(CNN Español) - Tal como lo habían vaticinado las encuestas, Daniel Ortega fue reelegido en Nicaragua para lo que será su tercer mandato consecutivo y cuarto en total.

Esta vez gobernará con su esposa Rosario Murillo, quien resultó elegida como vicepresidenta.

El Consejo Supremo Electoral anunció que con más del 99% escrutado en la elección presidencial, el partido Frente Sandinista de Liberación Nacional quedó en primer lugar con el 72,5% de los votos, seguido del Partido Liberal Constitucionalista con el 15%.

Sin embargo, el reporte más controversial del proceso fue el de la participación. De los 3,8 millones de personas que estaban aptas para votar, las autoridades electorales dicen que el 68,2% ejercieron su derecho, pero varias organizaciones dicen que hubo una abstención de por lo menos 70%, según un sistema de muestreo en la población a través de correos y llamadas telefónicas.

"No reconocemos esto y vamos a seguir luchando por elecciones libres y la muestra de esta abstención masiva es que no estamos solos, el pueblo nicaragüense quiere eso", dice Margarita Vigil, del Frente Amplio Democrático y una de las principales promotoras de la abstención.

La oposición hizo el llamado a no votar meses atrás, cuando les retiraron la representación legal por decisión de la Corte Suprema de Justicia y quedaron sin oportunidad de competir en las elecciones.

En el proceso no se permitió observación electoral internacional, pero sí fueron nombrados acompañantes electorales, entre los que figuraban varios expresidentes latinoamericanos que consideran que los comicios se desarrollaron con normalidad.

"Yo no conozco una elección donde haya una participación del 100%...vemos que estas elecciones en Nicaragua son bastantes plurales, seis candidatos a la presidencia y eso habla de una democracia pluralista, participativa  y que está garantizando la participación de la gente”, dijo el expresidente de Paraguay, Fernando Lugo, quien se encontraba en Nicaragua.

No obstante, hay especialistas en el tema electoral que consideran que el proceso fue ilegítimo y con muchos errores.

"Todo el proceso está viciado, no hubo observación electoral, le quitaron la personería jurídica a la segunda fuerza política, 28 diputados fueron expulsados de la Asamblea Nacional, el proceso electoral no empezó como empezaba normalmente siempre, el calendario electoral fue alterado, los procedimientos que tiene la ley electoral para hacer valer los procesos electorales también fueron alterados de la manera en que ellos determinaron, por lo tanto el proceso está viciado desde un inicio", dice el politólogo José Antonio Peraza.

En las elecciones del pasado domingo también se eligieron 90 diputados a la Asamblea Nacional y 20 para el Parlamento Centroamericano, la mayoría de ellos también son del Frente Sandinista de Ortega.

Las nuevas autoridades electas para los próximos cinco años asumirán sus cargos el próximo mes de enero.