(CNN) - No fue una sorpresa que Lydia Ko se echara a llorar después de su dramática victoria de este domingo en el LPGA Mediheal Championship en California.

La exnúmero 1 del mundo no había ganado un título desde julio de 2016, pero la neozelandesa dio el que considera el mejor golpe de su carrera para alzarse con la victoria.

Desde su último triunfo en el Tour, la ganadora de dos majors ha cambiado su swing, de caddie, de entrenador y de equipo, y además se cayó de los 10 primeros puestos del ranking mundial por primera vez desde su brillante debut profesional en 2013.

Pero solo cinco días después de cumplir 21 años, la fortuna volvió a sonreír a Ko en Lake Merced Golf Club, donde había conseguido victorias consecutivas en 2014 y 2015.

Con Ko y Minjee Lee empatadas con 12 bajo par luego de 72 hoyos, el torneo se fue a un desempate.

En el primer hoyo extra, el hoyo 18, de par 5, Ko respondió a la presión con un sensacional golpe de aproximación que quedó a escasos centímetros de un albatros (dos golpes en un par cinco). Le dejó un putt de tres pies para obtener un eagle y alzarse con una victoria memorable.

"Sabía que tenía que golpear muy bien para superar el árbol y llegar al green, sobre todo teniendo a Minjee 20 yardas por delante de mí y parecía que iba a golpear con un palo de hierro", dijo Ko, nacida en Seúl, Corea del Sur, pero que vive en Nueva Zelandia desde que era una bebé.

"Si la pelota se hubiera ido a la izquierda de donde cayó, podría haber caído en el búnker, que es el peor lugar para golpearla en esa posición... Todo lo que pudo haber sucedido me salió bien".

Ko, ganadora de la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Río 2016, llegó a la ronda final con una ventaja de un golpe, pero se hundió con tres bogeys en los primeros seis hoyos.

En una ronda final en la que hubo cuatro cambios de liderato, Ko se recuperó en los últimos nueve hoyos, con tres birdies y un bogey, para forzar un desempate.

"Es una locura porque en un momento llegue a estar tres por encima", dijo Ko. "Dije, 'oye, tienes que concentrarte, nunca sabes lo que podría pasar', y pude desarrollar mi juego en los nueve últimos.

"Cuando cayó ese putt, yo estaba como, 'Oh, Dios mío'. Muchas emociones, todo mi equipo y mi familia han trabajado duro para llegar a este momento ".

En 2015, con solo 17 años, Ko se convirtió en la número uno más joven del mundo, pero hasta el domingo no había ganado un torneo en 43 competiciones disputadas, desde el Marathon Classic en julio de 2016.

Su victoria en Lake Merced fue la décimo quinta de su carrera en el Tour.

"No creo haber llorado en las otras 14 [victorias]", agregó Ko. "Fue emocionante. Todo el equipo es parte de eso y trabajaron tanto como yo. Por eso es tan importante. Es genial que mi familia y amigos estén aquí".