Nota del editor: Dean Obeidallah, exabogado, es el anfitrión del programa diario de la radio SiriusXM "The Dean Obeidallah Show" y columnista de The Daily Beast. Síguelo @DeanObeidallah. Las opiniones expresadas en este comentario son suyas.

(CNN) — "¡Nuestros hijos están muriendo y Trump está jugando al golf!". Estas palabras, que aparecieron en uno de los muchos carteles del sábado en la Marcha por Nuestras Vidas en Washington, resumieron concisamente los sentimientos de muchos. Como un estudiante de secundaria contó a Ana Cabrera, de CNN, el sábado por la noche, Trump debería haber estado en la capital de la nación, no en Mar-a-Lago, su residencia privada en la Florida.

Si bien no tuvimos noticias de Trump con respecto a la manifestación, la Casa Blanca emitió una declaración como muestra de apoyo: "Aplaudimos a los muchos jóvenes estadounidenses valientes que ejercen sus derechos de la Primera Enmienda hoy", decía, y agregó: "Mantener a nuestros niños a salvo es una máxima prioridad del presidente".

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Pero si mantener la seguridad de nuestros hijos era realmente la "máxima prioridad" de Trump, ¿por qué jugaba al golf en lugar de asistir? Después de todo, no es que Trump no haya tenido muchas oportunidades de jugar al golf en una de sus propiedades: ha pasado más de 100 días en sus propiedades de golf desde que asumió el cargo.

La conclusión es que Trump debería haber aparecido en la marcha y haber hablado con estos jóvenes estadounidenses. Claro, Trump habría sido abucheado por algunos, pero sin duda habría sido aplaudido por muchos otros. E incluso aquellos en la multitud que no estaban de acuerdo con Trump políticamente podrían haberle dado algún respeto si dejaba en claro que estaba comprometido a promulgar leyes que salvarían vidas de estudiantes.

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Para empeorar las cosas, Trump no solo no asistió a la marcha, sino que su caravana de automóviles que lo llevó a jugar al golf en su club de campo, según los informes, tomó una ruta diferente para que Trump no viera los manifestantes locales de la Marcha por Nuestras Vidas. La Casa Blanca no respondió a las solicitudes de los medios con respecto al cambio de ruta inesperado.

Sin embargo, si Trump realmente consideraba la seguridad de nuestros niños como una "máxima prioridad", ¿por qué al menos no tuiteó para apoyarlos el sábado? ¿O tuitear alabanzas para ellos el domingo por la mañana, el día después? Trump tuitea sobre casi todos los temas que siente apasionadamente y sobre los que quiere llamar la atención de sus seguidores. Por ejemplo, la semana pasada Trump elogió al abogado Alan Dershowitz por decir en Fox Business que Trump no se había confabulado con Rusia e intercambió palabras de pelea con el exvicepresidente Joe Biden, alardeando de que si peleaban, Biden "caería rápido y fuerte, llorando todo el camino".

Y el domingo por la mañana, Trump lanzó un aluvión de tuits sobre una variedad de cuestiones. Trump tuiteó que no había "COLUSIÓN" entre él y Rusia, llamó a los medios "Noticias falsas" y se refirió a su exoponente como "corrupta Hillary". Pero no ha tuiteado un solo tuit sobre los jóvenes y sus aliados adultos, que salieron a las calles en Washington y en otras ciudades en cientos de marchas para exigir acciones contra la violencia armada.

Si Trump hubiera elegido a estos jóvenes activistas en lugar del golf, habría escuchado a algunas de las mejores y más brillantes mentes jóvenes decir su verdad. Tomemos a Emma González, una de las sobrevivientes del tiroteo de la escuela secundaria Marjory Stoneman Douglas, que nos habló sobre la masacre con armas de fuego en su escuela el mes pasado: "En poco más de seis minutos, nos quitaron a 17 de nuestros amigos, 15 resultaron heridos y todos en la comunidad de Douglas fueron alterados para siempre". Luego se paró en el escenario en silencio durante seis minutos, la duración del ataque del tirador, para señalar que tardó poco tiempo en masacrar a sus amigos y cambiar la vida de sus compañeros para siempre.

Trump debería haber estado allí para ver a la increíble Naomi Wadler, de 11 años, subirse al escenario y declarar conmovedoramente: "Estoy aquí hoy para reconocer y representar a las chicas afroestadounidenses cuyas historias no aparecen en la portada de todos los periódicos nacionales, cuyas historias no salen en las noticias de la noche".

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Pero Trump eligió un hierro 4 antes que quedarse con estos jóvenes activistas.

Cuando Trump mira hacia atrás, me pregunto si su elección de golf durante la marcha habrá valido la pena. El único tema escuchado en una marcha tras otra, incluida la que asistí el sábado en Hackensack, Nueva Jersey, fue que estos jóvenes se están registrando para votar e irán detrás de los políticos que han elegido ignorarlos o han dado prioridad a la Asociación Nacional del Rifle sobre sus vidas

Delaney Tarr, una de las estudiantes supervivientes de la escuela Marjory Stoneman Douglas, lo expresó de la mejor manera: "Esto no es un truco publicitario, un solo día en el lapso de la historia. Este es un movimiento que depende de la persistencia y la pasión de su gente". Agregó una línea que Trump y otros políticos ignoran bajo su propio riesgo: "Tomaremos medidas todos los días, en todos los sentidos, hasta que simplemente ya no nos puedan ignorar".

Y llegado el día de elecciones de 2018 y 2019 y cuando Trump se presente a la reelección en 2020, estos jóvenes (con suerte) pondrán en acción las palabras de un canto que se escuchó numerosas veces en los mítines: "¡Voten! ¡fuera!"