(CNN) - Se espera que el cambio climático afecte nuestras vidas de una forma sorprendente en las próximas décadas. Desde empeorar las alergias al polen hasta disminuir los impulsos sexuales. Que la temperatura del planeta se eleve mediante emisiones continuas de gases de efecto invernadero tiene muchos impactos, pero ¿sabías que el calentamiento global también puede hacer que tu viaje en avión sea más brusco?

Hay una creciente cantidad de investigaciones que muestran que a medida que el planeta se calienta por el cambio climático, la segunda mitad de este siglo verá un aumento en las turbulencias aéreas, especialmente a lo largo de las rutas transatlánticas muy transitadas en el Hemisferio Norte (como las rutas entre Europa y Norteamérica).

"El cambio climático está reforzando la diferencia de temperaturas norte-sur que impulsa la corriente de chorro", según el afirma el doctor Paul Williams de la Universidad de Reading en el Reino Unido.

"Una corriente de chorro más fuerte es menos estable y significa mayor turbulencia de cielos despejados", dijo Williams a CNN.

La turbulencia de cielos despejados es la causa más común que un vuelo se sacuda, y puede resultar en lesiones significativas, como a principios de esta semana en un vuelo de Aeroflot desde Moscú a Bangkok, Tailandia.

La investigación más reciente de Williams y sus colegas, publicada el mes pasado en la revista Avances en Ciencias Atmosféricas, mostró que la turbulencia de todas las severidades aumenta en simulaciones de un clima de calentamiento, pero el mayor incremento se observa en "turbulencias severas", como la que sufrió el vuelo de Aeroflot.

"Los aumentos turbulencias leves y moderada no dañarán a nadie, pero causarán ansiedad entre los aviadores nerviosos", afirma Williams.

Al menos 27 personas resultaron heridas en la fuerte turbulencia de Aeroflot.

"Por otro lado, el aumento del 149% en la turbulencia severa que hemos calculado tiene el potencial de causar lesiones más graves", añade.

La turbulencia de cielos despejados es causada por cambios rápidos en la velocidad o la dirección del movimiento del aire.

Esto ocurre más comúnmente en y alrededor de una corriente invisible de aire que se mueve rápidamente, y es llamada la corriente de chorro, la cual se puede encontrar a una altura similar a la que los aviones comerciales vuelan, alrededor de 30.000 a 40.000 pies de altura.

La corriente de chorro generalmente ocurre entre el límite del aire caliente y el frío, y es más fuerte cuando la diferencia entre los dos es más fuerte, lo que ocurre durante los meses de invierno.

La idea del vínculo entre el cambio climático y la turbulencia es bastante sencillo. Si el cambio climático influye en la intensidad y la posición de la corriente de chorro, la turbulencia resultante de esa corriente de chorro cambiara.

Las emisiones producidas por los seres humanos contribuyen en gran medida al cambio climático. Puede haber un poco de ironía de alto nivel aquí, pues la industria de la aviación es un emisor importante de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero.

Williams dijo que hay evidencia de que la tasa de lesiones por turbulencia ha aumentado significativamente desde la década de 1980, incluso después de corregir las estadísticas para tener en cuenta el crecimiento de la aviación, pero no afirma que ese aumento pudiera haber ocurrido por el calentamiento que ya hemos vivido.

"Necesitamos interpretar esta evidencia con más cuidado", dijo Williams.