(CNN) - Mientras siguen las tensiones entre Estados Unidos y Corea del Norte por cuenta de la capacidad nuclear de Pyongyang, CNN ha hablado con varias fuentes oficiales con conocimiento detallado de cómo Estados Unidos determinará si el lanzamiento de cualquier misil por parte de Corea del Norte genera una amenaza que deba ser atendida por Washington.

Satélites estadounidenses están vigilando constantemente a Corea del Norte en busca de sitios conocidos de lanzamiento de misiles y observando cualquier señal de lanzamiento desde áreas que quizá no conozcan.

Fotografía tomada el 14 de mayo del 2017 y distribuida por la agencia estatal de noticias de Corea del Norte KCNA en la que se ve la prueba del lanzamiento de un misil tierra-tierra de mediano alcance Hwasong-12 en una región no determinada del país. (Crédito: STR/AFP/Getty Images)

Los lanzamientos se detectan casi de inmediato porque los misiles llevan consigo el calor infrarrojo que es propio de este proceso. Luego, otros sistemas clasificados de inteligencia empiezan rápidamente a calcular la trayectoria del misil basados en telemétrica o en señales electrónicas que este emite, y estiman el potencial objetivo. La trayectoria y el objetivo estimado pueden ser calculados en cuestión de minutos luego del lanzamiento.

Existe un proceso completo de comunicación entre agencias durante el lanzamiento de un misil norcoreano que involucraría centros de comando desde el Pentágono, a la comunidad de inteligencia y otros importantes comandos militares en el exterior. Cada comando apoyaría con sus cálculos sobre la amenaza específica que supondría el misil.

El Comando de Defensa Aeroespacial de América del Norte, con sede en Colorado, determina si el misil representa una amenaza para el suelo continental de Estados Unidos.

El Comando Pacífico, con sede en Hawai, determina si el misil es una amenaza para Japón, Corea del Sur, Guam o Hawai.

El Comando Estratégico determina si el misil es considerado una amenaza a los satélites estadounidenses en el espacio. Misiles balísticos, como los de Corea del Norte, se lanzan al espacio donde los satélites operan.

Si alguno de esos comandos detectan una amenaza, tomarán rápidamente una decisión de si se derriba el misil con cualquier sistema de defensa antimisiles que pueda estar en el área objetivo del ataque. El presidente puede ser consultado, pero si la amenaza es inminente, el ejército de Estados Unidos tiene el derecho a actuar en defensa propia y, por tanto, tomar la decisión.

Con su más reciente amenaza, Corea del Norte ha sugerido que podría lanzar cuatro misiles que potencialmente podrían abrumar el sistema de defensa de misiles conocido como Terminal High Altitude Area Defense (THAAD) y ha dicho que estos podrían estar cerca de Guam.

Pero funcionarios de Estados Unidos dicen que Pyongyang puede estar malinterpretado sus capacidades militares, pues ese país tiene otros activos en la región, principalmente barcos navales que podrían derribar los misiles así como lo hace el THAAD.

Por supuesto, si Estados Unidos determina que Corea del Norte ha lanzado un misil con rumbo a su suelo, el presidente tendría que decidir si responde o no con un ataque en retaliación.