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Arabia Saudita

Las mujeres saudíes que temen regresar a casa

Por Donie O'Sullivan, Samantha Guff

Nota del editor: El nombre de una de las mujeres en este artículo ha sido cambiado para proteger su identidad. Nos referiremos a ella como Arwa.

(CNN) — “Esto es todo”, dijo Arwa mientras se sentaba en la oficina de inmigración de Estados Unidos en las afueras de Houston, Texas, el mes pasado. Habiendo huido de Arabia Saudí dos años antes, su llamado a las 7:00 a.m. revelaría si su solicitud de asilo había tenido éxito o si se vería obligada a abandonar el país.

“Lo que realmente quiero es vivir normalmente sin miedo y no tener que fingir ser otra persona. Eso es todo lo que quiero”, dijo Arwa a CNN en vísperas de su llamado. “Lo que realmente me asusta es que, de no recibir este asilo, me tendría que devolver y moriría joven. Perdería todo lo que intentaba construir. Simplemente fracasaría”.

Arwa vino inicialmente a los Estados Unidos como estudiante antes de volver a Arabia Saudí para trabajar por varios años. Allí ella dice que sus padres comenzaron a ponérsele en su contra cuando comenzó a cuestionar las restricciones impuestas a las mujeres en la sociedad saudí.

Sus frustraciones crecieron hasta el punto de que una noche se escapó de su casa familiar y se dispuso a viajar a través de la frontera a Bahrein, donde abordó un vuelo para comenzar su viaje a Estados Unidos.

El dejar su hogar y su país estaba en contra de los deseos de su padre, quien también es su tutor legal, y el hacer cualquiera de los dos cosas acarrea la cárcel.

Toda mujer en Arabia Saudí, independientemente de su edad, tiene un tutor legal masculino, a menudo un padre, un hermano o un hijo. Los guardianes tienen el poder de tomar una serie de decisiones críticas en nombre de la mujer. Las mujeres necesitan obtener su permiso para viajar al extranjero, casarse y a veces para trabajar o acceder a la atención médica.

 

Danah, otra mujer saudí que habló con CNN, vino a Estados Unidos para estudiar y dice que teme regresar a casa. "Las mujeres en mi país están sufriendo", asegura.

Danah, otra mujer saudí que habló con CNN, vino a Estados Unidos para estudiar y dice que teme regresar a casa. “Las mujeres en mi país están sufriendo”, asegura.

El sistema de tutela es “el impedimento más importante para hacer realidad los derechos de las mujeres en el país”, dijo la ONG Human Rights Watch en un informe publicado en julio.

El informe ayudó a inspirar una campaña de redes sociales entre las mujeres saudíes que pedían el fin del sistema.

A lo largo del verano, las mujeres saudíes comenzaron a tuitear, detallando las injusticias del sistema de tutela, arriesgándose, al hacerlo, a la ira de sus guardianes y del gobierno.

Se dieron cuenta. En septiembre, la máxima autoridad religiosa del país, el Gran Muftí, describió la campaña de las redes como un “crimen dirigido contra la sociedad saudita y musulmana”. Pero no se han detenido.

Abandonar Arabia Saudí

CNN habló anteriormente con cinco mujeres saudíes involucradas en la campaña. Una de ellas, Moudi, ha salido del país y, como Arwa, ha decidido buscar asilo en los Estados Unidos. Moudi recientemente dio inicio a su solicitud de asilo.

Moudi recientemente dejó Arabia Saudí y espera obtener un asilo en Estados Unidos.

Moudi recientemente dejó Arabia Saudí y espera obtener un asilo en Estados Unidos.

No es común que los saudíes busquen asilo en Estados Unidos. Entre el 2011 y el 2005, se presentaron más de 250.000 solicitudes de asilo hacia el país norteamericano, 111 de nacionales saudíes, 29 de las cuales fueron aprobadas, según cifras del Departamento de Justicia.

En el mismo período, Estados Unidos concedió asilo a 30 ciudadanos británicos. Gran Bretaña es otro aliado de Estados Unidos.

Refugiados no convencionales

Arwa, y otras buscadoras de asilo saudíes con quienes habló CNN, no se ajustan al estereotipo general que se piensa cuando se imaginan a un refugiado.
Son muy educadas, bien vestidas, a menudo son capaces de pagar por abogados de inmigración eficaces y pueden darse el lujo de permanecer en hoteles, o con amables amigos.

Los activistas dicen que el número de mujeres que quieren salir de Arabia Saudí y temen por sus vidas no se refleja en la cifra relativamente baja de solicitudes de asilo de Estados Unidos.

Luke Rotzler / CNN

Luke Rotzler / CNN

“Muchas mujeres simplemente no pueden salir”, dijo una activista a CNN. “No tienen los medios y necesitan el permiso de su guardián para salir de su casa o salir del país”.

Muhammad Syed, director de Exmusulmanes de Norteamérica, le dijo a CNN que algunas mujeres saudíes que han renunciado al Islam, deciden trasladarse a países vecinos que “otorgan más libertades a los apóstatas”.

Tanto Arwa como Moudi dejaron atrás familias relativamente ricas.

“¿De qué sirven los materiales y la riqueza cuando no podemos ser libres?”, preguntó una de ellas.

Sus salidas se facilitaron por el hecho de haber estudiado anteriormente en Estados Unidos, donde ambas tienen una pequeña red de apoyo de amigos, y las finanzas necesarias para secretamente tomar la decisión.

Renunciar al Islam

El wahabismo, la interpretación oficial conservadora del Islam en Arabia Saudí, garantiza la ley sharia en el país y ayuda a proteger al sistema de tutores masculinos.

Arwa y Moudi han renunciado al Islam.

Entre los documentos de apoyo presentados como parte de la solicitud de asilo de Arwa se encontraba una copia de un boletín en el que ella y otras dos mujeres fueron declaradas apóstatas.

El breve boletín informativo, que según ella fue distribuido en su área local, detalló cómo ella y otras dos residentes de su ciudad renunciaron al Islam en las redes sociales.

“El castigo por ello puede ser la muerte”, recuerda el artículo a sus lectores.

Regresar no es una opción

Arwa afirmó que como ella había renunciado públicamente al Islam, había cuestionado y desafiado el sistema de tutela del país, y había dejado su hogar y el país sin los permisos apropiados de su tutor, no sería seguro regresar.

Le dijo a CNN que temía ser castigada en casa por traer vergüenza a su familia y por no obedecer a su padre, y temía que el Estado la procesara si no se reintegraba al redil del Islam.

Dos años después de que dejara Arabia Saudí, Arwa conduce hacia la oficina de Inmigración en Houston para ver si su solicitud de asilo fue exitosa.

Dos años después de que dejara Arabia Saudí, Arwa conduce hacia la oficina de Inmigración en Houston para ver si su solicitud de asilo fue exitosa.

 

Haciéndose eco de los miedos de Arwa, Kristine Beckerle, que monitorea el sistema de tutela como parte de su trabajo con Human Rights Watch, le dijo a CNN: “Arabia Saudí continúa arrestando, procesando y encarcelando a disidentes, incluyendo a activistas de los derechos de las mujeres, quienes entonces, si son encarceladas, necesitan de un tutor masculino para concordar su liberación”.

CNN le preguntó al gobierno saudí si mujeres como Arwa y Moudi, que habían renunciado al Islam y que los habían criticado públicamente, deberían temer de volver al país. No hubo respuesta.

Día de la decisión

Arwa pasó por el proceso de solicitud sin un abogado. En cambio, confió en amigos a quienes ya se les había concedido asilo, leyendo consejos en Internet, y con el apoyo moral de su novio estadounidense.

En la oficina de inmigración de Houston, esperó pacientemente, habiendo llegado unos minutos antes de su cita de las 7:00 a.m.

Escuchó su nombre de parte de un empleado en una cabina. “Su solicitud de asilo en los Estados Unidos de América ha resultado exitosa”, le dijo el funcionario.

Aliviada, dejó escapar un profundo suspiro y comenzó a llorar.

El momento en el que Arwa supo que su solicitud había sido exitosa.

El momento en el que Arwa supo que su solicitud había sido exitosa.

 

Un par de minutos más tarde, después de la firma de algunos formularios y del intercambio de algunos documentos, se le dijo que era libre de irse. Un viaje que comenzó con una escapada nocturna de Arabia Saudí y dos años de ansiedad pareció terminar de una manera simple y repentina.

Al salir, una familia iraquí felicitó a Arwa por su asilo y le preguntó frenéticamente sobre su solicitud, ya que la miraban como un signo de esperanza.

Una vez afuera, llamó a su novio y le dijo que no iba a ir a ninguna parte.

Luego se metió en el auto, se sentó al volante y se alejó.