CNNEarrow-downclosecomment-02commentglobeplaylistsearchsocial-facebooksocial-googleplussocial-instagramsocial-linkedinsocial-mailsocial-moresocial-twittersocial-whatsapp-01social-whatsapptimestamptype-audiotype-gallery
Noticias Recientes

El truco sencillo que me ayudó a ahorrar 30.000 dólares

Por Kathryn Vasel

(CNNMoney) — ¿Cuál es el secreto para ahorrar miles de dólares en un periodo de tiempo relativamente corto? La respuesta puede ser mucho más sencilla de lo que crees.

Luis Rentería logró ahorrar más de 30.000 dólares en tres años. No ganó dinero ni se obligó a dejar de salir de su casa para no gastar. La solución, para él, fue simplemente manejar el dinero de forma muy cuidadosa. Y le da el crédito a una herramienta bastante sencilla: una hoja de cálculo.

Cada compra con tarjeta de crédito, cada dólar ganado y cada factura pagada son meticulosamente registrados y contabilizados en un presupuesto que creó en Excel.

“Miro mi presupuesto cinco veces al día, y lo edito al menos cinco veces al día”, dijo Rentería, quien trabaja en informática.

El presupuesto incluso tiene etiquetas de colores para diferenciar categorías, y contiene balances y metas de de ahorro.

Rentería siempre ha sido alguien que planea. Cada gran decisión en la vida la toma con investigación y planeación cuidadosas.

renteria-cnnmoney

“Crecí pobre”, dijo Rentería, de 32 años, quien fue criado por su madre soltera. Cuando era un niño recuerda verla sentada en el suelo rodeada de cuentas por pagar. “Intentaba descifrar sus finanzas y cómo íbamos a seguir viviendo en el apartamento en el que estábamos y cómo íbamos a tener comida”.

Esa imagen quedó grabada en su mente y lo motivó a ser un experto financiero.

“Desde muy joven entendí la importancia del dinero. No que el dinero lo fuera todo, sino que no tenerlo sí lo era”.

Cuando Rentería estaba en la secundaria, un consejero vocacional fue a su casa a discutir sus opciones de ayuda financiera, pero la idea de contraer tanta deuda le pesó.

“Asumí toda la conversación como una práctica para hacerme endeudar, y eso no sonaba bien en ese momento”, dijo. “Sabía que no era lo que quería”.

Así que exploró sus opciones y se unió a la Armada a los 19 años. Quería servirle a su país, pero también le gustaba la idea de obtener entrenamiento de trabajo y habilidades para construir un currículo profesional.

En 2009, regresó a su casa en Houston, pero solo tras investigar por mucho tiempo la situación de empleo en esa ciudad, el costo de vida y la asequibilidad de vivienda.

“Mi plan era usar la experiencia laboral y aunque me fui en lo peor de la recesión, pude conseguir un trabajo”.

Decidió vivir con su madre para ahorrar dinero, y usó sus beneficios militares para obtener un título universitario… sin deuda.

Durante los tres años en que vivió con su madre también estudió y trabajó en tiempo completo. Fue durante ese periodo en que creó un presupuesto y pudo ahorrar 30.000 dólares.

Luego en 2013, después de mucho investigar los precios, las tasas de interés y la ubicación de viviendas, Rentería compró su casa propia un año antes de graduarse: una vivienda con tres habitaciones y dos baños de 136.000 dólares.

Aunque usó un préstamo para veteranos, no necesitó una cuota inicial: se mantuvo en un rango de precios en el que podía costear pagando el 20%.

A pesar de haber hecho un presupuesto para pagar su casa propia, en todo caso la compra lo dejó con la sensación de que estaba apretado de dinero. “Me estaba yendo bien pero no genial, sabía que me podía ir mejor”.

Para el primer presupuesto, había estado siguiendo pautas generales de finanzas, como la regla 50/20/30 que indica que la mitad del ingreso debe cubrir las necesidades básicas, 20% debe ir a ahorros y a metas financieras y 30% va para gastos flexibles.

Pero después de comprar la casa, perfeccionó el presupuesto y aplicó técnicas de contabilidad que aprendió en su educación.

“Decidí manejar mis finanzas como en un negocio se maneja el flujo de dinero. No operan bajo principios generales, operan en el detalle y minuto a minuto”, dijo.

Esta fusión de prácticas lo llevó a la creación de la hoja de cálculo que actualmente usa y con la que monitorea cada centavo que entra y que sale de sus cuentas.

“Ha sido como pasar de la noche a la mañana”, dijo al referirse a la diferencia entre los dos tipos de presupuesto.

El nuevo presupuesto le ha ayudado a entender mejor su flujo de efectivo y sus hábitos de gasto, y espera que un día pueda tener el suficiente dinero ahorrado para poder —si es necesario— pagar toda la hipoteca.

“Todo me remonta a cuando era niño y veía a mi madre pasar dificultades”.