(CNN) - Cuando el fotógrafo Federico Borella fue a visitar un pequeño café en la ciudad de Agra, al norte de la India, estaba asustado, pero no por lo que pudiera ver, sino por cómo sería su reacción y la de las personas que allí estaban.

Pero entonces conoció a Rupa.

“Cuando la vi por primera vez, cualquier sentimiento se fue inmediatamente”, dijo. “Por lo que vi en su cara y en la de las otras mujeres que estaban allí (Ritu y Dolly): vi una gran sonrisa”.

Rupa, Rita y Dolly son algunas de las mujeres que trabajan en el café Sheroes Hangout. Ellas tres y otras mujeres que trabajan allí son sobrevivientes de ataques con ácido.

Borella dice que en menos de 10 minutos luego de su encuentro se vio rodeado de todas ellas frente al café cantando “O sole mio”, en italiano.

El café fue abierto en diciembre de 2014 y fue fundado por la organización sin ánimo de lucro basada en Nueva Delhi ‘Stop Acid Attacks’. El café Sheroes ayuda a crear conciencia sobre los ataques con ácido y a fomentar la confianza en las sobrevivientes de estos ataques.

Una de las fotos que hizo —luego de la sesión de canto— es de Ritu sentada dentro del café. Él capturó el momento a través del vidrio.

“Fue una manera de empezar mi trabajo con cuidado”, dijo Borella sobre la foto número 14 de la galería que acompaña esta nota. “En esta foto puedo ver a Ritu pensando. No se ha dado cuenta de que estoy ahí”.

Federico Borella, fotógrafo italiano.

Federico Borella, fotógrafo italiano.

Como el fotógrafo italiano no habla hindi y las mujeres no hablan inglés, estuvieron acompañados de alguien que fue el traductor de sus charlas. Pero la barrera de lenguaje no pareció ser un gran problema, según Borella, porque con simples gestos y comportamientos juntos parecieron desarrollar una conexión y relación más fuertes.

Borella espera que sus fotografías aumenten la conciencia sobre los ataques con ácido en la India, y mostrar a las sobrevivientes con una perspectiva más positiva. Una de sus fotografías favoritas es de Rupa bailando con los turistas.

“Para mí esta foto representa la misión real del café Sheroes Hangout”, dice sobre esa fotografía. “Fue divertido porque (los turistas) pidieron música. Inmediatamente empezaron a bailar en menos de cinco minutos. Había una clase de sentimiento fuerte entre los turistas y las chicas”.

Borella dice que se le pone la piel de gallina cada ve que piensa en lo que esas mujeres han tenido que pasar. Las razones y motivaciones detrás de los ataques son especialmente preocupante para él y se dirigen principalmente a las mujeres. Según la Fundación de Sobrevivientes de Ataques con Ácido (ASF, por sus siglas en inglés) de India, los ataques son el resultado de una gran cantidad de situaciones: disputas familiares, venganzas, celos, identidad equivocada y crímenes sexuales, entre otros.

Los ataques con ácido ocurren en todo el mundo y, según Borella, en la India las sustancias químicas son muy baratas de conseguir. El año pasado hubo hubo 249 ataques con ácido en la India, según la ASF. En 2013 las leyes de ese país fueron reformadas para endurecer las penas contra quienes ataque a alguien con esas sustancias químicas: los responsables pueden pagar más de 10 años de prisión.

Borella se pregunta si la gente de la región se ha acostumbrado a los ataques con ácido. Él describe cómo —como italiano— las personas siempre se quedan viéndolo cuando va a la India, pero nunca presentan demasiada atención cuando ven a alguien desfigurado por un ataque de ácido.

“Cuando veo que ellos probablemente están demasiado acostumbrados a ver víctimas de ataques con ácido digo ‘Oh, por dios, no. Esto no puede ser posible’”, dice el fotógrafo. “Es difícil creer que te acostumbras a ver una tragedia como esta”.

Lo que es interesante para Borella es que Sheroes no está lejos del Taj Mahal. De hecho se puede ver el mausoleo de mármol desde el café (como en la esquina superior de la foto número 2).

Ellas ya no tienen miedo. Tienen confianza. No tienen miedo de estar en frente a los extranjeros, de los clientes, de la gente local.

El Taj Mahal —comisionado por el emperador Shah Jahan en memoria de su amada esposa, Mumtaz Mahal— es una de las razones por las que Agra es conocida como la ciudad del amor, dice Borella.

“En la misma área hay casi lo opuesto”, dice él refiriéndose a que los ataques con ácido —que ciertamente no son productos del amor— son la razón principal por la que el café Sheroes nació. “Es algo como el negro y el blanco, la noche y el día”.

A pesar de ello, parece haber mucho amor en Sheroes, bien sea de las dos personas que crearon ese lugar pasando por las mujeres que trabajan allí y los clientes que lo visitan. Este café se ha vuelto un lugar donde las sobrevivientes se sienten confiadas, un lugar donde pueden quitarse los velos que alguna vez usaron porque necesitaban cubrirse.

Luego del ataque, dice Borella, muchas de las mujeres podían estar con miedo de mostrar sus caras en público, por miedo a que las personas se quedaran mirando sus heridas y tuvieran que enfrentarse a ser discriminadas.

El fotógrafo recuerda un momento particular que tuvo Dolly, una de las víctimas. Cuando ella tenía 12 años fue atacada al tratar de defender a su hermana de los avances indeseados de su vecino. Botella dice que le pidió una foto de ella antes del ataque, que aparece en la imagen número 12 de la galería.

“Cuando Dolly me dio su foto, me puse a llorar”, dice el fotógrafo. “Mi reacción fue inmediatamente tan, pero tan fuerte, que ella lo notó y me dijo ‘Federico, no te preocupes. Yo soy feliz ahora’”.