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INCAE

Las empresarias costarricenses que rompen las barreras de género

Por Djenane Villanueva

Conoce más sobre los estudios e investigaciones de INCAE

(CNN Español) — Según investigadores del INCAE, el número de hombres estudiantes de Ingeniería en América Latina triplica la cifra de mujeres y, también, de cada cuatro empresarios solo uno es mujer.

Pese a los esfuerzos para generar cambios, muchos aún tienen la creencia que los temas relacionados con ciencia, tecnología, ingeniería y matemática son de hombres.

Lo mismo escuchó mientras crecía Mariana Brenes, pero eso no la hizo cambiar de propósito y hoy es Ingeniera en Materiales y cofundadora de una pequeña empresa.

Según una investigación sobre el Progreso Social de las Mujeres en 10 Países de América Latina, del Instituto Centroamericano de Administración de Empresas (INCAE), una tercera parte de las encuestadas en 10 países de Latinoamérica asegura que tienen menos oportunidades que los hombres y la mayoría no conoce leyes que les garanticen la igualdad en carreras profesionales.

De estudiante regular en matemática a ingeniera y empresaria

Mariana Brenes dice que en la secundaria era una estudiante regular en matemáticas y algunos le aconsejaban que sería mejor abandonar la idea de convertirse en ingeniera.

Su entusiasmo y dedicación se impusieron y a los 25 años ya tenía el título del Instituto Tecnológico de Costa Rica (ITCR). Brenes se graduó de Ingeniera en Materiales en 2016 y recuerda que mientras estudiaba de unos 60 jóvenes en la carrera, solo cerca de 25 eran mujeres, una diferencia usual en este tipo de disciplinas.

Su ímpetu la llevó más lejos. Con su novio Greivin Fallas, mecánico de aviación, ella es cofundadora de Difacom, una pequeña empresa que reconstruye partes de bicicletas a partir de fibra de carbono, más caras que las comunes.

Pero no ha sido fácil porque los clientes se sorprendían cuando ellas los atendía y preferían a un hombre.

“Me ha significado muchos retos. La discriminación es pan de cada día. Después, porque soy joven y eso provoca discriminación. La gente no cree en las personas jóvenes y mucho menos cuando les digo que soy ingeniera y que tengo las capacidades para llevar adelante un negocio”, asegura la empresaria.

Para Jaime García, uno de los expertos que trabajó en el estudio sobre el progreso social de las mujeres
ser ingeniera, joven y empresaria es toda una proeza en la región.

“Difícil primero porque ya logró ser ingeniera. En América Latina, en promedio, de todas las mujeres en educación superior solo el 5% es ingeniera. Entonces, estamos hablando que ella ya es distinta. Después es empresaria y estamos encontrando una diferencia de cuatro a uno. Cuatro hombres empresarios por cada mujer empresaria”, asegura García.

El investigador explicó que el número de hombres estudiantes de Ingeniería en la región es triple a la cifra de mujeres, un 18% del total de universitarios.

Mariana Brenes y Greivin Fallas se dividen el trabajo y juntos ganaron el premio Pyme Innovadora Costa Rica 2017 y también el Seedstarts Costa Rica, un certamen que premia a una pequeña empresa innovadora, impulsado por la institución suiza Seedstars World, en alianza en el país con la Promotora de Comercio Exterior, PROCOMER.

“Hemos dividido las tareas de modo que el negocio pueda caminar más fluido”, enfatiza Fallas.

¿Conoces leyes que garanticen igualdad en carreras universitarias?

Según la misma investigación del INCAE, solo una quinta parte de 5.469 encuestas a mujeres profesionales conoce alguna ley que garantice la igualdad en carreras profesionales. La encuesta se hizo en Bolivia, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá y Perú.

Séfora Varela, residente de Pérez Zeledón, una comunidad localizada en el sur del país, tampoco conocía el Programa de Admisión Restringida (PAR), del Instituto Tecnológico de Costa Rica (ITCR) la misma universidad donde estudió Mariana Brenes y dirigido a estudiantes de áreas alejadas con dificultades para pagar sus estudios.

La universidad le informó que era una de las beneficiarias, pese a que le faltaron puntos en el examen de admisión y hoy estudia Producción Industrial. Pero en su pueblo la desanimaban.

“Varias personas me decían que eso era un poco de hombres, que por qué no me quedaba en Pérez Zeledón, que me consiguiera un trabajo, que ayudara a mi familia, que trabajara en una tienda”, dice Varela.

Más hombres buscan entrar a esta universidad y se refleja también en el programa PAR, donde son mayoría.

María Teresa Hernández, coordinadora de la iniciativa del ITCR, dijo a CNN que en promedio solo hay un 30 % de mujeres en el programa y un 70% de hombres, una diferencia que con ligeras variaciones se ha mantenido desde que se implementó el PAR en 2006.

Los investigadores del Instituto Centroamericano de Administración de Empresas aseguran que multiplicar acciones de este tipo, con espacios para mujeres, ayudaría a disminuir la brecha de género en América Latina. Datos del Foro Económico Mundial citados por INCAE revelan que en la situación actual, la brecha de género a nivel económico en el mundo se cerraría en 217 años, por lo que urgen medidas.