Nota del editor: Will Gilroy, de 15 años, es un estudiante de la escuela secundaria Stoneman Douglas, miembro del grupo de debate y senador del Club DECA. Juega en el equipo de baloncesto de la liga local. Es uno de los sobrevivientes del tiroteo en esta secundaria ocurrido el 14 de febrero en Parkland, Florida. Sus puntos de vista, expresados en esta columna, pertenecen solo a él.

(CNN) - Estaba en la escuela, ansioso por terminar el día. Se suponía que la campana sonaría en unos 10 minutos. Pero entonces sonó la alarma contra incendios. Toda la clase estaba escéptica por la alarma, pensando que era una broma o un accidente. La mitad de mis compañeros salieron y todo el mundo se aseguró de tener sus teléfonos.

Luego vimos a dos guardias de seguridad que nos dijeron que volviéramos adentro de inmediato. Entonces, corrimos de vuelta y escuchamos ruidos como de petardos. Hace un mes nos habían dicho que se suponía que íbamos a tener un ejercicio de disparos activos con los blancos de tiro de la policía. Así que pensamos que era ese simulacro.

Seguimos los procedimientos: apagamos las luces, nos aseguramos que la puerta estuviera cerrada con seguro y no quedamos a la vista de nadie. 30 de nosotros nos escondimos en un clóset, pensando en si este era uno de esos simulacros que teníamos que hacer sin ninguna razón. Durante 20 minutos estuvimos allí y escuchamos sirenas. Entonces nos dimos cuenta de que eso era real. Les escribimos a nuestros padres que estábamos a salvo.

Will Gilroy, estudiante de la secundaria Stoneman Douglas en Parkland, Florida.

Como mi mamá estaba en su escuela, a casi a un kilómetro de distancia, le envié un mensaje de texto preguntándole si su escuela estaba bajo cierre de emergencia. Ella dijo sí: hay un atacante en tu escuela.

Después le escribí a mi papá. Él es exmilitar, así que me dijo que tratara de no usar el teléfono y no hablar, ya que había poco aire en el clóset, haciendo que todo el mundo se sobrecalentara. También estábamos viendo las redes sociales, viendo a nuestros compañeros decir que había un atacante en el campus, que nos pusiéramos a salvo.

También vimos en nuestros teléfonos que nuestra escuela estaba en [el show de] 'Ellen'. En ese momento, nuestros compañeros de clase trataban de confortarse los unos a los otros; todos decíamos que todo iba a estar bien, solo traten de no estar muy asustados. Había gente llorando. Yo estaba más sorprendido que nada. No estaba muy asustado, porque mi papá me había preparado para esto. La mayoría del tiempo estaba pensado que no podía ser posible que eso estuviera pasando en mi escuela. Nunca en un millón de años.

Mi amigo me llamó para preguntarme dónde estaba. Le dije que aún estaba en la escuela. Él dijo que estaba al otro lado del campus y que el equipo de seguridad lo sacó saltando una valla hacia Westglades, la escuela secundaria de al lado. Él dijo que no tenía ningún lugar a dónde ir, así que le dije que llevara a algunos chicos a mi casa, que estaba justo detrás de la escuela.

Seguimos escuchando rumores sobre a quién le habían disparado y cuántos atacantes habían. Escuchamos que había de uno a tres hombres armados y también que había un francotirador, solo rumores locos. Después de una hora, la policía llegó y dijo: “Este es el Departamento de Policía del Condado de Broward. Salgan con sus manos en alto”.

Por unos dos minutos no quisimos salir porque no podíamos ver quién estaba allí. Escuchamos tres voces y luego escuchamos: “Necesito a una persona en esta puerta”, que era nuestro clóset. Luego nuestra profesora salió, cuando pensó que se habían ido, y luego los escuchamos decir: "Manos arriba. Suelten todo lo que tengan en sus manos”.

La mayoría de nosotros tenía platos de papel que nuestra profesora nos había pasado para utilizar como ventiladores. Luego, ellos dijeron: "Mantengan las manos arriba. No agarren nada. Si tienen una mochila, déjenla”.

Nos escoltaron hacia la calle y si tenías una mochila, tenías que dejarla amontonada allí con las demás. Nos hicieron tres preguntas: si estábamos heridos, si habíamos capturado algo en video con nuestros teléfonos y si sabíamos algo sobre el atacante. Después de esto nos dejaron ir.

Creí que este iba a ser un buen Día de San Valentín y nunca pensé que algo como esto pudiera ocurrir aquí. He estado todo el día con mis compañeros de clase y realmente hay mucho desasosiego de saber que muchos de mis amigos no volverán a la escuela de nuevo.

Mis profesores hicieron todo lo que se suponía que debían hacer para mantenernos seguros y aún así no fue suficiente. Este año, tuve que investigar para un debate sobre el control de armas. Había más normas vigentes de lo que me había dado cuenta, pero no son consistentes en todos los estados, permitiendo vacíos legales. También, muchas de esas leyes no se pueden administrar adecuadamente debido a la falta de fondos.

Espero que el Gobierno pueda encontrar una manera de finalmente hacer un trabajo mejor para mantener a los estudiantes a salvo, para que esta tragedia no se vuelva otra estadística más.