(CNN) - El expresidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva hizo una aparición en una misa en memoria de su fallecida esposa, Marisa Leticia, en Sao Bernardo do Campo, el sábado, un día después de desafiar la orden para entregarse a las autoridades. 

Lula da Silva, de 72 años, apareció sobre un camión de sonido frente a las oficinas del sindicato de trabajadores metalúrgicos, donde permanece desde que el Tribunal Supremo de Justicia de Brasil rechazara el jueves un pedido de habeas corpus. Fue ovacionado por una multitud de seguidores que gritaban: "Lula, el guerrero del pueblo brasileño".

El expresidente habló públicamente por primera vez luego de la orden de arresto emitida por el juez Sérgio Moro. Dijo que cumplirá con la medida judicial.

"Soy el único ser humano procesado por un departamento que no es mío", se defendió. "Voy a cumplir con el mandato de ellos", afirmó.

El expresidente de Brazil Luiz Inácio Lula da Silva saluda a sus seguidores desde el edificio del sindicato metalúrgico en el que permanece.
/ AFP PHOTO / Carlos Reyes

Un juez federal le ordenó a Lula que se entregara a las 5 de la tarde (hora local) del viernes en la ciudad de Curitiba, en el estado de Paraná.

Una misa para su difunta esposa Marisa Leticia Lula da Silva, quien falleció en febrero de 2017, fue organizado afuera del edificio del sindicato.

La policía federal en el estado de Paraná dijo que Lula da Silva no es considerado un fugitivo debido a que técnicamente no está en fuga, reportó la agencia de noticias Agencia Brasil.

La defensa de Lula presentó una última apelación ante el Supremo la noche del viernes para evitar que el expresidente fuera a la cárcel. Medios locales reportaron que la apelación fue denegada el sábado por el juez Edson Fachin.

Lula da Silva podría entregarse el sábado, reportó Agencia Brasil.

En enero, tres jueces ratificaron una condena contra el expresidente por haber recibido un apartamento a cambio de favores de la empresa OAS. Fue una decisión unánime. El expresidente fue sentenciado a 12 años y un mes de cárcel.

Lula niega todos los cargos y acusa a la justicia de hacerle un juicio político.