(CNN) - Una niña israelí-estadounidense de 13 años murió a puñaladas en su dormitorio el jueves por la mañana en el asentamiento de Kiryat Arba, en la Ribera Occidental, dijo un portavoz de las Fuerzas de Defensa de Israel.

Hallel Yaffa Ariel estaba durmiendo cuando un adolescente palestino entró en la casa en el asentamiento cerca de Hebrón y la mató, dijeron las autoridades.

Los guardias de seguridad del lugar entraron en la casa y encontraron al sospechoso todavía en el interior, dijo el ejército israelí. Durante una pelea, un guardia de seguridad fue apuñalado, y el intruso murió a tiros.

El agresor fue identificado como Mohammed Tarayra, de 17 años.

En respuesta al ataque, el ejército israelí selló el acceso a Bani Naim para todos excepto para los trabajadores humanitarios y médicos.

Hallel Ariel era un estudiante de octavo grado. Cientos de personas asistieron a su funeral la noche del jueves en Hebrón, una ciudad con históricas tensiones entre israelíes y palestinos.

Kiryat Arba es un asentamiento en el sur de la Ribera Occidental, cerca de Hebrón. Los asentamientos israelíes en en Ribera Occidental son considerados ilegales por muchos en la comunidad internacional.

Sari Bashi, directora de Human Rights Watch para Israel y Palestina, dijo: "El hecho de que los asentamientos son ilegales según el derecho internacional no hace que sus habitantes, ni niños ni sus padres, estén sujetos a ataques letales. Al mismo tiempo, el crimen no da justificación legal al gobierno de Israel para castigar a miembros de la familia del presunto agresor".

El primer ministro, Benjamin Netanyahu, pidió al mundo que condenara el ataque y dijo que iba a revocar los permisos de trabajo para los miembros de la familia del agresor. También anunció que ha comenzado el proceso para obtener la aprobación para demoler la casa de Tarayra, una práctica bastante común por parte de las autoridades israelíes.

Nuevo episodio de violencia en Hebrón

Este viernes, una mujer palestina murió después de que la policía israelí le disparara al intentar detener un intento de apuñalamiento de agentes fronterizos en Hebrón.

El vocero de la policía israelí, Micky Rosenfeld, dijo que ninguno de lo oficiales resultó herido.