Nota del editor: Alice Stewart es una comentarista política de CNN y fue directora de Comunicaciones de la campaña de Ted Cruz. Las opiniones expresadas en este artículo son de su propia responsabilidad.

(CNN) - Las líneas de batalla se han dibujado en el enfrentamiento más grande en Washington en décadas. Un bando que asegura que "Comey es un filtrador" y el otro que dice que "Trump es un mentiroso".

Este jueves, el despedido director del FBI James Comey testificó durante casi tres horas, dando detalles sobre sus conversaciones con el presidente Trump relacionadas con la injerencia rusa en las elecciones del 2016. Al final de este #DíaDeComey, no veo ningún arma humeante, sino más bien un caso de puros dimes y diretes.

En ausencia de una muestra de culpabilidad, nos quedamos con la palabra de un hombre contra otro. La credibilidad de un hombre contra otro, sin ninguna manera de confiar sino de verificar.

Tal como Comey dijo, "Oh, espero que haya grabaciones". ¿No lo hacemos todos?

Former FBI Director James Comey arrives to testify during a US Senate Select Committee on Intelligence hearing on Capitol Hill in Washington,DC, June 8, 2017. / AFP PHOTO / Mandel NGAN (Photo credit should read MANDEL NGAN/AFP/Getty Images)

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Tanto en su declaración preparada, los memorandos de conversaciones con el presidente y el testimonio jurado, Comey pareció creíble. Dijo que el presidente Trump no fue objeto de una investigación. También informó sobre las conversaciones en las que el presidente hizo hincapié en la necesidad de lealtad del exdirector del FBI, le insinuó acerca de abandonar la investigación en contra del exasesor de seguridad nacional Michael Flynn y le pidió a Comey para ayudar a "levantar la nube" de Rusia.

El punto más persistente en esta guerra de dimes y diretes sigue siendo la cuestión sobre quién está mintiendo. El director del FBI dijo que Trump lo despidió en un intento por cambiar el rumbo de una amplia investigación sobre Rusia, y luego lanzó una campaña de mentiras para desacreditarlo. Comey continuó diciendo que el presidente mintió sobre la razón de su despido. Una portavoz de la Casa Blanca afirmó luego que "el presidente no es un mentiroso".

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Donald Trump, presidente de Estados Unidos. (Crédito: Win McNamee/Getty Images)

Tal vez la revelación más grande fue el autodesenmascaramiento de Comey como un filtrador. Le dijo a los miembros de la Comisión de Inteligencia del Senado que orquestó la filtración de sus memorandos con el presidente a través de un amigo cercano, con la esperanza de solicitar el nombramiento de un fiscal especial. Su plan funcionó.

Los republicanos salieron de la audiencia con la satisfacción de que Comey reconoció que el presidente Trump no estaba bajo investigación. El equipo de Trump, a través del abogado personal Marc Kasowitz, está reclamando una reivindicación y acusando a Comey de hacer divulgaciones no autorizadas de comunicaciones privilegiadas con el mandatario.

Todo esto está muy bien, pero mi preocupación es que el gran problema de lo que significa la interferencia rusa se está perdiendo en medio de todos estos dramas. Este miércoles, el senador John McCain señaló: "Qué existencia orwelliana en la que estamos viviendo". Los rusos han llevado a cabo un tremendo daño a nuestra sociedad libre y abierta y hay que poner mucha atención sobre eso. El senador Mark Warner, vicepresidente de la Comisión de Inteligencia del Senado, enfatizó en que necesitamos estar en una mejor posición en el 2018 y más allá.

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Al final, no creo que Comey haya hecho una acusación en concreto contra Trump, sino más bien una fuerte defensa de su integridad y la del FBI. Con todas las notas detalladas, no hubo pruebas definitivas de un mal comportamiento por parte del presidente.