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Colombia

¿Qué tienen que ver la deforestación y la urbanización con la tragedia en Mocoa?

Por Laila Abu Shihab

(CNN Español) — El presidente Juan Manuel Santos lo dijo este sábado cuando llegó a Mocoa, ciudad que ese día vio cómo barrios enteros fueron arrasados por una avalancha de lodo causada por la creciente de tres ríos en el sur de Colombia: el culpable es el cambio climático. Según explicó, Mocoa recibió en una noche un 30% de la lluvia que normalmente recibe en un mes.

Horas después, ambientalistas y científicos comenzaron a pronunciarse sobre las que consideran son las causas de la tragedia, que deja más de 250 muertos, según el último reporte de la Presidencia y de las Fuerzas Armadas, y otro número muy similar de heridos y de desaparecidos. Citan a la deforestación cerca de las fuentes hídricas como una de las razones principales de la avalancha.

Según Néstor Franco, director de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca –máxima autoridad ambiental de ese departamento de Colombia, cuya capital es Bogotá–, “en la mayoría de ocasiones, este tipo de eventos responden a la deforestación de las rondas de las fuentes hídricas y de los ecosistemas de alta montaña que campesinos e industriales hacen con fines de asentamiento de la población, ganadería o siembra de cultivos”.

En un comunicado enviado el día de la tragedia, Franco aseguró que cuando esas “malas prácticas” se suman “a la intensificación de las lluvias en esta temporada del año, que aumenta el caudal de las corrientes de agua”, se generan “situaciones de riesgo para las comunidades”. Colombia está en este momento en temporada de invierno, que es lo mismo que decir temporada de lluvias, dado que por su cercanía con la Línea del Ecuador no tiene estaciones.

(Cortesía Fuerzas Armadas de Colombia)

“Los bosques sirven como administradores del agua, en época de pocas lluvias permiten que el líquido salga de forma controlada y se evita la sequía, y en la temporada de invierno acumulan el recurso dosificando su escorrentía, pero cuando privamos a los ecosistemas de coberturas vegetales, el agua desciende sin barreras, sin control y se desatan este tipo de situaciones que todos los colombianos lamentamos”, añadió Franco.

En el caso del departamento del Putumayo, cuya capital es Mocoa, detrás de la deforestación están proyectos de ganadería extensiva y también plantaciones de coca, pues de acuerdo con el último informe de monitoreo de cultivos ilícitos de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, solo tres departamentos concentran el 64% de los cultivos de coca detectados hasta el 31 de diciembre del 2015 en Colombia, y uno de ellos es Putumayo.

Avalancha anunciada

El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales de Colombia (IDEAM) había lanzado la alerta el pasado 21 de marzo. Según la entidad, cerca de 12 millones de colombianos están en este momento en riesgo por amenaza de inundaciones o crecientes súbitas de ríos, como los de Mocoa este fin de semana.

En la alerta, el IDEAM destacó que “los ríos y planicies de inundación han sufrido impacto por la presencia humana, que ha repercutido en su evolución geomorfológica e hidrológica”.

El mismo alcalde de Mocoa, José Antonio Castro, le dijo este lunes a la emisora Caracol Radio que “ni siquiera una muralla china hubiera detenido la creciente” de los ríos de la ciudad.

Búsqueda de sobrevivientes tras la avalancha en Mocoa, Colombia. (LUIS ROBAYO/AFP/Getty Images)

“Mocoa está situada en un sitio muy vulnerable, en una región montañosa y una cordillera nueva, que naturalmente produce deslizamientos, incluso si no hay daño forestal”, le explicó a CNN en Español el exministro de Ambiente de Colombia Manuel Rodríguez Becerra.

“Si a eso le sumamos la deforestación, que produce erosión y a su vez incrementa la sedimentación y hace que los cauces de los ríos pierdan su capacidad de transportar agua y genera desbordamientos, la situación es muy compleja. Pero este es un tema de largo plazo, que si hacemos grandes esfuerzos para restaurar esos ecosistemas se soluciona en unos 20 o 30 años”, agrega el exministro.

Sin embargo, según Rodríguez Becerra, una de las voces ambientalistas más respetadas en Colombia, la tragedia de Mocoa tiene otro responsable: la urbanización, legal e ilegal, en zonas de alto riesgo. En el caso de la capital del departamento de Putumayo, en la misma orilla de los ríos que la atraviesan.

“Eso es lo más grave. Las normas de ordenamiento territorial que prohiben urbanizar en esas zonas existen, ese no es el problema. El problema es que las personas más vulnerables, la mayoría desplazados (por el conflicto armado) no tienen dónde más ubicarse y construyen sus viviendas en zonas de alto riesgo”, que son las que primero arrasan avalanchas como la ocurrida el sábado. “El problema es más profundo y tiene que ver con la pobreza. Esas personas deberían tener acceso a tierras en áreas que sí sean urbanizables”.

Según el exministro, la urbanización ilegal cerca de ríos y quebradas es un problema generalizado en Colombia, pero también existe urbanización en zonas de alto riesgo “que es legal y se produce gracias a la corrupción, en la que están involucradas alcaldías y concejos municipales que dan permiso a personas o entidades con recursos para construir donde no puede construirse y valorizar así esos predios”.

En una entrevista con la revista Semana, Luis Alexánder Mejía, director de Corpoamazonía, que es la máxima autoridad ambiental en el departamento de Putumayo donde ocurrió la avalancha del sábado, aseguró que hace nueve meses se había advertido que “esto podía pasar por el uso inadecuado de los suelos”. CNN en Español trató de comunicarse con Mejía, pero no fue posible.

Mejía recordó en esa entrevista que hace 50 años se vivió una tragedia muy parecida en la capital de Putumayo.

Y en octubre del 2014, como lo recuerda ahora un video que ha sido compartido múltiples veces en redes sociales, un deslizamiento producido por la creciente de una quebrada que desemboca en uno de los ríos que se desbordó este fin de semana en Mocoa volvió a alertar a sus habitantes.

¿Desastre natural?

Por eso, para algunos expertos es necesario dar el debate en otros términos.

Gustavo Wilches Chaux, colombiano experto en medio ambiente y gestión del riesgo, está convencido de que el país ha avanzado en “rescatar a los náufragos” pero cada vez es peor en “evitar los naufragios”.

Eso significa, le dijo Wilches Chaux a CNN en Español vía telefónica, “que mientras en Colombia y muchas otras partes el mundo se han optimizado las capacidades de respuesta” ante estos eventos, “de manera simultánea se toman decisiones que los producen”.

“Son decisiones de desarrollo que no tienen en cuenta las dinámicas naturales y que obligan a la naturaleza a protestar por la fuerza”, explica el experto. Se refiere, por ejemplo, a alterar la vocación de los suelos, que en el caso del Putumayo por estar cubiertos de selva tiene entre sus funciones naturales la de servir de amortiguadores en caso de lluvias torrenciales.

Justo un día antes de la tragedia de Mocoa, Wilches Chaux publicó una columna en el diario peruano El Comercio, en la que afirma que situaciones como las que afectan hoy a ese país o al departamento del Puyumayo, en Colombia, son “mensajes de la naturaleza” que demuestran que “a la fuerza, todos los cuerpos de agua se hacen escuchar” cuando no se les respetan sus derechos. 

Muchos estaban dormidos cuando el torrente de lodo impactó sus barrios y testigos dicen que la avalancha llegó tan rápido que tuvieron que correr por sus vidas. (LUIS ROBAYO/AFP/Getty Images).

“Desde nuestra ética antropocéntrica solemos olvidar que el agua tiene una serie de derechos fundamentales, así como los seres humanos, que reclama por las malas si le son violados. El agua tiene derecho a existir, a tener un cauce por donde correr y fluir libremente, a tener dónde expandirse en momentos de lluvias muy fuertes”, le dijo a CNN en Español.

“La naturaleza tiene memoria y va haciendo una especie de listado que luego presenta a manera de protesta en casos como este, de lluvias tan intensas, para mostrar su molestia con el trato que le damos”.

De ahí que no se pueda hablar, asegura, de “desastres naturales“. Para Wilches Chaux hay que quitarle el adjetivo.

“Seguimos echándole la culpa a la naturaleza aunque los seres humanos seamos los culpables por nuestras malas decisiones. No es natural que el río haya perdido su capacidad de absorber esa cantidad excepcional de agua, no es natural que se hayan talado los bosques, no es natural que se hayan alterado los cursos naturales de los ríos para extraer material para construcción y distintos tipos de minería”.

En medio de la tragedia, muchas personas trataron de salvar las pocas pertenencias que no se llevó la avalancha de lodo. (LUIS ROBAYO/AFP/Getty Images).

Mientras sigamos creyendo que tragedias como las de Mocoa son “naturales”, afirma, “no vamos a poder entender a profundidad cuáles fueron las causas que la generaron ni poder plantear un remedio” y evitar que la historia se repita.