(CNN) - Este lunes en la mañana, tres mujeres —Rachel Crooks, Samantha Holvey y Jessica Leeds— fueron al programa de Megan Kelly en NBC para reiterar las acusaciones de comportamiento sexual indebido contra el presidente Donald Trump, las mismas que se dieron a conocer durante la campaña presidencial de 2016.

“Somos ciudadanas comunes y venimos aquí para mostrar a Estados Unidos quién es este hombre, y especialmente cómo ve a las mujeres, no nos importa decirlo… duele”, le dijo Holvey a Kelly sobre cómo fueron tratadas las acusaciones contra Trump durante la campaña presidencial de 2016. “De acuerdo, probemos el segundo round. El ambiente es diferente. Intentémoslo una vez más”, agregó.

El presidente de Estados Unidos espera para dar un discurso durante un homenaje en el Pentágono a las víctimas de los ataques terroristas del 11-S el 11 de septiembre de 2017. (Crédito: BRENDAN SMIALOWSKI/AFP/Getty Images)

Kelly leyó un comunicado de la Casa Blanca respondiendo a esas acusaciones.

“Estas afirmaciones falsas, totalmente puestas en duda en la mayoría de los casos por relatos de testigos presenciales, fueron tratadas extensamente durante la campaña del año pasado, y el pueblo estadounidense expresó su juicio al entregar una victoria decisiva”, dijo la Casa Blanca.

El comunicado desmintió las acusaciones al asegurar que fueron parte de una “gira publicitaria” y dijo que fueron impulsadas por “motivos políticos”.

Un cambio de ambiente

El ambiente actual es diferente al de hace un año atrás. Empezando por el magnate del cine Harvey Weinstein y siguiendo con otras acusaciones como las del célebre chef Mario Batali, la cultura se ha visto sacudida por una serie aparentemente interminable de acusaciones —y, en muchos casos, admisiones— del comportamiento maleducado y potencialmente criminal de los hombres hacia las mujeres.

El movimiento #MeToo forzó las renuncias de tres miembros del Congreso —los representantes Trent Franks, republicano de Arizona; y John Conyers, demócrata de Michigan, así como el senador demócrata de Minnesota, Al Franken. Y este martes, Roy Moore, el republicano de Alabama, se enfrenta este martes a los votantes después de más de un mes de cobertura de las denuncias sobre su acoso a adolescentes cuando tenía 30 años. Moore ha negado todas las acusaciones.

Y en toda esta tormenta, llega este reexamen de las acusaciones contra Trump, y la respuesta del presidente a ellas.

Más de una docena de mujeres han alegado que Trump las acosó sexualmente o se había comportado de manera inapropiada con ellas. (Al menos 13 personas han hecho esas acusaciones sobre Trump; The Washington Post detalla quiénes son y sus acusaciones aquí).

 

Durante la campaña, Trump tuvo una actitud bastante desdeñosa con esas acusaciones y con las mujeres que las hicieron.

“Como han visto, soy una víctima de una de las grandes campañas de calumnias políticas en la historia de nuestro país”, dijo Trump en un evento de campaña en Carolina del Norte en octubre de 2016. “Vienen detrás de mí para destruir lo que es considerado, incluso por ellos, el movimiento más grande en la historia de nuestro país”.

Desde que es presidente, Donald Trump ha evitado el tema. Pero la secretaria de Prensa de la Casa Blanca, Sarah Sanders ha dejado claro, en varias ocasiones, que la posición oficial del gobierno es que las mujeres que han acusado a Trump de acoso sexual están mintiendo.

Y solo hace unos días, la embajadora de Estados Unidos en la ONU, Nikky Haley, dijo que las mujeres que acusan a Trump “deberían ser escuchadas”.

“Creo que cualquier mujer que se haya sentido violada o se haya sentido maltratada de cualquier manera, tienen el dercho de hablar”, agregó Haley a CNN.

Aunque los comentarios de Haley representan una grieta importante en la defensa de Trump, así como el llamado de los senadores Cory Booker y Jeff Merkle a que el presidente renuncie, hay algo claro: Trump no va a renunciar. Y la idea de que esté a punto de un juicio político es también disparatada.

No obstante, al parecer lo que está haciendo el resurgimiento de las acusadoras de Trump, los comentarios de Nikky Haley y la cultura general en este momento es obligar a Trump a ir más allá de sus declaraciones iniciales sobre sus acusadoras.