Nueva York (CNN) – Los gemelos siameses McDonald, que estaban unidos por la cabeza, se recuperan satisfactoriamente de la cirugía de 27 horas a la que fueron sometidos para separarlos.

El cirujano que lideró la operación, realizada el mes pasado, le aseguró a CNN que los niños “están evolucionando correctamente” e incluso “antes del tiempo previsto”.

“Como neurocirujano, supongo que esto te pone feliz”, señaló el doctor James Goodrich, quien lideró el procedimiento en el Hospital Infantil del Centro Médico Montefiore de Nueva York.

La operación de los gemelos Jadon y Anias McDonald, de apenas 13 meses, cautivó la atención de millones de personas alrededor del mundo. Esta cirugía de separación de cráneos es tan inusual que solo se ha hecho en 59 casos desde 1952.

CNN tuvo acceso exclusivo a la cirugía y al proceso de la familia McDonald. Christian y Nicole, padre de los gemelos, han estado abrumados por todo el apoyo que han recibido de personas alrededor del mundo y pidieron algo de espacio mientras su familia se recupera.

A los dos niños ya les removieron los tubos respiratorios con los que salieron de la operación, que empezó en la mañana del 13 de octubre y terminó antes de la 1 p.m. del 14 de octubre. Jadon sufrió una parálisis parcial en el lado izquierdo de su cuerpo tras el procedimiento, pero ya recuperó toda la funcionalidad. Anias sufrió varias convulsiones posoperatorias, que se han ido controlando con medicamentos.

“No creo que esto vaya a ser un problema de largo plazo con él”, sostuvo Goodrich. Nicole pudo cargar a Jadon por primera vez tras la cirugía a finales de octubre, un momento con el que ella llevaba soñando mucho antes de que los gemelos nacieran.

Los niños se están recuperando tan bien que Goodrich espera poder darlos de alta en las siguientes semanas. “Los tendremos a ambos fuera de aquí, listos para la rehabilitación”.

En este sentido, el doctor Oren Tepper, cirujano plástico encargado de la reconstrucción de los cráneos, agregó que “los gemelos han manejado la cirugía increíblemente bien. Han estado totalmente estables en la unidad de cuidados intensivos y desde la sala de operaciones. Creo que en sí mismo, este es un verdadero éxito”.

La cirugía de separación de cráneos de Jadon y Anias fue la séptima de este tipo para Goodrich. Él y Tepper lideraron un grupo de más de 30 personas en Montefiore, desde anestesiólogos y radiólogos hasta practicantes de enfermería.

Por primera vez y para CNN el equipo quirúrgico describió los momentos claves dentro de la sala de cirugía y cómo fue hacer parte de un procedimiento tan inusual. Las citas han sido editadas por extensión y claridad.

"Pudimos haber perdido uno o a ambos gemelos"

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Kamila Dowling, enfermera especialista en neurocirugía pediátrica, con el doctor James Goodrich.

Goodrich sostuvo que “la sorpresa más inesperada” llegó horas después de que empezó la cirugía: cuando el equipo médico se dio cuenta de que los cerebros de los niños estaban mucho más fusionados de lo que ellos creían.

Cuando los gemelos llegaron al hospital hace varios meses compartían cerca de 1,5 centímetros de diámetro de tejido cerebral, pero a medida que fueron creciendo, también lo hizo el tejido que estaba fusionado. Una vez empezó el procedimiento, los doctores calcularon que habría cerca de 3,8 centímetros de diámetros de tejido cerebral compartido, pero cuando llegaron al cerebro se dieron cuenta de que era mucho más.

Este es el relato de Goodrich:

“En el momento en que llegamos a los cerebros notamos que estaban totalmente fundidos y era mucho más grave de lo que calculábamos: entre 5 y 7 centímetros. Para unos niños del tamaño de los gemelos eso es un buen pedazo de tejido, pero teníamos que separarlos y para poder hacerlo debíamos empezar a tomar decisiones. Teníamos unos hermosos estudios visuales sobre la anatomía venosa de los niños, pero como ocurre cada vez que empieza una cirugía es más difícil de lo que planeaste.

“Había un complejo de venas muy grande que podía empezar a sangrar en cualquier momento y si no lo manteníamos bajo control habríamos perdido a uno o a los dos gemelos. Por lo que nos tomó más tiempo resolver y dedicamos cuatro horas adicionales para encontrar la mejor exposición posible y lo logramos, después fue solo cuestión de seguirla”, relató Goodrich.

“El problema con estas venas es que son anormales, son muy delgadas y si se revientan no hay manera de controlarlas. Es una situación en la que debes tener el máximo control todo el tiempo, porque en el momento en que lo pierdas no hay vuelta atrás. Yo estaba en ese punto en el que me preguntaba si perderíamos a los dos gemelos, en caso de que algo se rompiera. De nuevo, después de la discusión con varios miembros del equipo médico, tomamos un camino que era seguro y funcionó.

“Estoy muy agradecido de que no fuera mi primera cirugía de separación de cráneo. Eso hubiera sido muy desafortunado. Esta es la séptima vez que lo hacemos y cada uno de esos casos ha tenido su propia idiosincrasia. Estos niños, en cuanto a su composición vascular, pensé que iban a ser más simples. Simple no es la palabra, pero sí menos complejos frente a lo que hemos hecho antes. Sin embargo, la situación fue tan complicada como cualquiera de las operaciones anteriores. Fueron todo un reto”, explicó el doctor Goodrich.

La enfermera especialista en neurocirugía pediátrica, Kamilah Dowling, fue la encargada de informar a los padres durante toda la cirugía, actualizándolos cada dos o tres horas. “Le mandaba un mensaje de texto a Nicole o la llamaba. Primero confirmaba con el doctor Goodrich para saber dónde estaban en ese momento, qué estaban haciendo y qué era lo que le iba a decir a Nicole. Si estaban teniendo algún problema con la presión de los gemelos, cualquier cosa que estuviera ocurriendo en ese momento se lo compartiría a la mamá. Siento que como enfermera hice mi trabajo, apoyé a la familia desde el principio y hasta el final. Seguiremos respaldándolos emocionalmente en todo lo que necesiten”, aseguró Dowling.

‘El mayor obstáculo’

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Doctor Oren Tepper, director del programa de cirugía craneofacial en Montefiore.

Tepper, el líder de la parte de cirugía plástica durante el procedimiento de separación de cráneos, dice que en este punto se siente aliviado.

Este es su relato sobre el momento crucial de la cirugía, cuando Goodrich estudió los cerebros fusionados de los niños y avanzó:

“Ese fue realmente el punto definitivo de decidir si esto era posible o no. En últimas, esa elección le correspondía al doctor Goodrich. Lo que él necesitaba en ese momento era que entre todos descifráramos si había una manera de hacerlo realidad. Y ahí radiología fue esencial. El doctor Joaquim Farinhas, de ese departamento, marcó una diferencia al analizar la anatomía. Creo que tener a todo el equipo médico ahí para decir ‘esto es lo que necesitamos hacer’, ‘así es cómo debemos abordar esto’, fue realmente importante. Todos estuvimos allí para tomar la decisión de que no había ningún punto de retorno”, señaló Tepper.

“Sabíamos que la anatomía de los gemelos era compleja. Todas las imágenes que habíamos preparado de antemano te decían eso. Pero hasta que no estás viendo y tocando los tejidos no puedes predecir esos momentos. Creo que llegar a ese punto y encontrar una manera de hacer la separación posible fue increíble”.

“Para mí, el gran momento emocional fue cuando en realidad estaban separados. Yo nunca había visto la separación de dos siameses… para mí ese momento en el que pudimos mover las dos mesas y hacia lados diferentes fue algo que nunca antes vivido”, añadió el cirujano. “En este punto me siento aliviado. Creo que hubo mucha preocupación, obviamente".

Sabíamos que esto iba a ser un gran proyecto y creo que las cosas resultaron tan bien como se podía.  Superamos el mayor obstáculo, que fue conseguir que esta operación fuera segura y exitosa, y estamos muy contentos por eso”.

"Fue una gran cuota emocional en todos nosotros"

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Los doctores Rani Nasser y Ajit Jada, jefes residentes de neurocirugía, han hecho cientos de operaciones, pero ninguna comparada a la separación de cráneos de los gemelos siameses Jadon y Anias McDonald. Ambos aseguran que el éxito del procedimiento podría resumirse en “puro trabajo en equipo”, con Goodrich liderando “la orquesta”. Uno de los momentos más difíciles para ellos llegó cuando los médicos debían determinar a cuál de los niños correspondía cada parte del tejido vascular.

Nasser: “Esto ocurrió porque los cerebros están fusionados y es muy difícil determinar en qué parte termina el de Jadon y empieza el de Anias. Eso era lo que nos preguntábamos: '¿este es Jadon?, ¿este es Anias?' Honestamente, al día de hoy sigo creyendo que sin los modelos en 3D no habríamos sido capaces de descifrar toda la operación. Esto realmente fue trabajo en equipo y tener muchos ojos al tiempo sobre ellos. 

Y añadió: “He visto a los niños crecer, literalmente la mitad de su vida. Cada vez que la anestesia despertaba una preocupación, nos oíamos. Teníamos miedo, pero estábamos concentrados y trabajamos juntos para darnos la fortaleza de hacerlo realidad”.

Jada: “Creo que el momento más difícil para mí fue cuando estaban sangrando a los lados”.

Nasser: “Cierto”.

Jada: “Normalmente, tú tienes tiempo de controlar el sangrado. Pero al ser estos niños tan pequeños, fue todo un reto: teníamos apenas 10 segundos para controlar la sangre, antes de que la presión empezara a caer”.

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Doctor Ajit Jada, jefe residente de neurocirugía.

Nasser: “Y eso, ¿cierto?”

Jada: “Los anestesiólogos empezaron a decir: ‘la presión está en 10 sobre 60, baja a 60 sobre 50’ y oías eso".

Nasser: “Los números cayendo…”.

Jada: “Y al tiempo estás reaccionando lo más rápido que puedes para detener el sangrado. Entonces, creo que esa parte fue una de las más desafiantes de la cirugía. O, en general, cualquier cirugía que he hecho”.

Nasser: “Cada vez que superábamos un obstáculo aparecían otros tres. Con perseverancia pudimos solucionarlos, pero definitivamente fue una gran cuota emocional para todos nosotros”.

"Por favor, que puedan ver"

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Esther Uy, coordinadora de atención al paciente del departamento de neurocirugía.

Esther Uy, la coordinadora de atención al paciente para el departamento de neurocirugía, estuvo a cargo de cinco enfermeras y cuatro técnicos quirúrgicos durante la operación. Lleva en Montefiore 34 años y Goodrich reconoce que su trabajo es fundamental para que sus cirugías transcurran sin problemas. Así describió sus emociones cuando los cirujanos llegaron a la coyuntura más crítica en la separación de cráneos.

“Todo lo que podría pensar era ‘por favor, que puedan ver y encontrar el lugar adecuado para separarlos’. Esa es la parte más importante. Si hicieran un mal movimiento o cortaran donde no debían el resultado sería desastroso. Pero con la ayuda de los modelos y el doctor Joaquim Farinhas mostrándole al doctor Goodrich por dónde seguir, el equipo fue capaz de separar a los gemelos sin causar ningún desastre. Eso era algo que todos temíamos. En cualquier momento, cualquier cosa puede pasar, pero el doctor Goodrich lo logró”, relató Uy.

“Es realmente gratificante verlos separados. Que estén así ya es un milagro”, añadió.

"Bajo las sábanas"

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Los doctores Carlene Broderick (izquierda), Glenn Mann y Madelyn Kahana, anestesiólogos

Tres anestesiólogos –los doctores Carlene Broderick, Glenn Mann y Madelyn Kahana– trabajaron detrás de las cortinas para mantener a los gemelos McDonald con vida durante la cirugía de separación de cráneo. El procedimiento duró 27 horas, desde el primer corte hasta el último punto. Sin embargo, el trabajo de estos anestesiólogos empezó tres horas antes de la operación, con la preparación de los niños.

Broderick: “Estaba emocionado de participar en las cirugías de los gemelos McDonald. Estuve con los gemelos Aguirre en 2004, así que sabía lo que podíamos hacer. Pero en esta ocasión teníamos más confianza. En una palabra: ¡la cirugía fue milagrosa!”.

Kahana: “Cuando los niños están unidos comparten parte de su sistema circulatorio e, invariablemente, comparten algo de las medicinas que les damos, incluso cuando tienen ventilación mecánica durante la anestesia. Todo depende del sitio en el que los siameses estén unidos. Por eso, tenemos que saber cómo está reaccionando cada uno en todo momento: lo que hagamos con un gemelo va a afectar al otro. La comunicación fue constante”.

Mann: “Todo el tiempo estábamos aprendiendo cómo ocurría la interacción entre los dos gemelos, desde el primer momento hasta la última vez. Siempre fue un poco diferente…”.

“Algo así como estar bajo las sábanas es lo que nosotros hacemos. Los cirujanos están encima de las sábanas, mientras nosotros nos encargamos de que el paciente esté a salvo. La parte más importante son las vías respiratorias y todo el tiempo estamos verificando que no estén obstruidas, así como la parte del tubo respiratorio que los dos niños tenían”, explicó el anestesiólogo. 

“Durante toda la cirugía, los niños cambiaron de posición múltiples veces y nuestro trabajo era asegurar que el tubo respiratorio no se saliera en ningún momento porque eso habría sido desastroso. Esa es una de las tareas, al mismo tiempo todo nuestro acceso intravenoso y las medicinas que proporcionamos están bajo las sábanas”, añadió Mann.

¿Cuál fue el momento más intenso de la cirugía?

Kahana: “Cuidar a Anias. Parecía que cada vez que el doctor Goodrich se acercaba a la membrana exterior que rodea al cerebro, la presión arterial de Anias se desplomaba. Eso pasó por un periodo bastante largo, porque él estuvo diseccionando alrededor de la membrana por horas. Muchas veces, la presión de Anias se caía precipitadamente por algunos segundos y necesitaba que se le suministraran medicamentos. Por cerca de cinco horas tuvimos episodios intermitentes de este tipo en el que debíamos tratar intensas bajas de presión, al punto que el doctor Mann rellenaba las jeringuillas por mí, ya que las estaba usando muy rápido”.

“Algunas veces debimos decirle a los otros doctores que contuvieran o controlaran el sangrado para poder estabilizar la presión. ¡Necesitamos un minuto! Y eso hacían”, concluyó Kahana.

Construyendo confianza

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Dr. Joaquim Farinhas, neurorrádiologo en el departmento de radiología

El Joaquim Farinhas, un neurorrádiologo, fue denominado por muchos como la pieza clave que le ayudó a los cirujanos a navegar en, lo que él mismo ha denominado, el “lago de venas”. Él declina los elogios e insiste en que solamente estaba haciendo su trabajo.

“Es una combinación de lo que doy como un mapa para la cirugía y mi confianza en sus habilidades. Yo les puedo decir ‘por favor, ustedes saben lo que está al lado izquierdo y es delicado, manténganse alejados de ese punto’, pero al final son ellos los que toman la decisión final”, explicó el médico. Y agregó: “Creo que esa fue la parte más importante, tuve que asumir un papel allí y ese era mi trabajo para darles confianza. Cuando el doctor Goodrich cortó esa conexión tenía que estar seguro de que iba a salir bien. Creo que tuvo el éxito”. 

Cuando "uno se convirtió en dos"

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Doctora Carrie Stern, residente senior de cirugía plástica y reconstructiva.

La doctora Carrie Stern, residente senior de cirugía plástica y reconstructiva, participó en toda la operación. Fue ella quien hizo el corte final para separar a los siameses McDonald. A las 2:11 am, los gemelos estuvieron oficialmente separados. Eso ocurrió después de aproximadamente 16 horas y media de iniciado el procedimiento.

“Todos los aspectos difíciles de la cirugía fueron resueltos por el equipo entero –desde separar el hueso, el cerebro y hasta las venas que debían distinguirse entre Anias y Jadon– y la única parte que quedaba era un poco de piel. El doctor Tepper preguntó quién quería hacer el corte final y yo solo viví el momento: cogí las tijeras y corté”, explicó Stern.

También añadió que fue muy emocionante. “Fue increíble ver cómo las dos camas se iban separando poco a poco. Como dijo el doctor Goodrich un milímetro a la vez, verlos pasar de ser uno a ser dos.

"Es muy, muy gratificante"

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Doctor Michael Ushay, director de la unidad pediátrica de cuidados intensivos

El doctor Michael Ushay, director de la unidad pediátrica de cuidados intensivos, aseguró que fue un momento impresionante cuando los gemelos llegaron por primera vez a la misma habitación en camas separadas.

“Esto es bastante extraordinario. Recuerdo cuando el Dr. Goodrich separó a sus últimos gemelos siameses aquí y eso fue antes de que llegara a Montefiore. Ahora hacer parte de esto, en un caso tan complicado, es muy, muy gratificante. Siempre he disfrutado trabajar con niños que atraviesan cirugías complicadas y esta es una de las más complejas. Así que verlos salir de ella, cuando antes estaban juntos y tú te preguntabas ¿cómo lo van a hacer? Pero lo lograron y los niños se ven muy bien”, explicó Ushay.

Roni Selig de CNN contribuyó a este reporte.