado atrás a la torre Willis (antes Sears Tower), superándola por dos metros de altura y por mucho estilo.  La estructura de 85.470 metros cuadrados habría ofrecido apartamentos residenciales, locales comerciales y un hotel de cinco estrellas; cada piso giraría 2 grados alrededor de un núcleo central, girando 270 grados a lo largo de la altura del edificio.

Sin embargo, después golpeó la crisis financiera mundial.  La construcción se detuvo en el 2008 y según las afirmaciones se habían acumulado fuertes deudas. En este caso, Donald Trump estaba en lo cierto: la Aguja de Chicago había sido "un suicidio financiero".

La Coney Island Globe Tower, Samuel Friede – La torre, vista en la parte posterior de esta cubierta del New York Tribune, fue la mega estructura ambiciosa ideada por Samuel Friede. Propuesta en mayo de 1906, esta incluiría una esfera de 700 pies (213 metros), con varios pisos, que incluiría de todo, desde restaurantes y un jardín hasta una bolera... por no hablar del salón de baile más grande del mundo y un parque temático. Con todo, habría tenido capacidad para 50.000 personas y habría operado las 24 horas del día.

Al igual que con la mayoría de los esquemas grandes, el problema era el dinero. Friede anunció que el proyecto buscaba una inversión de 1,5 millones de dólares y dijo que se esperaba que el proyecto pagara 100% de intereses anualmente. La piedra angular fue colocada el 26 de mayo, y los inversionistas no dejaron pasar la oportunidad de percibir este tipo de retornos. Sin embargo, no todo era lo que parecía.

Luego de eso siguieron retrasos y la ansiedad se extendió por toda la ciudad. Otra ceremonia se llevó a cabo cuando la primera pieza de acero fue puesta en su lugar.  No se cumplió con las promesas y le siguió la amenaza de órdenes restrictivas. Para 1908, se descubrió que el ambicioso proyecto no solo era un sueño... era un fraude.

Cuarta Gracia, Will Alsop – Se suponía que iba a ser el centro de Liverpool, la reurbanización de Inglaterra como Capital Europea de la Cultura en el 2008. Tal como está, todo lo que queda de la Cuarta Gracia (también conocido como La Nube) son estas representaciones hermosas. El concepto, el cual alguna vez fue descrito como una "manopla de diamante" por The Guardian, ganó un concurso de arquitectura en el 2002 como un cuarto edificio a ser establecido junto a las Tres Gracias de Liverpool... el Royal Liver Building, el Cunard Building y el edificio del Port of Liverpool. Una mezcla de museo y alquiler de espacio comercial, su presupuesto de 228 millones de libras (322 millones de dólares) aumentó a 324 millones de libras (457 millones de dólares) para el 2004, poniéndole fin a un diseño al que los lugareños, si no es que toda la comunidad arquitectónica, se opusieron desde el inicio.

Rusia Tower, Foster + Partners – A casi cinco kilómetros de la Plaza Roja, se suponía que se levantaría un tipo muy diferente de monumento. Con una altura de mil novecientos sesenta y ocho pies (600 metros) con capacidad para 25.000 personas, la Rusia Tower estaba más cerca de ser una ciudad vertical... más de 180 metros más alta que su rival más cercano en Europa. También sería uno de los rascacielos más ecológicos del mundo: el más grande en ser ventilado de forma natural, con tres "brazos" que se extenderían hacia la cumbre y una estructura "ecológica"; triple acristalamiento para reducir la pérdida de calor y energía fotovoltaica que abastecería la demanda de energía, regresando el suministro de nuevo a la red cuando hubiera exceso. La primera piedra fue colocada en septiembre del 2007. Poco más de un año después de la crisis financiera. Posiblemente adivines qué sucedió después.

Nakheel Harbour and Tower, Woods Bagot – Otra víctima de la crisis económica mundial, el Nakheel Harbour and Tower en Dubái no pudo despegar cuando, seis años después de haber sido propuesta, fue cancelada en diciembre del 2009. La torre de 3.280 pies (un kilómetro) de altura fue planteada inicialmente como la pieza central de Palm Jumeirah, el vasto archipiélago artificial en el Golfo Pérsico, aunque posteriormente fue reubicada más cerca del puerto deportivo de Dubái. El diseño para el complejo de uso mixto se basó en los monumentos islámicos del pasado según los arquitectos, invocando el puerto de Alejandría, los puentes de Isafahan, los jardines de la Alhambra y el paseo marítimo de Tánger... pero como el Faro de Alejandría, el plan, cuyo costo estimado era de 38.000 millones de dólares, se desmoronó.

Monumento a la Segunda Guerra Mundial, Alfred Easton Poor y Karl Illava – Poco se sabe sobre el concepto de Poor y de Illava para un monumento a la Segunda Guerra Mundial... Nadja Bartels, director de la Fundación Tchoban lo admite. La Fundación, la cual exhibió este concepto de dibujo por Hugh Ferriss en su exhibición "American Perspectives" en el 2015, especuló que podría haber sido previsto para el Central Park, Nueva York, mientras que Bartels argumentó que el diseño monolítico invoca el concepto de Boullée para el Cenotafio de Newton.  Esbozado por Ferriss, un arquitecto calificado que optó por dibujar edificios en lugar de diseñarlos, el monumento habría sido el segundo de Illava en el Central Park... su monumento a la infantería 107 se completó en 1927.