(CNN) - En 2016, más países legalizaron el uso de la marihuana con fines medicinales o para uso recreativo.

La marihuana, o cannabis, es "la droga más cultivada, producida, traficada y consumida en todo el mundo", de acuerdo con el Reporte Mundial sobre Drogas, pero su legalidad ha sido un tema de amplio debate a nivel mundial.

En Estados Unidos, Maine recientemente legalizó la marihuana para uso recreativo, uniéndose a otros siete estados y el Distrito de Columbia. La marihuana medicinal es legal ahora en más de la mitad de los estados de la Unión Americana.

Esto refleja una tendencia global. Canadá aprobó tanto la legalización como la regulación de la droga en 2016, uniéndose a Uruguay como las únicas naciones que lo han conseguido. Irlanda, Australia, Jamaica y Alemania aprobaron este año medidas para su uso medicinal. En Sudáfrica la decisión está pendiente. Australia garantizó permisos para negocios que quieran aplicar por una licencia para producir o cultivar productos de marihuana con fines medicinales y para llevar a cabo investigaciones al respecto.

Estos integran un grupo de más de 20 países en todo el mundo que ensayan con legislaciones relacionadas con el acceso a la marihuana y que exploran sus posibles beneficios. Pero como con la droga en sí misma, las leyes varían, así como el potencial de control, y el mundo espera saber qué es lo que mejor funciona.

"Necesitamos muchos más datos para poder informar las políticas que se están dando", dijo Ryan Vandrey, profesor asociado de farmacología de comportamiento en la Universidad Johns Hopkins en Estados Unidos. Él no tiene una postura sobre si la marihuana es "buena o mala", dijo, pero lo que desea es que las políticas respecto a la droga tengan los datos normalmente requeridos en la aprobación de cualquier nueva terapia.

"Hay un sinnúmero de cosas que pueden ocurrir cuando estas políticas cambian", dijo, y añadió que las normas sociales y culturales definirán al final el efecto real de dichos cambios. "Puedes tener impactos muy diferentes a partir del mismo cambio en las políticas", dijo.

El caso portugués 

Portugal es pionero en cuanto a leyes sobre drogas, pues el país despenalizó la posesión de todo tipo de sustancias, no solo cannabis, para uso personal en 2001. Como resultado, la nación cuenta con la mayor evidencia sobre el impacto que ese tipo de cambios puede tener en las políticas.

"Fuimos un laboratorio social", dijo Joao Castel-Branco Goulao, director general del Directorado General para la Intervención sobre Comportamientos Adictivos y Dependencias en Lisboa. Pero determinar el impacto específico en cuanto al cannabis es complicado.

"Ahora se están realizando experimentos en otras partes del mundo", dijo.

Habiendo probado una reforma sobre drogas por más de una década, Goulao considera que cuando se trata de definir lo que se necesita en relación al cannabis, debe haber una clara distinción entre las discusiones para el uso medicinal y el uso recreativo con el fin de "evitar confusión".

"La gente mezcla el uso medicinal con el recreativo", dijo. No obstante, admite que las bases sobre los beneficios médicos de la marihuana son fuertes, con un rango de expertos, él mismo incluido, que reconocen su uso para aliviar síntomas como dolor crónico, espasmos musculares, ansiedad, náusea y vómito –muchos de los cuales están relacionados con una variedad de desórdenes, entre ellos la esclerosis múltiple y los tratamientos por cáncer.

"No tengo problemas con la marihuana medicinal", dijo Goulao. "Hay condiciones que se pueden beneficiar del uso del cannabis".

Los beneficios médicos

Los beneficios son atribuidos a dos componentes principales del cannabis: el componente psicoactivo THC o el extracto de la planta conocido com aceite de CBD. Este último está relacionado con el control de la ansiedad y de algunas convulsiones, lo que prueba que puede salvar la vida de menores afectados con una severa forma de epilepsia.

"El CBD puede detener los ataques. Es bastante notable", dijo el Dr. Mike Barnes, profesor de rehabilitación neurológica en la Universidad de Newcastle en Reino Unido.

Recientemente, Barnes escribió un reporte destacando el valor medicinal de la marihuana dirigido al parlamento británico. La droga en ese país está considerada como sin valor medicinal.

"Claramente eso es incorrecto", dijo Barnes, cuya investigación se enfoca en los beneficios para los pacientes con daño cerebral y esclerosis múltiple. "Debe ser legalizada para su uso medicinal", dijo –un pensamiento que comparte la mayoría de los expertos, mientras se informe y se regule adecuadamente.

"Si van a hacerlo, háganlo bien", dijo Vandrey, quien quiere leyes que aseguren que la mejor evidencia sea analizada y que la producción, potencia y etiquetado también sean reguladas, como con cualquier medicamento.

"No es medicina si solo la compras a un distribuidor callejero", dijo. "No tenemos ningún otro medicamento en el que la concentración difiera cada vez que uno lo compra... necesita ser tratado como un medicamento".

Vandrey pone de ejemplo lo que sucede en Canadá y Uruguay. Sus nuevas leyes consideran fuentes de marihuana controlada por el gobierno para todos, no solo para aquellos que la necesitan para uso medicinal.

Estos dos países "son los únicos que han aprobado el cannabis a nivel nacional", dijo. "Ellos proporcionan un producto de origen gubernamental".