(CNN) – Con dos celebridades que se suicidaron la semana pasada y un nuevo informe gubernamental que detalla el aumento en las tasas de suicidio en Estados Unidos, un tema que suele evitarse, juzgarse o que simplemente se susurra ahora está en la boca de las personas.

Lo que decimos o no decimos, así como la manera en que lo hacemos, marca la diferencia, según los expertos. Nuestras palabras importan para quienes están luchando con los pensamientos de terminar sus vidas y para aquellos que se tambalean por la pérdida que deja un suicidio. Y en un mundo donde el silencio o la insensibilidad empeoran las cosas a menudo, es hora de hablar acerca de nuestro lenguaje.

Deja de usar la expresión “cometió suicidio”

Para muchas de las personas que se preocupan por este tema, lo más importante es deshacerse de la frase “cometió suicidio”, de acuerdo a lo que explicó Dese'Rae Stage, una activista sobre la conciencia del suicidio, quien tiene un título en psicología y está entrenada en intervención de crisis.

“Eso implica pecado o crimen”, aseguró, pues nosotros “cometemos” pecados o crímenes. Y, agregó, también “patologiza” a los afectados. Por eso, Stage sugirió expresiones más objetivas como “murió por suicidio”, “terminó con su vida”, o “se quitó la vida”. “Si usamos el lenguaje adecuado, si sacamos las connotaciones negativas del lenguaje, entonces hablar del suicidio puede ser más fácil”, indicó.

Es más, una guía similar se ha convertido en la regla general para las principales organizaciones de noticias, incluyendo a CNN, que suelen establecer el tono de la conversación pública sobre el suicidio.

No trates el suicidio como un tabú

Stage, quien también es fotógrafa y vive en Filadelfia, se puso la misión de humanizar el suicidio y normalizar las discusiones al respecto. De manera que, colectivamente, podamos luchar contra lo que los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE.UU. determinaron es la décima causa principal de muerte. Ella es la fuerza detrás de un proyecto “Live Through This” (Vive a través de esto”, que recoge las historias y retratos de quienes sobrevivieron a sus intentos de suicidio. De hecho, Stage es una de ellos.

Ella recordó cómo, durante tanto tiempo, el cáncer fue conocido como “la palabra C” y tantas personas estaban aterrorizadas solo con mencionarlo. Ahora, la gente habla públicamente de esta enfermedad, y la financiación, investigación y vías de apoyo han crecido exponencialmente.

Por eso, Stage imagina un mundo donde el suicidio no es un tema prohibido o un tabú, un lugar en el que podamos aprender a estar ahí para quien lo necesita.

¿Cómo ayudar a alguien que podría ser suicida?

Debido a que el suicidio es un tema del que Stage es íntimamente consciente, ella planteó algunas recomendaciones para quienes están preocupados por alguien cercano y no saben –o están luchando con– qué decir.

Sé directo y pregunta: “Estás pensando en el suicidio”, aseguró la experta. “Cuando eres capaz de decir la palabra con “S”, la estás reconociendo. Y así le quitas el poder. Después pregunta ‘¿qué puedo hacer?’ o ‘cómo puedo ayudarte’. Puede que no tengan una respuesta precisa, pero vale la pena preguntar”, detalló.

Para alguien en una crisis de suicidio, Stage indicó que está bien ser aún más específico en las preguntas: “¿Tienes un plan? ¿Tienes un método? ¿Tienes un tiempo pensado?”.

El objetivo, explicó, es lograr una conexión, involucrarse en una conversación, validar sentimientos y darle a la persona un momento para respirar.

La doctor Jodi Gold, psiquiatra y directora del Centro Gold para la Salud Mental y Bienestar, hizo eco de la recomendación de Stage. En el programa de CNN New Day aseguró: “Hablar del suicidio no hace que las personas se maten, pero no hablar de suicidio podría llevar a eso”.

Si la persona que te preocupa responde afirmativamente a la pregunta de si piensa en suicidarse o hacerse año, Gold sugirió que es ahí cuando debes acudir a un terapeuta, un médico o un miembro de familia, y no necesariamente a una sala de emergencia. Justamente porque la clave está en prevenir el aislamiento y fomentar las relaciones humanas.

No menciones la lista de personas por las que alguien debe vivir, apuntó Stage. “Eso suele hacer que se sientan peor”, agregó. “Ellos están pensando ‘soy una persona terrible y todos ellos estarían mejor sin mí’”.

Después de que Stage intentó quitarse la vida hace 12 años en un pequeño pueblo de Tennessee, su mejor amiga la llevó a su casa en Texas, ofreciéndole así un escape necesario.

Ella no vigiló a Stage las 24 horas del día 7 días a la semana, pero le entregó un espacio seguro, “y me dio mi espacio propio para eso”, añadió.

Las personas tienden a “fragilizar” a quienes intentaron suicidarse y los tratan como niños, indicó Stage. “Sí necesitas cuidados después de un intento de suicidio, pero no necesitas ser tratado como un huevo”, explicó.

No busques culpables ni indagues por los detalles

Aquellas personas que perdieron a un ser querido debido al suicidio pueden ser reacios a compartir sus historias porque “al hacerlo suelen encontrarse con una insensibilidad del tipo ‘¿Por qué no hiciste nada?’ o ‘¿no sabías que sufría una enfermedad mental?’”, explicó Tony Salvatore, director de prevención de suicidios en el Servicio de Emergencia del condado de Montgomery, un servicio de crisis de salud mental sin ánimo de lucro en Norristown, Pensilvania.

Ese tipo de reacción, de buscar culpables –aunque sea involuntariamente– entre los sobrevivientes que ya están luchando contra su propia culpabilidad, es una de las maneras en que se perpetúa el estigma del suicidio.

Hace parte de la naturaleza humana querer identificar por qué las personas se quitaron la vida. Pero no hay una sola razón y es injusto esperar respuestas, sostuvo Janet Schnell, una trabajadora social de Indiana, quien lidera grupos de apoyo y proporciona entrenamiento para la prevención del suicidio. Ella perdió a su hermano menor por esta causa hace 20 años.

Del mismo modo, tampoco se recomienda indagar por los detalles sobre el suicidio de una persona, especialmente cuando el hecho es reciente, añadió.

Cómo brindar consuelo a quienes perdieron a un ser querido por el suicidio

Las frases que pueden significar consuelo como “Están en un mejor lugar ahora” o “Ya no están sufriendo”, pueden herir a quienes perdieron a un ser querido por el suicidio, pues se pueden preguntar, indicó Schnell, "¿No era este lugar lo suficientemente bueno?”.

El mejor mensaje que ella recibió de una amiga fue: “Estoy aquí para ti a las 3:30 de la mañana”. Tener a alguien a quie que llamar en medio de la noche para llorar, incluso si las palabras son pocas, marca la diferencia.

Cuando el hermano de Schnell acabó con su vida, la gente solía evitar hablar con ella o con su familia frente a frente porque no sabían qué decir. En cambio, recuerda haber salido a comer y escuchar a la gente susurrar sobre su pérdida.

Evitar la verdad sobre el suicidio hace daño y, si encontrar las palabras correctas es difícil, Schnell tiene una respuesta fácil.

“Siempre digo que lo mejor para decir es ‘Lo siento’”, indicó. “Y nada más”.

Desde Estados Unidos, para apoyo de crisis en español, llama al 1-888-628-9454, de la Línea Nacional de Prevención del Suicidio. Para apoyo fuera de Estados Unidos, la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio proporciona un directorio mundial de recursos y líneas directas internacionales. También puedes recurrir a Befrienders Worldwide.