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Tenis

¿Por qué los tenistas gritan tanto cuando juegan?

Por Ravi Ubha

(CNN) — Los aficionados al tenis que van a asistir al Abierto de Francia con una sensibilidad por el ruido tal vez querrán atesorar los venideros quince días en Roland Garros.

Eso es porque después de la conclusión del segundo Grand Slam de la temporada, el tenis se va a oír más, mucho más fuerte.

Las ganadoras de Grand Slam Maria Sharapova y Victoria Azarenka han sido consideradas durante mucho tiempo como las dos gritonas más fuertes del tenis y los sonidos de sus bocas (en lugar de sus raquetas) podrían atraer más atención en Wimbledon este julio.

“Va a ser un solo grito en la cancha central cuando se enfrenten las mujeres”, fue el titular adoptado por el Herald Sun de Melbourne hace cinco años en la víspera de la final del Abierto de Australia entre Sharapova y Azarenka.

Sharapova, quien volvió a la competición en abril luego de cumplir quince meses de sanción por dopaje, no recibió una invitación para el Abierto de Francia, pero se espera que llegue a la fase de clasificación en Wimbledon, el torneo más prestigioso del deporte blanco.

Mientras tanto Azarenka, quien tampoco compite en el Roland Garros, insinuó en un tuit la semana pasada que podría estar en la competencia londinense tras tener la intención de hacer su propia reaparición (la bielorrusa dio a luz a su hijo Leo en diciembre y no ha jugado desde el Abierto de Francia del año pasado) en un calentamiento de Wimbledon.

¿Entiendes cómo utilizar el ruido?

Pero, ¿son malinterpretados los gritones en el tenis? Aunque algunos televidentes en el pasado se han quejado de la sonoridad de los gritos y otros fanáticos han optado por usar tapones para los oídos o incluso imitar esos sonidos cuando están en el estadio, resulta que el grito puede ayudar al desempeño en una cancha de tenis.

“El valor emocional es el primer punto, sin duda”, le dijo a CNN Sport Alan Jones, entrenador de tenis con 50 años de experiencia en Londres. “Exhalar hasta el punto de contacto es el segundo”.

Jones es más conocido por su asociación con Jo Durie, quien alcanzó el quinto puesto del ránking mundial en 1984. Instó a Durie a “hacer mucho ruido a través del impacto”.

Décadas más tarde, es un consejo que ofrece a los jóvenes al principio de sus carreras. “Mira las artes marciales”, dijo. “Si escuchas a los boxeadores cuando están dando sus golpes, ¿por qué aguantarías la respiración?

“Tengo una jugadora ahora que creo que tendrá un gran remate en dos o tres años. Es muy táctica y en el momento es un atleta con una raqueta de tenis”.

“Estoy tratando de convertirla en una atleta de tenis. Una de las cosas que estamos trabajando es en el momento del impacto, en esta cuestión de ‘¿entiendes cómo utilizar el ruido?'”.

Jones sospechó que los jugadores que gritan son capaces de generar más ritmo y un estudio realizado por la Universidad de Nebraska en Omaha ha confirmado mucho de ello.

Aumenta la velocidad

Diez jugadores de la división colegial estadounidense (cinco hombres y cinco mujeres), fueron puestos en diferentes grupos. A un grupo se le dijo que gritara, mientras que al otro no.

Los gritones, en una sesión de remates combinada de veinte minutos, registraron una velocidad incrementada en un 3,8%.

“Especulamos que el grito puede permitir una mayor utilización de energía de los componentes elásticos de los grandes músculos del tronco, lo que proporcionaría más energía para impactar la bola sin aumentar la demanda energética”, le aseguró a CNN Kris Berg, quien supervisó el estudio, mediante un correo electrónico.

Los hallazgos no habrían sorprendido a Jonny Fraser, quien posee una maestría en Ciencias del Deporte y del Ejercicio y quien es propietario del centro Science in Tennis en Sheffield, Inglaterra.

“Si piensas en gritar y relacionar eso con la fuerza y el acondicionamiento, lo que hacemos con fuerza y condicionamiento es enfocarnos en usar esa respiración, esa inhalación para estabilizar tu espina dorsal, y generar más fuerza en última instancia”, le aseguró Fraser, un exjugador de tenis, a CNN.

“Desde una perspectiva tenística y lo que asegura la ciencia, ayuda a mejorar el alistamiento muscular, para tomar esa respiración, estabiliza tu columna vertebral y ayuda a ejercitarte alrededor de áreas como los músculos del tronco, los oblicuos y tus pectorales”, agregó.

“Así que a medida que te involucras en ello, te ayuda a generar ese poco más de fuerza extra para golpear la pelota y te da una mayor velocidad”. Al tomar esa respiración profunda, dijo Fraser, no sólo se crea más fuerza muscular, sino que aumenta el estado de relajación. “Cuanto más relajado estás, más fuerza vas a generar”, afirmó.

“Si piensas en una manguera con una torcedura en ella, si estás tenso y nervioso, la cantidad de fuerza que puede pasar a través de esa manguera y toda la cadena de tu cuerpo se reducirá. Pasa lo mismo en el tenis”.

101 decibeles

Aun así, Jones y Amanda J.N. Owens, una psicóloga del rendimiento y el deporte, siente que los gritos de Sharapova y Azarenka son excesivamente fuertes.

Sin embargo, gritar y exhalar en su conjunto agudizan la concentración, según Jones. De otra manera, los jugadores podrían cometer un error no forzado, una falta o preocuparse por lo que el oponente está haciendo.

“Sharapova tiene la capacidad de enfocarse muy rápidamente”, le dijo a CNN Owens, exjugadora que ahora dirige la firma consultora Believe. “Para ella, gritar es su manera de centrarse, de estar en el aquí y el ahora, y crear el flujo y el ritmo. Es algo simplemente hermoso de mirar”.

“Psicológicamente, la exhalación libera más poder al remate. Si sostienes la respiración, el cuerpo se tensiona”.

¡Ni te le acerques! Un grito de Maria Sharapova tiene la intensidad del ruido de un jet. (Crédito: Clive Rose/Getty Images)

Los gritos de Sharapova fueron medidos a 101 decibeles, intensidad similar al despegue de un jet, por lo que su nivel supera ciertamente a la mayoría en el circuito. La rusa le aseguró a Reuters en el 2012 que el grito era simplemente un “hábito natural” y no enseñado.

¿Forma de juego?

El grito, sin embargo, no es exclusivo de las mujeres. Los hombres como Rafael Nadal también lo hacen, o si no que lo diga Andre Agassi, quien sacó de quicio a Ivan Lendl a finales de los ochenta por unas demostraciones muy audibles de sus esfuerzos.

“Estaba practicando junto a Nadal, él grita más fuerte que yo y nadie se da cuenta de eso”, aseguró Azarenka durante el Wimbledon del 2015. La ex número uno del mundo Caroline Wozniacki ha afirmado que algunos jugadores gritan como una forma de juego. Lendl dijo tras un partido contra Agassi en el Abierto de Estados Unidos de 1988 que los gritos de su rival afectaron la forma en que escuchaba cómo la pelota era impactada, un componente clave para anticipar la fuerza y la dirección de un remate.

El jefe de la WTA, Steve Simon, le dijo a los reporteros en Miami en marzo que no planeaba tomar ninguna acción para disminuir el grito, cinco años después de que su predecesora Stacey Allaster tratara de abordar formalmente el asunto.

El grito y el debate que lo rodea probablemente nunca se detendrá, pero los beneficios son claros.

“Hay muchos subproductos”, dijo Jones. “Influye en cómo te sientes en momentos de crisis, puedes liberarlo, no se trata sólo del remate, del golpe”.

“Puede agregar un valor tan bueno a un competidor como para hacer que se sienta bien”.