(CNN Español) - El sacerdote Óscar Romero, arzobispo de San Salvador asesinado por los escuadrones de la muerte en 1980, será proclamado santo el 14 de octubre. La ceremonia tendrá lugar en Roma, la capital de Italia, tal y como anunció este sábado el papa Francisco.

Durante la celebración de la Hora Tercia del Consistorio ordinario público, el papa anunció la fecha de la canonización de seis beatos, entre ellos el papa Pablo VI y monseñor Romero.

El gobierno de El Salvador envió una nota de prensa el mismo sábado mostrando su alegría por la canonización. El presidente del país, Salvador Sánchez, aseguró que esto "hace realidad el sueño de toda una nación de verlo convertido en santo".

"Monseñor Romero fue un profeta de esperanza y un defensor férreo de la justicia social", escribió.

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Quién fue Óscar Romero

Monseñor Romero, nacido en 1917 en El Salvador, fue asesinado de un disparo al corazón por un francotirador el 24 de marzo de 1980, mientras oficiaba una misa en la capilla del hospital Divina Providencia, en San Salvador. Fue beatificado en mayo de 2015.

Un hombre limpia un mural dedicado a monseñor Romero. (Crédito: Marvin RECINOS/AFP/Getty Images)

Un hombre limpia un mural dedicado a monseñor Romero. (Crédito: Marvin RECINOS/AFP/Getty Images)

Romero era considerado por el gobierno militar de aquel entonces como enemigo público por denunciar en sus homilías los abusos represivos del Ejército y la Guardia Nacional, que ejecutaban órdenes de la oligarquía que no quería que avanzaran ideales considerados comunistas.

Pero Romero era igualmente crítico de los excesos de la guerrilla que secuestraba y asesinaba a militares y policías.

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El sacerdote decía no ser enemigo de nadie, pero advertía que quien estuviera en contra del pueblo estaba en contra de él.

Para muchos, fue su última homilía, el día antes de su muerte, la que le costó la vida. En su mensaje, le ordenaba directamente a soldados ignorar órdenes de sus superiores de disparar contra el pueblo. Homilía que fue respuesta a una carta enviada por un centenar de soldados pidiendo que intercediera ante la cúpula militar para que no les ordenaran matar a los considerados agitadores porque muchos de ellos tenían familiares o amigos entre los grupos subversivos.