(CNNMoney) – Desde los pueblos fronterizos hasta la desbordante capital, los mexicanos están echando humo con el plan que tiene el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de construir un muro en la frontera –entre dos aliados de larga data– y de imponerle un arancel del 20% a las importaciones de México para financiarlo.

Mientras los políticos evalúan sus opciones, los mexicanos del común no están cruzados de brazos. Muchos tomaron las redes sociales para desquitarse, o por lo menos para desahogarse.

En estos medios se lanzaron campañas para incitar a los mexicanos a que participen en una especie de sabotaje contra McDonald’s, Starbucks, Coca-Cola y Walmart, después de que Trump firmara el decreto en el que se ordena la construcción del muro.

Los ‘hashtags’ #AdiósStarbucks y #AdiósProductosGringos empezaron a ser tendencia rápidamente. Starbucks se defendió respondiendo que su división en ese país es una franquicia de propiedad mexicana que le da empleo a cerca de 7.000 personas de la nación y que usa café cultivado allí.

Además, muchos consumidores creen que estos sabotajes sólo perjudicarían a los mexicanos mismos.

“Las compañías (estadounidenses) que operan en México en realidad son franquicias que compraron personas de este país y los trabajadores son mexicanos, explicó Fernando Ruiz, un cliente mientras caminaba por una de las muchas tiendas de Starbucks que hay en la capital.

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La dueña de una tienda, Genoveva de la Cruz, muestra la última piñata de Trump que le llegó a su negocio.

Las tensiones entre los dos países se dispararon después de Trump insistiera en que era México el que debía pagar por el muro y su homólogo latinoamericano, Enrique Peña Nieto, cancelara la reunión que iban a tener los dos mandatarios en medio del enfrentamiento.

Después, el gobierno de Trump planteó la idea de cobrarle un impuesto del 20% a las exportaciones mexicanas que llegaran al país, algo que podría generar 60.000 millones de dólares si se tiene en cuenta que Estados Unidos le compró a su vecino cerca de 303.000 millones de dólares en 2015.

Sin embargo, el comercio entre México y Estados Unidos es increíblemente complicado.

Muchas de las compañías estadounidenses más famosas con operación en México son en realidad franquicias pertenecientes a dueños locales.

Por otro lado, seis millones de empleos en Estados Unidos dependen de la relación comercial con México. Además, imponerles ese arancel a las importaciones del país latinoamericano afectaría muchas empresas estadounidenses que envían piezas desde el otro lado de la frontera para ser ensambladas.

Alrededor del 40% de las partes en una importación mexicana típica se originan en los Estados Unidos. Por ejemplo, antes de que un automóvil llegue a un concesionario local, sus partes entrecruzan las fronteras de Estados Unidos, México y Canadá. Así es como funcionan las cadenas de suministro hoy en día.

Por eso la gran preocupación es la amenaza de Trump de desintegrar el Tratado de Libre Comercio del Atlántico Norte (TLCAN).

Los analistas aseguran que en este escenario, Peña Nieto tiene muy pocas cartas bajo su manga. Entre ellas, que México podría dejar de cooperar en asuntos como seguridad y narcotráfico.

Por ahora, Peña Nieto está tratando de capitalizar la oleada de apoyo que ha recibido en medio de la disputa pública con Trump. Durante la rueda de prensa de este miércoles en Ciudad de México invitó a la gente a comprar “Hecho en México” o “Made in México”, como una respuesta al famoso plan de Trump de “Estados Unidos primero”.

"¡Tenemos la capacidad de abrirnos al mundo, competir con los mejores y ser los mejores del mundo!”, insistió.

Los compradores en la próspera Zona Rosa de la capital coincidieron en que tiene más sentido promover los bienes mexicanos que sabotajes.

"El truco no es boicotear, porque estamos lastimando a nuestra gente", dijo Susana González, una compradora. "Tenemos que producir cosas buenas”, agregó.

Y para aquellos que sólo buscan compartir sus frustraciones, también hay otra opción: las piñatas de Donald Trump. Muñecos de papel maché, que copian su marca característica del pelo amarillo y los trajes de corbata, han aparecido junto a personajes de ficción como Batman y las princesas de Disney.

¡El único problema es que se agotan rápidamente!

"Tan pronto como los tenemos, se los llevan", dijo la dueña de una tienda, Genoveva de la Cruz, mientras mostraba la última piñata de Trump que le había llegado.