(CNN) – En pleno día de elecciones presidenciales en Estados Unidos, y después de votar, cientos de personas hicieron un peregrinaje hasta la tumba de la feminista y defensora de derechos civiles, Susan B. Doyle, para honrar la lucha que esta activista libró por el derecho de las mujeres al voto.

Desde que comenzó la etapa de votación temprana en octubre, los electores han rendido un homenaje a Anthony, decorando su lápida con calcomanías que dicen “Yo voté”.

El tributo empezó cuando Hillary Clinton aceptó la candidatura del Partido Demócrata para la presidencia de Estados Unidos: es la primera vez en la historia de este país que una mujer gana la nominación a la Casa Blanca de un partido mayoritario.

Durante el siglo XIX, Anthony fue una de las tantas reformistas que buscó garantizar el derecho del voto a la mujer y luchó incansablemente a lo largo de su vida contra la esclavitud y por la equidad de las mujeres.

En un episodio bastante conocido, en 1872, Anthony fue arrestada por atreverse a votar y y terminó acusada. Llegó a juicio, pero se rehusó a pagar la multa que le impusieron, según el relato que tiene el Susan B. Anthony Museum & House en su página web.

Esta mujer murió en 1906, 14 años antes de que fuera ratificada la enmienda 19 de la Constitución de Estados Unidos. Esta medida, también conocida como la enmienda Susan B. Anthony, declara que a ningún ciudadano se le puede negar el derecho a votar por motivo de su sexo.

La tumba, que está ubicada en Rochester, Nueva York, ha sido un destino concurrido durante la época electoral y es particularmente popular el día de las elecciones.

Debido a la popularidad del lugar, el cementerio estará abierto este martes hasta las 9 de la noche. Normalmente cierra a las 5:30 p.m.

Brynn Hunt, una residente de Rochester y votante primeriza, fue una de las muchas personas que visitaron la tumba de Susan B. Anthony en la mañana de este martes.

“Yo pude votar hoy por mujeres como ella”, aseguró la joven. Hunt añadió que usó el color blanco en este día como un homenaje al sufragio de la mujer.

En horas tempranas de este martes, cientos de personas empezaron a agradecerle a Anthony por todos sus esfuerzos.

La fila para acercarse a la tumba, como las de la votación, es larga. Jes Karakashian anotó que la fila “da la vuelta dos veces”.

“Nunca he visto nada así en mi vida”, agregó.

A pesar de la larga espera, aseguró la visitante Max Bourgeois, el ambiente estuvo tranquilo y respetuoso.

Aún así, un letrero cerca a la tumba de Susan B. Anthony rezaba “Hermanas, tomen el timón”, haciendo referencia a un sentimiento que sigue vigente entre las votantes: todavía hay mucho trabajo por hacer, pero también hay muchas mujeres para hacerlo.