(Crédito: Michael Steele/Getty Images)

<strong>(CNN Español) - Una de las imágenes que dejó la final de la Europa League, que ganó el Atlético de Madrid, fue la protagonizada por el francés Dimitri Payet, que tocó la copa al entrar al campo antes del partido, una cábala usual entre futbolistas como de mal agüero en una final.

A los 30 minutos de juego, el delantero se lesionó —venía ya con problemas físicos antes de la final— y salió del partido. Su equipo, el Marsella, terminó goleado.

Su compañero en la selección de Francia, Antoine Griezmann, fue el verdugo del Marsella y Payet terminó llorando.

Es solo una cábala. Pero el maleficio tiene su sustento: no es la primera vez que pasa.

  • En la final de la Champions de 2004, Ludovic Giuly, del Mónaco, tocó el trofeo y su equipo perdió 3-0 ante el Porto de Mourinho.
  • En la final de la Champions de 2005, Gennaro Gattuso, del Milan, tocó la copa y su equipo perdió en la final más emocionante que se recuerde: Milan ganaba 3-0 y acabó perdiendo en penaltis.
  • En la final de la Champions de 2012, Anatoliy Tymoshchuk del Bayern Munich tocó el trofeo y su equipo perdió ante el Chelsea.

Desde luego, toda regla tiene excepción: en 2015 Grzegorz Krychowiak, del Sevilla, tocó la copa antes de la final de la Europa League, pero hizo gol y el club andaluz fue campeón.

El problema para Payet no solo es la derrota en la Europa League, sino que falta menos de un mes para el Mundial y espera poder jugar con Francia.

pero el asunto del capitán del Marsella va más allá de una cuestión de augurio. Muchos en redes sociales han recordado la imagen de Cristiano Ronaldo llorando en la final de la Eurocopa 2016 —que Portugal ganó—. El portugués salía del campo lesionado justamente por Payet.

Los usuarios dicen que se trata de karma, de justicia cósmica.