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Corea del Norte

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Desertores norcoreanos dicen que la unificación debe cerrar una brecha cultural

Por James Griffiths

(CNN) — Cuando Ken Eom llegó por primera vez a Corea del Sur, tuvo que acostumbrarse a escuchar muchas preguntas estúpidas.

“¿Hay alcohol en Corea del Norte?”, le preguntaban al exsoldado norcoreano, que desertó en 2010, cuando tenía 29 años. “Si la gente estaba tan desnutrida y no podía obtener arroz, ¿por qué no comían ramen?”, eran otros de los interrogantes que menciona Eom.

Las preguntas son solo uno de los muchos desafíos diarios que hacen que la integración en la sociedad de Corea del Sur sea tan difícil.

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Ahora, un encuentro histórico entre Kim Jong Un, líder de Corea del Norte, y Moon Jae-in, presidente de Corea del Sur, ha acercado más a la Península.

Pero la brecha que Eom siente con sus compatriotas del sur, casi nueve años después de hacer el peligroso viaje, demuestra que la unificación y lo que significa para norcoreanos y surcoreanos es mucho menos permeable que el Muro de Berlín.

Amplia brecha

La escuela de Eom, un edificio blanco y rojo que alberga el centro educativo global de Enseñar a Refugiados de Corea del Norte (TKNR, por sus siglas en inglés), se encuentra al final de un pequeño callejón en el distrito occidental de Mapo, en Seúl.

La organización sin fines de lucro se enfoca en proporcionar lecciones de inglés gratuitas para los desertores norcoreanos. Es una de las varias organizaciones que llenan los vacíos para aquellos que han llegado del norte y se hallaron a la deriva en Corea del Sur.

“Cuando vine por primera vez a Seúl, trabajé en una fábrica”, dice Eom. “En ese momento yo no hablaba nada de inglés, ni siquiera una palabra”, recuerda.

Nunca se le ocurrió que eso sería un problema, dada la naturaleza del trabajo. “Tuvimos que combinar los colores del material plástico, pero a pesar de que todas esas personas eran coreanas, nunca decían el color en coreano”.

Eom fue una vez estudiante de TKNR y ahora es embajador especial y asesor de otros refugiados.

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‘Fuera de una máquina del tiempo’

Travis Jeppesen, autor del libro “See You Again in Pyongyang” y veterano analista sobre Corea del Norte, dijo que mientras los sueños de reunificación “sean optimistas” tras la cumbre de Kim-Moon, “quizás ahora sea el momento de comenzar seriamente y considerar la opción de la reconciliación”.

“(Debe haber) un reconocimiento de las grandes diferencias entre las dos sociedades desde que comenzó la división en 1945, y una voluntad de trabajar juntas para superarlas”, dijo.

Sokeel Park, director de investigación y estrategia con sede en Seúl en Liberty, Corea del Norte, un grupo de ayuda al desertor, dijo que “la transición de Corea del Norte a Corea del Sur, especialmente si eres de una ciudad provincial en Corea del Norte, es como salir de una máquina del tiempo hacia el futuro”.

Si integrar a los norcoreanos en la sociedad de Corea del Sur de uno en uno es difícil, la tarea de la total reunificación parece casi imposible.

“Para muchos jóvenes surcoreanos, la idea de que somos uno con el pueblo de Corea del Norte es una suerte de ficción o mito antiguo”, dijo Park.

Las estimaciones del costo de la reunificación en Corea del Sur van desde alrededor de 500 mil millones de dólares hasta varios miles de millones de dólares.

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Rezando por el futuro

Mientras que muchos surcoreanos reciben con agrado los lazos de calor entre los dos países, sigue habiendo una profunda sospecha de las intenciones de Pyongyang y la hostilidad del régimen de Kim, especialmente entre la pequeña pero importante comunidad de desertores.

En una iglesia metodista en las afueras de Seúl, los niños jugaban y los organizadores entregaban comunicados de prensa mientras los refugiados norcoreanos compartían sus historias y oraciones con los cientos de desertores que se habían reunido en el interior.

Una mujer dio su testimonio de cuando fue traficada a China, donde quedó embarazada, antes de poder llegar a Corea del Sur con la ayuda de organizaciones cristianas.

“Cuando di a luz en China, pensé mucho en ti”, dijo en una carta a su madre, que leyó en voz alta a la congregación. “Solo entonces podría saber cuánto duele ser madre”.

Su testimonio causó lágrimas en muchos, mientras la congregación rezaba y cantaba bajo la dirección de un pastor.

“El día que recibí su llamada y pude enviarle algo de dinero, lloré como una loca”, dijo la mujer. “¿Alguna vez podremos comer juntos? Todo lo que puedo hacer es sentarme y rezar”, agregó.

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Integración económica

Solo queda ver qué tipo de interacción podría haber.

Moon sirvió en el gobierno de Roh Moo-hyun , quien continuó con la “Política de Sol” lanzada por su predecesor, Kim Dae-jung, por la cual Kim ganó el Premio Nobel de la Paz en 2000. Eso le permitió a Seúl proporcionar millones de dólares en ayuda económica para Pyongyang, y abra el Parque Industrial Kaesong al norte de la frontera para ayudar a mejorar los lazos económicos.
Bajo la Declaración de Panmunjom firmada por Moon y Kim, los dos se comprometieron a “promover el crecimiento económico equilibrado y la coprosperidad de la nación”.

Como primer paso, acordaron promover la “conexión y modernización de los ferrocarriles y las carreteras” entre los países, y establecer una oficina de enlace conjunta en la región de Kaesong.

Sol Han de CNN contribuyó con los informes.