(CNNMoney) – La decisión que tomó este lunes el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de aplicar aranceles para las importaciones de paneles solares y lavadoras corre el riesgo de terminar inflamando las tensiones con China y otros grandes socios comerciales de EE.UU.

Desde hace tiempo, Trump se ha quejado sobre el comercio disparejo con países como China y Corea del Sur, asegurando que afectan a los trabajadores estadounidenses. Sin embargo, durante su primer año en la Casa Blanca, ha postergado sus amenazas de imponer nuevas barreras comerciales.

Eso cambió esta semana con el anuncio de los aranceles, que según el gobierno de Estados Unidos buscan proteger a las compañías nacionales de las importaciones extranjeras baratas. Además, en los próximos meses, Trump también deberá decidir algunas medidas contra las importaciones de acero y aluminio.

Este martes, China expresó su “fuerte insatisfacción” con la decisión de aplicarle impuestos de hasta un 30% a las importaciones de paneles solares en Estados Unidos, diciendo que “agrava el entorno de comercio mundial”.

Pero los expertos sostienen que es muy temprano para saber si las dos economías más grandes del mundo están destinadas a un recrudecimiento de medidas comerciales entre sí. Los aranceles que anunció Estados Unidos este lunes no representan, por sí mismos, una gran provocación para China.

“Si este es el comienzo de una guerra comercial, el bombardeo de apertura se lanzó con una cerbatana”, sostuvo Scott Kennedy, director de Project on Chinese Business and Political Economy del Centro para Estudios Estratégicos e Internacionales.

Sería “un error exagerar la importancia” de los nuevos impuestos, añadió Kennedy, señalando que ya existen más de 150 medidas comerciales que están vigentes contra diversos productos chinos.

Sin embargo, las tensiones podrían aumentar en los próximos meses a medida que Trump decide qué acciones tomar sobre otros asuntos comerciales.

Estados Unidos podría sacar su artillería pesada cuando evalúe los resultados de una gran investigación sobre el presunto robo chino de propiedad intelectual estadounidense, indicó Kennedy.

“China perdería más”

Para algunos expertos, China evitará responder con sus propias medidas comerciales. Al menos por ahora.

En teoría, Beijing podría imponer aranceles sobre bienes como los productos agrícolas de Estados Unidos o incluso dificultar la vida de las compañías estadounidenses que hacen negocios en el país, exigiéndoles requisitos regulatorios, dijo Louis Kuijs, jefe de economía asiática de la firma de investigación Oxford Economics. Pero él no cree que China quiera provocar a Estados Unidos en este momento.

“Aunque las dos economías perderían en una guerra comercial, China perdería más”, aseguró Kuijs, simplemente porque las exportaciones chinas a EE.UU. son cuatro veces más grandes que las que hace Estados Unidos a China.

China está reacia a interrumpir “una relación que evidentemente les ha servido bien durante décadas” y a responder con sus propias medidas duras, afirmó James Wang, profesor de economía en la Universidad de la Ciudad de Hong Kong.

Él también duda que el gobierno de Trump vaya a apretar las tuercas demasiado en el comercio con China, porque ese país todavía quiere el apoyo de Beijing para enfrentar los principales problemas de seguridad global como Corea del Norte.

“Trump es un presidente transaccional”, indicó Wang. “Puede cambiar su tono [en las barreras comerciales] dependiendo de cuánto necesite la cooperación de China”, insistió.

El agitado comienzo de una semana importante

Los nuevos impuestos anunciados por Estados Unidos –que también provocaron respuestas de molestia por parte de Corea del Sur y México– se producen justamente en el comienzo de una semana importante para los negocios globales.

Estados Unidos está entrando a una fase crítica en las renegociaciones con México y Canadá del TLCAN, el acuerdo de libre comercio que entre los tres países. Las conversaciones se reanudaron este martes.

También se espera que Trump asista al Foro Económico Mundial en Davos, un encuentro en las montañas suizas que reúne a jefes de estado, directores ejecutivos y otros líderes empresariales.

Es probable que las últimas acciones del gobierno de Estados Unidos aviven el debate en Davos, donde el presidente de China Xi Jinping deleitó a los asistentes el año pasado con una sólida defensa al libre comercio.

Una persona familiarizada con la opinión de Trump le dijo a CNN a a principios de este mes que el presidente considera su visita a Davos como una "vuelta de la victoria" a nivel mundial, después de que él y los republicanos recortaran con éxito la tasa impositiva corporativa de Estados Unidos.

Una “posición de línea dura” en la producción

La decisión de imponerle aranceles a las lavadoras –una exportación clave de Corea del Sur– sugiere que el gobierno de Trump está dispuesto a enfrentar a sus aliados más fuertes, así como a grandes rivales como China.

“Envía una señal clara de que el gobierno pretender mantener su posición de línea dura en el comercio de bienes de producción”, destacó Troy Stangarone, director del Instituto Económico de Corea, un grupo de expertos estadounidense.

El gobierno de Corea del Sur dijo que planea presentar una queja ante la Organización Mundial de Comercio por las medidas que adoptó Estados Unidos.

De hecho, Corea del Sur y Estados Unidos están en conversaciones para renegociar su tratado de libre comercio, al que Trump calificó de “horrible” y “asesino de empleos”.

Serenitie Wang, Taehoon Lee y Jethro Mullen contribuyeron a este informe.