(CNN) - Imagina cientos de naves espaciales del tamaño de una mariposa, impulsadas por rayos de luz a velocidades que romperían récords y que viajan a estrellas distantes a 4,37 años luz de distancia... tan lejos en el espacio que las sondas espaciales humanas nunca se hubieran aventurado a hacerlo.

Se podría decir que este es el proyecto de exploración espacial más ambicioso en la historia, y puede que no sea completado durante nuestra vida.

Pero si alguien puede llevarlo a cabo, son estos tipos.

Algunas de las mentes más brillantes del mundo, entre ellas la del físico Stephen Hawking y la del fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, están detrás de un programa de 100 millones de dólares para enviar una minúscula "nanonave" para explorar Alfa Centauri, nuestro sistema estelar más cercano.

Breakthrough Starshot — Esta ilustración muestra rayos de luz desde la tierra impulsando pequeñas sondas espaciales, como propone el proyecto Breakthrough Starshot que enviaría cientos de “nanonaves” a a estrellas distantes a 4,37 años luz de distancia para explorar el sistema solar Alpha Centauri.

Breakthrough Starshot — Esta ilustración muestra rayos de luz desde la tierra impulsando pequeñas sondas espaciales, como propone el proyecto Breakthrough Starshot que enviaría cientos de “nanonaves” a a estrellas distantes a 4,37 años luz de distancia para explorar el sistema solar Alpha Centauri.

"Hoy nos comprometemos con este gran salto dentro del cosmos", dijo Hawking junto al empresario multimillonario Yuri Milner en una conferencia de prensa el martes en Nueva York. "Porque somos humanos y nuestra naturaleza es volar".

Hawking, Milner y Zuckerberg constituyen la junta directiva de la misión, la cual es llamada "Breakthrough Starshot" y busca aplicar el ingenio de Silicon Valley al viaje espacial. El proyecto está liderado por Pete Worden, exdirector del Centro de investigación Ames de la NASA, y asesorado por un comité de importantes científicos e ingenieros.

El plan sería el siguiente: ellos esperan construir cientos de pequeñas sondas espaciales que pesen tan solo unos cuantos gramos y que lleven cámaras, propulsores de fotón, suministro de energía, equipo de navegación y comunicación. Un cohete transportaría estas nanonaves al espacio, donde extenderían pequeñas velas.

Luego se dispararían desde la Tierra poderosos rayos láser que empujarían las velas e impulsarían la pequeña nanonave hasta un máximo de 160,93 millones de kilómetros por hora –eso es el 20% de la velocidad de la luz, mucho más rápido de lo que las naves espaciales de hoy puede viajar– a Alfa Centauri, donde recogerían imágenes y otros datos y los transmitirían de vuelta a la tierra.

Los líderes del proyecto calculan que las naves espaciales se llevarían aproximadamente 30.000 años en llegar al sistema estelar Alfa Centauri, ubicado aproximadamente a 25 billones de millas de distancia. Pero ellos creen que esa nanonave podría volar 1.000 veces más rápido, lo que les permitiría llegar a Alfa Centauri aproximadamente en 20 años.

El filántropo Yuri Milner (izquierda) y el físico Stephen Hawking durante una conferencia de prensa para anunciar la misión ‘Breakthrough Startshot’ de la que el CEO de Facebook, Mark Zuckerberg, también tiene un puesto en la junta directiva.

El filántropo Yuri Milner (izquierda) y el físico Stephen Hawking durante una conferencia de prensa el 12 de abril de 2016 para anunciar la misión ‘Breakthrough Startshot’ de la que el CEO de Facebook, Mark Zuckerberg, también tiene un puesto en la junta directiva.

Los líderes del proyecto admiten que se enfrentan a grandes desafíos de ingeniería y que cualquier lanzamiento está a muchos años y a miles de millones de dólares de distancia. Pero dicen que sus planes se basan en una tecnología que ya existe o que es probable que esté disponible pronto.

Ellos también planifican pedirle ayuda a los científicos de todo el mundo a través de la publicación de la investigación en el dominio público y de solicitar ideas en línea.

Algunos científicos son escépticos en cuanto a que puedan hacer que esto suceda debido a los límites actuales de la tecnología y la dificultad de reunir el dinero suficiente para financiar el proyecto. Milner, de origen ruso, calcula que el proyecto podría costar hasta 10.000 millones de dólares.

Pero, por ahora, él y sus colegas se muestran optimistas.

"La historia humana es uno de los grandes saltos", dijo Milner en un comunicado. "Hoy hace cincuenta y cinco años, Yuri Gagarin (cosmonauta ruso) se convirtió en el primer ser humano en el espacio. Hoy en día, nos estamos preparando para el próximo gran salto... a las estrellas".