(CNN) - Se espera que el presidente Donald Trump eche para atrás partes del plan de apertura de Obama con Cuba desde junio, de acuerdo con un funcionario del gobierno estadounidense involucrado en la revisión de la actual política estadounidense hacia la isla comunista.

El funcionario y otros funcionarios actuales y antiguos del gobierno y expertos cubanos esperan que en junio Trump anuncie que Estados Unidos ya no haría concesiones unilaterales a Cuba, una acusación de los críticos del gobierno de Obama.

También esperan que Trump pida la extradición de los fugitivos de justicia estadounidenses, como Assata Shakur, que recibió asilo político en la isla después de ser condenado por matar a un soldado del estado de Nueva Jersey y de escapar de una prisión estadounidense. Y creen que el presidente impedirá que las empresas estadounidenses hagan negocios con el ejército cubano, que controla gran parte de la industria del turismo estatal.

No se espera que Trump revierta todos los cambios de Obama, vistos como la relajación más significativa de las tensiones entre Estados Unidos y Cuba desde la revolución de Fidel Castro en 1959.

Sin embargo, funcionarios actuales y antiguos de Estados Unidos dicen que Trump está buscando hacer un gesto simbólico que cumpla sus promesas de campaña a los conservadores cubanoamericanos y a los miembros anticastristas del Congreso sin cerrar la puerta al mercado emergente cubano para las empresas estadounidenses.

"Estoy de un 1.000 % seguro de que el presidente va a cumplir su compromiso", dijo el diputado Mario Díaz-Balart (republicano de Florida), que ha presionado a la Casa Blanca para revertir la política de Obama. "No tengo ninguna duda de que veremos en breve una política diferente".

Los funcionarios cubanos se han abstenido de hacer comentarios directos sobre el tema.

Esta política surge cuando Raúl Castro parece estar terminando su gobierno como presidente. El mandatario cubano ha dicho que dejará el cargo en febrero de 2018.

Aunque se espera que Castro seleccione a dedo a su sucesor, el cambio de guardia en la isla le daría la oportunidad al gobierno Trump de tratar pronto con una figura que resulte menos polarizada. Eso en caso de que las relaciones no empeoran significativamente.

Antes de postularse como candidato a la Presidencia, Trump exploró la posibilidad de abrir hoteles en Cuba. Pero en la carrera electoral asumió una línea mucho más dura, amenazando con terminar las relaciones diplomáticas si el gobierno de la isla no hacía concesiones sobre los derechos humanos y las libertades religiosas.

Los funcionarios estadounidenses aseguraron que el gobierno sigue buscando cómo establecer controles más estrictos sobre los ciudadanos de Estados Unidos que visiten la isla y posiblemente emitir una prohibición para que los viajeros estadounidenses no puedan llevar a su país ni cigarrillos ni ron cubano, una medida que fue levantada por Obama.

Aunque Estados Unidos prohibe el turismo a Cuba, el Departamento del Tesoro tiene actualmente permisos para que los viajeros puedan visitar la isla bajo una “auto-licencia” bajo 12 categorías, como giras educativas y la participación en concursos deportivos. Sin embargo, las fuentes aseguraron que Trump podría terminar con esa práctica, que creó un vacío legal que le permite prácticamente a cualquier estadounidense viajar a la isla de manera legal.

El endurecimiento de esas categorías probablemente afectaría los ingresos de las aerolíneas y de las compañías de cruceros de Estados Unidos, que comenzaron a ofrecer servicios hacia Cuba en 2016 y que se oponen a las crecientes sanciones contra los viajes.

En mayo, 55 senadores estadounidenses aseguraron que respaldaban el proyecto de ley para descartar por completo la prohibición de viajar.

Trump también podría anular la política del expresidente Barack Obama que estableció parámetros generales para su país sobre una directriz de compromiso con Cuba. Pero las fuentes indicaron que una decisión así sería en gran medida algo cosmético y no tendría mucho impacto.

A principios de este mes, Francisco Palmieri, secretario adjunto interino y el máximo diplomático del Departamento de Estado para el Hemisferio Occidental, les informó a los periodistas que el enfoque de la política reformada de Trump “será una prioridad” para asegurar que “Cuba progrese sustancialmente en el respeto a los derechos humanos dentro del país.”

Durante meses, los funcionarios cubanos adoptaron una actitud de esperar y analizar las reacciones de Trump, con Raúl Castro felicitándolo por su victoria electoral y asegurando que esperaba trabajar con el nuevo presidente de Estados Unidos para seguir mejorando las relaciones bilaterales.

Pero este 20 de mayo, día que es considerado por muchos de los cubanos exiliados como la fecha de la independencia de la isla, Trump emitió un comunicado manifestando que “el pueblo cubano se merece un gobierno que pacíficamente mantenga los valores democráticos, las libertades económicas, las libertades religiosas y los derechos humanos y mi gobierno está comprometido en lograr esa visión”.

Horas más tarde, una emisora ​​estatal cubana leyó una declaración en la que se afirmaba que las opiniones de Trump sobre Cuba estaban “pobremente asesoradas” y eran “torpes”.

Patrick Oppmann informó desde La Habana y Elise Labott reportó de Washington.