(CNN Español) ––  La industria automotriz se mueve con extrema cautela en Detroit. La sombra de la incertidumbre se percibe en todos los pasillos y luminosos pabellones del North American Auto Show en el Cobo Center en el centro de la ciudad que alguna vez fue la capital del automóvil en Estados Unidos.

Los tres grandes: Ford, General Motors y Fiat Chrysler Alfa Romeo, hace mucho que han migrado gran parte de sus inversiones a otras regiones, no sólo de Estados Unidos, sino del mundo entero. Era el efecto de la apertura de fronteras y liberación de los mercados mundiales. Ahora, no sólo ellos, sino toda la industria presente en el mercado más grande del mundo, mira con reservas la llegada de un nuevo inquilino a la Casa Blanca, Donald Trump, "que entiende poco y se apoya en un discurso regresivo y populista lleno de amenazas carentes de propuestas", aseguran algunos en la industria. Ya lo hizo con Ford, con General Motors y Toyota. El resto espera no verse involucrado tan pronto en la discusión.

La producción en México, ¿afectada?

Pese a todo, hay noticias para México: Volkswagen devela el Tiguan que construirá en Puebla para el mercado norteamericano; Infiniti presenta el QX50 y adelanta que podría fabricarse en Aguascalientes en la planta conjunta con Mercedes-Benz, y Fiat Chrysler Alfa Romeo desmiente que su CEO Sergio Marchionne dijera que podrían cerrar fábricas en México si se hacen realidad los aumentos de impuestos en Estados Unidos; FCA se queda en México con sus planes intactos.

El tono es más bien modesto en el piso de exhibición y en la semana previa a su apertura al público, el Cobo Center se llena de periodistas y ejecutivos para conocer lo nuevo en las carteras de la industria automotriz para Estados Unidos.

Hay poco que contar y la estrella del salón llega del otro lado del mundo, el KIA Stinger GT, un auto coreano con estilo italiano e ingeniería alemana producto del trabajo de un equipo multinacional que busca conquistar mercados que otros han dejado de lado.

Lejos han quedado los años en que los autos conceptuales acaparaban los reflectores y llenaban los pabellones de exhibición. General Motors presenta un par de autos familiares, el Chevrolet Traverse y el GMC Terrain. 

Chrysler se lleva el premio al utilitario del año con Pacífica, adelanta un muscle car de antología para el salón de Nueva York, y Ford presenta sin aspavientos un facelift del vehículo más vendido en Estados Unidos, la Ford F-150; eso sí, sus ejecutivos de más alto nivel aburren en conferencia a miles de periodistas hablando de sus planes de construir automóviles autónomos y ofrecer opciones de transporte comunitario.

Las alemanas muestran músculo y muestran que en lujo y alto desempeño siguen marcando la pauta con los nuevos Mercedes-Benz Clase E y Mercedes-AMG GT C Edition 50, el Audi Q8 Concept y el Audi S5 Cabriolet, y el estándar de oro para la industria, el BMW Serie 5 Sedan.

La incertidumbre sigue, se nota en los pasillos de Detroit aunque nadie quiere mencionar por su nombre a los causantes de la zozobra. Al final, por lo pronto más vale mantener la cautela, aseguran. Las verdaderas decisiones habrá que tomarlas cuando el nuevo presidente dicte sus primeras indicaciones.