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Perú

20 años después: Perú declara “héroes” a militares que rescataron rehenes de Túpac Amaru

Por CNN Español

(CNN Español) – Fueron 126 días de tensión: 14 miembros del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA) mantuvieron como rehenes a 72 personas en la Embajada de Japón en Lima. Y el 22 de abril de 1997, la acción de las fuerzas armadas del Perú fue implacable. En 16 minutos lograron la liberación de todas las personas en cautiverio y fueron abatidos todos los integrantes del grupo subversivo. Sólo dos de los rehenes murieron. En la víspera del aniversario número 20 de la operación “Chavín de Huántar”, como se denominó el rescate, el Pleno del Congreso aprobó una ley para declarar “Héroes de la Democracia” a los militares que participaron.

En el primer debate, el órgano legislativo le dio vía libre –con 95 votos a favor, 9 en contra y tres abstenciones– a la medida que, además de condecorar, entregará beneficios a los uniformados, como la gratuidad en salud y medicinas. El proyecto de ley aprobado también prevé instaurar el Día del Defensor de la Democracia, que se celebrará a nivel nacional y se crea la condecoración ‘Defensor de la Democracia’, según lo que indicó el comunicado de prensa difundido por el Congreso. Este viernes, la legislación fue firmada por el presidente de Perú, Pedro Pablo Kuczynski, quien aseguró que los militares que la realizaron “dieron el último clavo en el ataúd del terrorismo”.

Además, el mandatario fue el encargado de condecorar a los militares y al estandarte de la operación un día antes. Durante su discurso aseguró que “ustedes no solo liberaron a los 72 rehenes secuestrados durante 126 días en la residencia de la embajada de Japón, ustedes, con arrojo y valor, liberaron, sobre todo, a los 24 millones de peruanos que éramos hace 20 años, que también fuimos rehenes del terror. Con esta operación se puso fin al terror”, según lo reportó un pronunciamiento de la Presidencia. Y agregó que el rescate fue un hecho histórico que unió al país.

Por su parte, la vicepresidenta del Congreso, Rosa María Bartra, sostuvo en rueda de prensa que “el mundo entero ha reconocido que la operación “Chavín de Huántar” fue un ejemplar operativo de rescate y que sus esfuerzos redundaron en la consolidación de la democracia peruana, para acabar con otra de las organizaciones terroristas como fue el MRTA”.

Sin embargo, no todos los parlamentarios estuvieron de acuerdo con la medida. De hecho, antes de probar la ley hubo un acalorado debate en el recinto. De acuerdo a lo que reportó la agencia de noticias peruana Andes, las posiciones de las diferentes bancadas se enfrentaron en un episodio que empezó con el legislador fujimorista de Fuerza Popular, Héctor Becerril, pues acusó al Frente Amplio de oponerse a la iniciativa por supuestamente tener simpatías con el terrorismo. Los legisladores de la bancada aludida exigieron que se retractara, “lo cual causó un intercambio verbal que debió ser finalizado por la presidenta del Congreso, Luz Salgado, quien exigió el cumplimiento de reglamento”, informó la publicación. Los integrantes de Frente Amplio explicaron que sin bien no se oponen a reconocer la valentía de los comandos, sí es necesario distinguirlos como Héroes de la Pacificación.

Justiniano Apaza, del Frente Amplio y quien votó en contra de la medida, publicó en su cuenta de Twitter, el pasado martes que otorgarles la condición de héroes a los militares que participaron en el rescate “es un exceso”. Y agregó la acción implica “sobredimensionar la responsabilidad de un cuerpo élite especializado en este tipo de acciones, que realizaron su labor de manera eficaz”.

20 años de una operación que marcó a Perú

El Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA) surgió con ese nombre en 1982 a través de un Comando Central, en el que no más de una decena de dirigentes del Partido Socialista Revolucionario Marxista Leninista y del Movimiento de Izquierda Revolucionario El Militante decidieron como tarea principal “el desarrollo de la lucha armada, entendiendo este proceso como la estrategia de la guerra revolucionaria y la insurrección de todo el pueblo”, según consta en el informe de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación en Perú. Dos años después, se realizó el I Comité Central del MRTA en Lima y se acordó el desarrollo de “acciones guerrilleras urbanas en las ciudades más importantes del país”, pues hasta ese momento el grupo sólo había realizado operaciones en la capital de Perú y en la ciudad de Huncayo.

Para 1994, el MRTA era un grupo consolidado, pero los “frecuentes enfrentamientos con el Ejército, las sucesivas caídas de combatientes emerretistas, las detenciones de dirigentes, la poca posibilidad de reponerlos con celeridad, el arrepentimiento de algunos de sus integrantes y la infiltración de miembros de las Fuerzas Armadas en sus filas”, los estaban “eliminando” de manera sistemática, describe la Comisión de la Verdad. Y por eso, a principios de 1995 deciden que necesitan “ejecutar una acción de envergadura que los pusiera nuevamente en un lugar expectante de la escena nacional”. Además de crear un escenario favorable con una situación de fuerza para poder “negociar eventualmente la suspensión de las hostilidades y su incorporación a la vida política legal”.

Tras analizar varias opciones, como tomarse el Congreso, decidieron ocupar la residencia de Morihisa Aoki, embajador japonés en Lima, y retener a más de seiscientos invitados en la noche del 17 de diciembre de 1996, cuando se realizaba la conmemoración del aniversario del natalicio del Emperador Japonés Akihito, según registra la Comisión de la Verdad. La estrategia radicó en en que 14 miembros del MRTA descendieron de una ambulancia estacionada en la oficina de una ONG, vecina a la embajada. Con detonaciones de cargas explosivas lograron entrar al lugar del objetivo y tomar los rehenes. Sus peticiones, que hicieron llegar con una de las personas liberadas inicialmente, eran: dejar en libertad los integrantes del MRTA encarcelados (que se estimaron en 458 hasta ese momento), cambios en la política económica, el pago de un impuesto de guerra y que los miembros liberados y los integrantes del grupo que estaban en la embajada fueran trasladados a la selva central del país.

Y entonces empezó el capítulo de las negociaciones, las liberaciones parciales y paulatinas de los rehenes y las operaciones de inteligencia del Ejército para lograr un rescate. Tras cuatro meses y cuatro días de conversaciones, el entonces presidente Fujimori ya tenía un plan de acción. Para ese momento y desde enero, sólo quedaban 72 personas en manos del MRTA.

Las imágenes que quedaron de la operación de rescate “Chavín Huántar” parecían cinematográficas. A las 3:23 de la tarde del 22 de abril de 1997, Fujimori ordenó empezar la retoma de la embajada de Japón en Lima. El primer paso fueron “varias explosiones subterráneas, tras las cuales alrededor de 80 comandos integrados en los diferentes grupos de asalto ingresaron a la residencia del Embajador por los accesos previstos en las puertas y paredes”, como lo documentó la Corte Interamericana de Derechos Humanos en su sentencia contra el país del 17 de abril de 2015, en la que halló culpable al estado por la ejecución extrajudicial de Eduardo Nicolás Cruz, miembro del MRTA que salió con vida de la operación de rescate.

La detonación, continuó el alto tribunal, fue la señal para que los equipos “Alfa” y “Delta” ingresaran a la residencia. Los pasos fueron certeros y lograron la liberación de los rehenes y abatir a los 14 miembros del grupo subversivo que controlaban la embajada. Sin embargo, en medio del operativo, además de dos rehenes, perdieron la vida los comandos Raúl Gustavo Jiménez Chávez y Juan Alfonso Valer Sandoval. La madre del primero, María Chávez, agradeció este jueves la iniciativa del Congreso por reconocer la labor de quienes, como su hijo, participaron en tan riesgoso rescate. “Qué bien que los hayan llamado a todos porque hicieron una labor muy buena”, aseguró y relató que se sentía “contenta y orgullosa”.

El rescate fue uno de los primeros cubrimientos que hizo CNN en Español como canal. Y las cámaras lograron captar todo lo que sucedía durante la operación. Especialmente, el momento en que un grupo de militares, en el techo de la embajada, levanta las manos y prácticamente cantan la victoria. Un recuerdo que hoy el Perú quiere hacer más indeleble al condecorar a estos hombres como estandartes de su democracia.