(CNN) - Hace solo seis años Ciudad Juárez, en el norte de México, era una de las ciudades más mortales en el mundo.

En 2010, más de 3.000 personas murieron en medio de una sangrienta guerra entre el cártel local de Juárez y su rival la Federación de Sinaloa, de acuerdo con cifras dadas a conocer por Procuraduría General.

En el pico de la ola de violencia, cuerpos decapitados eran abandonados en concurridas calles, amenazas de muerte aparecían en pancartas colgadas libremente por toda la ciudad y, en tal vez el episodio más dramático de la guerra contra las drogas, un coche bomba dirigido contra la policía explotó a plena luz del día, matando a cuatro personas.

Se cree que es la primera vez en la historia de México que se utilizó un coche bomba contra la policía federal.

Detrás de los miles de muertos durante esta guerra de cárteles, se cree que está un hombre: Joaquín Guzmán Loera, El Chapo.

En 2012 el cártel de Sinaloa de El Chapo hizo una declaración no oficial de victoria en Juárez. Las "narco-mantas” marcaron su territorio, alrededor de la ciudad. En ese momento, el alcalde de la ciudad le atribuyó a las fuerzas de seguridad y a "nadie más" los cambios en Juárez y la caída de los homicidios. Pero el sentimiento entre muchos juarenses era distinto, reconociendo, aunque solo fuera de forma privada, que la guerra había sido ganada por los sinaloenses, encabezados por El Chapo.

Desde entonces han pasado varios años y los residentes locales han hecho todo lo posible para seguir adelante. Pero inesperadamente, la semana pasada el capo de la droga fue trasladado de una prisión a una hora de la Ciudad de México a un centro penitenciario local en Juárez. Su repentino traslado ha obligado a los residentes de la ciudad a enfrentarse a un pasado que preferirían olvidar.

"Cuando conseguías dormir eras despertado en medio de la noche por los tiroteos", dijo el empresario Sergio Vélez Juárez, haciendo referencia cómo era vivir en el momento más álgido de la violencia.

Vélez no se ha sacudido completamente las pesadillas de la sangrienta guerra. Dijo que todavía llora la muerte de uno de sus trabajadores de construcción que murió dentro de su negocio.

"Hay muchas personas muy heridas por la guerra. Muchos están todavía de luto por lo que pasó durante la guerra del narco. Y todavía hay una sensación muy latente de inseguridad engendrada por el grupo de delincuentes de El Chapo Guzmán aquí en Ciudad Juárez", agregó Vélez.

Los dolorosos recuerdos que Vélez había enterrado profundamente en su memoria han sido desbloqueados por el regreso de El Chapo. Incluso con el líder narcotraficante entre rejas, hay muchos que, como Vélez, temen un retorno de la violencia por parte de los soldados que el cártel todavía tiene en la ciudad.

Hiram Ruiz vivió toda esa violencia.

"Nos acostumbramos a vivir y trabajar con las puertas cerradas. Siempre había un temor a que algo malo iba a pasar, todos los días", dijo Ruiz.

En 2009, un miembro de la familia de Ruiz murió durante un intento de extorsión en la empresa familiar.

"No vivo con temor nunca más, incluso con El Chapo de nuevo aquí. No me ha afectado su presencia aquí. Y no creo, sinceramente hablando, que su presencia inyecte más violencia. Sé que está aquí , pero ¿puede realmente hacer algo mientras esté en prisión? "

De hecho, el estado de ánimo en las calles es diferente ahora. Ha habido una caída dramática en el número de homicidios, que ha seguido disminuyendo desde el año 2012. El año pasado hubo 311, según la Procuraduría General de la República. Este año van 117. Y mientras a algunos les preocupa que el regreso de El Chapo pueda contribuir a la violencia, la mayoría parece no estar afectada, según el periodista local Arturo Chacón.

"La prisión está a unos 40 kilómetros del centro de la ciudad, por lo que la mayoría de la gente no lo ve como una amenaza", dijo Chacón. "Juárez está mejor desde muchos puntos de vista diferentes. Los negocios están mejor y las fábricas están mejorando. Sin embargo, debido a la geografía, los cárteles en la ciudad siempre estarán presentes y serán una forma de vida para muchos".

Durante la última semana, tras el traslado de El Chapo, en las conferencias de prensa y entrevistas los líderes de Ciudad Juárez han intentado moderar las preocupaciones de los residentes.

"El traslado de El Chapo no ha tenido un impacto de relevancia en la vida cotidiana de la mayoría de sus residentes", dijo el alcalde Javier González Mocken.

González Mocken, quien lleva como alcalde de Juárez menos de un año, dijo que la ciudad prefiere mirar hacia adelante en su progreso antes que preocuparse sobre El Chapo.

"Juárez se encuentra ahora pacificada, trabajando y dedicada a la producción de bienes y servicios", dijo González Mocken. "Juárez se dedica a crear mejores condiciones de vida para sus habitantes".

En una conferencia de prensa la semana pasada, González Mocken dijo que espera que El Chapo sea extraditado a Estados Unidos de manera pronta. A pesar de los informes contradictorios de las autoridades mexicanas, el alcalde de Juárez dijo a CNN que espera que El Chapo permanezca en la prisión federal Cefereso No. 9 hasta que sea entregado a Estados Unidos.

En el día del traslado de El Chapo, un funcionario mexicano de alto nivel dijo a CNN que debido a la proximidad con Estados Unidos, la transferencia de El Chapo a Juárez "hace más fácil la extradición". Oficialmente, sin embargo, el gobierno federal de México dijo que El Chapo fue trasladado debido a las obras en marcha en el centro penitenciario de El Altiplano, la instalación de alta seguridad donde se encontraba recluido.