(CNNMoney) - Janet Lombardi es la primera en decir que había señales de alarma sobre sus finanzas y las de su esposo.

Sabía que su esposo, abogado desde hace 25 años, estaba moviendo dinero para cubrir algunas deudas. Se había dado cuenta de que probablemente no deberían haber refinanciado su casa con una hipoteca de alto riesgo de 440.000 dólares.

Pero no vivían de forma muy diferente que cualquier otra persona que conocieran y su esposo dijo que tenía todo bajo control.

MIRA: ¿Cómo invertir mejor en tu vida?

Entonces un día llamó a su asesor financiero para una declaración de fin de año que no había llegado. Él le recomendó que “buscara un abogado, un contador y un detective privado”.

En su nuevo libro "Bankrupcy: A Love Story", Lombardi cuenta una historia de advertencia sobre cómo la seguridad financiera que daba por sentada era, en realidad, una mentira.

Lombardi terminó enterrada en deudas, mientras que su esposo, del que más tarde se divorció, fue enviado a prisión. Después de una catástrofe financiera y emocional, ya sea por engaño, divorcio, adicción o enfermedad mental, puedes sentir que nunca te repondrás.

Pero si la historia de Lombardi sirve de lección, puedes lograrlo. Diez años más tarde, Lombardi todavía trabaja para la misma compañía, pero ahora posee su propio departamento, un auto nuevo y vive un estilo de vida de sólo efectivo.

Lo más importante es que ha derrotado a su deuda y ha aprendido a perdonar. Así es cómo lo hizo:

1. Conoce lo que posees y lo que debes

“Necesitas conocer las finanzas de tu familia por completo”, dice Lombardi. “Si alguien no está dispuesto a mostrarte eso, esa es una seria señal de alarma”.

Sintiéndose un poco como una detective con las finanzas de su propia familia, Lombardi descubrió deudas de las que no sabía nada y cuentas a su nombre que ella no había abierto.

Cuando la cortina de humo desapareció, Lombardi se encontró con cientos de miles de dólares en deudas. Había 40.000 dólares en una deuda de tarjeta de crédito, una nota de hipoteca de 15.000 dólares por un tiempo compartido que nunca utilizaron. Y luego, estaba la casa en la que habían vivido durante 10 años que había sido recientemente renovada y refinanciada, la cual tenía una hipoteca de casi medio millón de dólares.

“Yo estaba al teléfono con Countrywide llorando”, dice ella de cuando se enteró de cuánto debían de la casa y cómo se estaba amortizando negativamente.

LEE: Seis errores financieros que podrían arruinar tus finanzas personales

2. Separa las emociones de las decisiones

Cuando una pareja se desconecta financieramente, también se desconecta emocionalmente, dice Lombardi. Pero esas emociones, tras la revelación de un engaño, pueden regresar con una poderosa ferocidad.

Una catástrofe financiera familiar puede dejarte con sentimientos que cambian por momentos. Puedes estar hirviendo de ira, lleno de resentimiento, encogido de pena o inmovilizado por el miedo. Ninguno de esos sentimientos te servirá, así que es mejor dejarlos ir, dice Lombardi.

Una de las mejores cosas que dice que hizo fue no estar ansiosa por demasiado tiempo.

Lombardi dijo que el punto de inflexión, que la llevó desde una confusión de emociones a actuar, fue cuando comprendió que “sí, lo hizo, pero no me lo hizo a mí”.

3. Toma una acción clara y audaz

“Cuando me di cuenta de que mi esposo no estaba trabajando para arreglar esto, fue un gran momento emocional para mí”, dijo Lombardi. “Yo iba a ser la única que me salvaría a mí misma y a mis hijos”.

Así que hizo una lista de tareas y se encargó de ellas una por una.

Lo más doloroso para ella fue vender su amada casa, pero ahorró dinero al mudarse con su hermana y su cuñado durante dos años. Continuó trabajando y pagó de su bolsillo los costos de la educación de sus dos hijos, con la esperanza de mantener sus vidas lo más normales posible.

En tres años fue solvente sin deuda no garantizada.

4. Construye un equipo de apoyo

Lombardi dice que la parte más importante de su travesía fue tener una red de apoyo.

Comenzó a asistir a las reuniones semanales de Deudores Anónimos, donde podía hablar sobre los progresos que estaba haciendo con su deuda y los desafíos que enfrentaba.

“La gente estaba tan dispuesta a ayudar”, dice Lombardi, “eso fue algo muy inspirador para mí”.

En una subasta de caridad en su iglesia, Lombardi vio que un miembro había donado su tiempo como planificadora financiera. Lombardi hizo una oferta para ello y se reunió con la mujer, una conocida, que dijo que le ayudaría y no le cobraría por ello.

Hay mucha vergüenza por el dinero, especialmente cuando hay secretos. “La gente tiene miedo de tener una conversación sobre el dinero y siento que el dinero es un tabú”, dice. “Pero la gente no puede ayudar, si no lo pides”.

5. Confía en el mejor experto en tus finanzas: tú

La gente, particularmente las mujeres, a menudo sienten que los demás están más calificados para manejar sus finanzas, dice Lombardi. Hay que detener las excusas como “no soy bueno en matemáticas” o “no me siento cómodo con el dinero”, dice.

“Nadie está más capacitado para manejar tus finanzas que tú mismo”, dice Lombardi. Si puedes sumar y restar, puedes administrarlas. Haz un millón de preguntas. El cometer un error o no saber la respuesta, es un pequeño precio a pagar.

El mayor precio es lo que puede suceder si confías en alguien más para manejar tus finanzas.

“Me criaron para creer que se harían cargo de mí”, dice Lombardi. “Entonces me di cuenta de que no había nadie mejor que la persona que me miraba en el espejo”.