(CNN) - A cada medallista de oro en Río 2016, el presidente Vladimir Putin dedicó una nota personalizada publicada en el sitio web del Kremlin.

El boxeador Evgeny Tishchenko, por ejemplo, recibió esta dedicatoria: “Has probado ser un verdadero campeón por naturaleza y poseer un alto nivel. Estas cualidades, junto con la confianza en tus talentos que llevaron a tu éxito olímpico”.

Durante dos semanas y media, el mandatario ruso dedicó más de una docena de escritos similares pero queda la duda de cuántos más habrían sido si no fuera por la prohibición que pesaba sobre muchos compatriotas de Tishchenko para competir en Río.

Un total de 67 atletas de pista y campo fueron suspendidos de la competencia por la Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo (IAAF, por sus siglas en inglés) por un presunto caso de dopaje sistemático, siendo la única excepción Darya Klishina, quien recibió autorización plena para participar en la prueba de salto de longitud.

En los Juegos anteriores de Londres 2012, el equipo de atletismo dio 8 de las 24 medallas de oro obtenidas por el contingente ruso, sumando además 5 platas (de 26 totales) y 5 bronces (de 32).

Entre los potenciales ganadores de medalla que no pudieron competir en Río están Sergey Shubenkov, actual campeón mundial en 110 metros con vallas, y Yelena Isinbayeva, quien insistía en que había regresado a su mejor forma en la competencia de salto con pértiga.

Asimismo, la marca de dos metros obtenida por Maria Kuchina cerca de Moscú el mes pasado habría sido suficiente para darle la medalla de oro en Río.

Isinbayeva aseguró que no había hecho nada malo. “El atletismo de pista y campo es individual”, le dijo a CNN en junio. “No se trata de un deporte de equipo. Cada atleta es responsable de sí mismo, de su comportamiento, de sus actos”.

“¿Así que por qué debería yo ser responsable de los errores de otros? ¿Cómo pueden decir que todos estamos manchados? En mi caso se trata de un gran error”.

Shubenkov, en tanto, cree que se le negó una oportunidad legítima de sumar un oro olímpico a su título mundial.

“La gente que consume drogas en cualquier lado debería ser sancionada y no tengo tolerancia para ellos, pero hoy soy yo el que está siendo sancionado y soy un atleta limpio”, le dijo a la BBC. “A nadie le importa que mi carrera sea arruinada”.

En total, 271 deportistas rusos pudieron participar en Río, de los 389 que habían calificado originalmente.

Muchos de ellos compitieron prácticamente pasando inadvertidos mientras que otros, como la nadadora Yulia Efimova, fueron abucheados casi en cada una de sus participaciones.

El ministro de Deportes de Rusia consideró este comportamiento como “antideportivo” y dijo que necesitaba ser controlado.

Efimova cumplió una suspensión por uso de drogas entre octubre de 2013 y febrero de 2015, mientras que otra suspensión provisional por una muestra positiva de meldonium fue desestimada, lo que le permitió competir en Brasil.

Después de ganar la plata en la prueba de 100 metros pecho detrás de la estadounidense Lilly King, una guerra de palabras estalló cuando la ganadora dijo: “Estoy feliz de saber que he competido limpiamente y haciendo lo correcto”.

De acuerdo con la agencia rusa Tass, Efimova respondió: Todos los atletas deberían estar por encima de la política, pero ellos simplemente ven la televisión y creen todo lo que leen. Siempre pensé que la Guerra Fría era cosa del pasado. ¿Por qué reiniciarla utilizando el deporte?”.

Calcular cómo le habría ido a Rusia en los Juegos de no haber pesado ninguna prohibición es prácticamente imposible.

En Londres 2012, el país ganó 82 medallas, entre ellas 24 de oro, y en abril, cuando parecía que el equipo completo podría competir, un reporte de la firma estadounidense de metadata Gracenote predijo para Rusia 66 medallas: 22 de oro, 22 de plata y 22 de bronce.

Al final, el total fue menor, como se anticipaba, con 19 de oro, 18 de plata y 19 de bronce, para un total de 56.

Con todo, el Kremlin continúa desafiante. Putin calificó la prohibición de “evidente discrminación” y dijo que era “un intento de llevar las normas de la política global al mundo de los deportes”.

Lo que sí hizo fue reducir las ambiciones olímpicas de Rusia, con lo que su conteo de medallas fue más pobre.